Del 'estamos a muerte' al 'ya murió'
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Del 'estamos a muerte' al 'ya murió'

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Del 'estamos a muerte' al 'ya murió'

02/04/2019

“Estamos a muerte con nuestro DT. Este torneo tenemos plena confianza en él, en el plantel y directiva”, escribía hace apenas 20 días José Luis Higuera en su cuenta de Twitter.

Así es el futbol, donde los amores son pasajeros, la confianza efímera y la lealtad una especie en extinción. Las palabras van y vienen, cambian y rotan como lo hacen los entrenadores en nuestro circuito. El paso del “estamos a muerte” al “ya murió” es muy corto.

Resultados, a eso se reduce todo. Con ellos llega el amor, la paz, las promesas y las alegrías. Un futbol donde el cómo es pisoteado por el “qué” sin importar dónde y con quién. Sólo victorias.

Entiendo que Higuera podría ser nuestro villano favorito, se lo ha ganado con o sin intenciones, pero a fuerza de ser sincero hay muy poco material de defensa hacia el trabajo de José Saturnino Cardozo.

El equipo no jugó, no lució y no ganó. Su estado futbolístico es pobre y su capacidad de respuesta en situaciones adversas, nulo, y no es qué tan lejos estén de la Liguilla, ya que a estas alturas del campeonato se necesita ser un desastre para no poder aspirar en un torneo que fomenta y premia la mediocridad. Así que defender el caso con los cuatro puntos de distancia que mantiene a Chivas fuera de la Liguilla resulta muy pobre.

Al Guadalajara hay que darle el trato que merece, el de un grande, más allá de que tenga tiempo sin pagar su cuota en tan prestigioso club, pero, si Cruz Azul sigue perteneciendo... Y al grande se le exige, se le señala y se le critica; y se hace porque suelen dar respuestas para todo y todos. Un equipo de estas dimensiones no puede hacer de la crisis un estado natural.

Y si bien es cierto que a Cardozo definitivamente no pudo, también lo es que a jugadores como Brizuela, Pulido y Pereira les está quedando grande el reto y lejos están de ser los líderes que el equipo requiere, y Mier, Villalpando y Vega los refuerzos que se esperaban; clarísimo también que el volante de Chivas no encuentra las manos para su correcta dirección.

Guadalajara necesita mucho más que un nuevo entrenador.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.