Con y sin VAR
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Con y sin VAR

22/01/2019

El escritor Uruguayo Eduardo Galeano en su libro El futbol a sol y sombra decía de los árbitros que “los derrotados pierden por él y los victoriosos ganan a pesar de él. Coartada de todos los errores, explicación de las desgracias”.

Luego llegó la tecnología al deporte, lo hizo en aras de tener mejores decisiones, reducir el margen de error de los que imparten justicia y proteger los intereses deportivos y económicos.

El futbol fue el último en dar el sí argumentando, entre otras cosas, el serio atentado al ritmo del juego y a la esencia del mismo. Pero llegó, a la fuerza, con calzador o como usted quiera, pero llegó.

Ahora viene la parte más importante, la de aceptar y entender que la tecnología no garantiza la perfección ni erradicará la polémica del juego; que el error es parte de; que con o y sin cámaras de por medio se van a seguir modificando los resultados por decisiones de los jueces.

El gran reto está en cómo encaramos las ayudas tecnológicas y las decisiones que emanan de ellas. El grado de madurez que le damos a su llegada y sus alcances.

Por ejemplo, el pasado domingo, los Santos de Nueva Orleans quedaron fuera del Super Tazón por una pifia GIGANTESCA de los árbitros que ni siquiera tuvo que ver con la tecnología; ese mismo día, Toluca dice que fue afectado por una decisión del VAR, pero la gran diferencia está en cómo se asimila el error, cómo se reacciona y hasta cómo se reclama.

Esto dijo Sean Payton, entrenador en jefe de Nueva Orleans en conferencia de prensa: “Hablé con los árbitros, me dijeron que había sido una mala decisión... que lo habían echado a perder”. En esa misma oración dice: “Es un trabajo muy difícil para ellos (los árbitros) porque todo sucede muy rápido... duele y cuesta trabajo digerirlo”.

Por su parte, Hernán Cristante dice no estar en contra de todo lo que ayude al futbol, pero cuando le preguntan por el VAR establece que sirve “cuando le conviene” y que le ayuda más a los “equipos grandes”.

Entiendo que a nadie le gusta perder y mucho menos cuando la derrota es provocada por una mala decisión de los jueces, pero debemos ir entendiendo que el VAR no perfeccionará el arbitraje, que no es la cura de todos los males, sino una herramienta que busca reducir el grado de error, sí, REDUCIR. Los errores seguirán existiendo, la enorme diferencia radica en las reflexiones.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.