Castigo con el reglamento, no con el estómago
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Castigo con el reglamento, no con el estómago

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Castigo con el reglamento, no con el estómago

08/10/2019

Miguel Herrera se equivocó, sí, otra vez se equivocó y merece un castigo acorde al reglamento; ni más, ni menos.

Que venga una sanción sin consideraciones especiales en la que la disculpa emitida a través de redes sociales debe ser bien vista y recibida, pero hasta ahí. No debe ni puede influir en la determinación final, y así como es válido decir que se trató de un buen gesto, igualmente debemos establecer que el castigo se aplicará por lo que dijo, no por el arrepentimiento.

De igual forma es justo decir que tampoco deberá ser juzgado por sus antecedentes o cualquier situación que pase por reflexiones personales o interpretativas.

Sin coyunturas ni conjeturas, sólo el reglamento. Una sanción ejemplar, piden, y creo que el mejor “ejemplo” que nos pueden ofrecer es demostrando que lo que se escribe se respeta, y que nada ni nadie, está por encima la regla. Que la apliquen, pero sin tomar la figura de Miguel Herrera como el blanco ideal para sentar un precedente y mandar un mensaje.

Miguel volvió a ser presa del control de sus emociones, esas mismas que le han traído consecuencias considerables en el pasado. Sabe lo que viene y seguramente acatará con madurez, mismo gesto que es esperado por Bruno Valdez luego de aparecer en un video tomando muy a la ligera la goleada ante Cruz Azul.

Nada de malo tiene llegar a casa después del trabajo (aunque haya sido un mal día) y pasar un buen rato ya sea con la familia, amigos o festejando un cumpleaños. Y mire que tampoco estoy en contra que se publique en redes sociales pero deben encontrar los momentos adecuados para hacerlo y bromear con goleada recibida resulta irrespetuoso hacia la institución, quienes la integran y la propia afición.

¡He dicho!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.