América el pecador
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América el pecador

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América el pecador

10/04/2019

Todos lo quieren, lo desean, incluso quienes lo odian, le piensan.

Eso se llama popularidad, importa poco si es el bueno o el malo de la película.

Es el América un grande, sí, como también lo es Pumas, Cruz Azul o Chivas, aunque el único en asumir y defender ese rol es precisamente el de amarillo que, como bien dice el dicho, en su belleza confía.

Pero América se ha adelantado. Una victoria ante Pumas o Chivas en los últimos torneos no representa mucho más que tres puntos, tampoco arrebatarle un título a Cruz Azul tiene el significado de otras épocas. En cambio con el América de hoy sí que es distinto, ganar o perder ante este equipo representa mucho. Quienes le vencen obtienen una carga extra de orgullo y energía mientras quienes sucumben en el intento pueden decir que lo hicieron con uno de los mejores, tal y como podría ser el caso de Ciudad Juárez esta noche de Copa donde tiene todo por ganar y absolutamente nada que perder sabiendo que el 'tiro' no es parejo.

Imbatible no es, por supuesto, pero si hay un equipo que no solo sabe jugar, sino ganar las finales, es precisamente el de Miguel Herrera quien ha cumplido cabalmente con sus obligaciones, y no solo por los trofeos y las marcas sino por haberlo acercado a su concepto original de 1959 cuando fue adquirido por Emilio Azcárraga Milmo con la firme idea de convertirlo en un equipo “odiado”, antagónico; exactamente lo que es hoy: un equipo que futbolísticamente “peca de manera capital” al ser soberbio demostrando su poderío y gozando su condición de villano al que no le gusta perder y no tiene empacho en mostrar su ira cuando lo hace.

Lujurioso, claro que lo es, ya que desea todo lo que disputa abrazándose a la envidia dispuesto a no dejar nada para los demás.

Es avaro con el éxito porque no le gusta compartir su grandeza, de tal forma que la gula es parte de su catálogo.

Lo único que no le distingue es la pereza, ya que parece no descansar en la búsqueda de más conquistas.

Ese es el América de hoy, así de simple. He dicho!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.