Se vuelve el IMPI digital
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Se vuelve el IMPI digital

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Se vuelve el IMPI digital

21/08/2019

Desde la llegada de Juan Lozano Tovar al IMPI, al inicio de este sexenio, fue explícita la intención de llevar al Instituto a la digitalización de sus servicios. Si bien la pretensión estaba fuera de toda duda en cuanto a sus ventajas, sorprende la velocidad con la que el objetivo ha sido cumplido. El pasado 16 de agosto, vio la luz el acuerdo que establece los lineamientos para los servicios electrónicos del Instituto, con lo que se inaugura una nueva era en la prestación de servicios de Propiedad Industrial en el país.

Hay que recordar que, ya desde hace varios años, algunos de los servicios eran accesibles por vía electrónica, como las búsquedas de antecedentes y la presentación de solicitudes de marca, sin embargo, la mayor parte de la comunicación con el Instituto seguía siendo física y tradicional. No hace falta señalar las ventajas que la tramitación digital aporta, en términos de abatimiento de tiempos y recursos, así como ganancias en transparencia.

La consecuencia inmediata de la existencia de la nueva plataforma es el acercamiento de los servicios a zonas del país que geográficamente se encontraban alejadas de las oficinas regionales del IMPI, o de la sede central en la Ciudad de México. El acercamiento no solo debe entenderse en las virtudes ubicuas propias de lo digital, sino en la simplificación de los trámites, al eliminarse muchas de las formalidades de la gestión tradicional.

Una de las mejores amenidades del sistema es que se abre la opción de hacer uso del mismo sin tener que sujetarlo a la llamada “firma digital”, que muchas veces marginaba a múltiples usuarios de la posibilidad de acceso, particularmente empresas de nueva creación y empresarios ubicados fuera de centros urbanos. Será ahora el CURP el que bastará para abrir las puertas del reino.

En el caso de patentes este cambio puede ser trascendental, al facilitar a los usuarios la presentación de solicitudes y su preparación tutorial. La descripción de una invención, en términos técnico-jurídicos, exige ciertos estándares que le convierten en una tarea especializada. Con este tipo de herramientas, el acompañamiento que los recursos informáticos pueden ofrecer debe llevar a los innovadores mexicanos a tener mayor familiaridad con bases de datos y patentes extranjeras, que en sus áreas de actividad podrían detonar nuestra capacidad de generación de tecnología jurídicamente protegible.

La siguiente gran escala que el sistema digital del IMPI deberá cubrir, es la de los procedimientos contenciosos. Los juicios en línea representan ya en algunas materias una alternativa confiable, que dota de celeridad y simplicidad de formas a los usuarios. Sin embargo, el intrincado laberinto de recursos oponibles a las decisiones del IMPI, desechan cualquier avance que en la parte administrativa se pueda alcanzar. En ese renglón, una reforma total se impone como indispensable.

En la concepción de un sistema de Propiedad Intelectual completo y compatible con cualquier idea de desarrollo, la digitalización de los servicios es un avance notable al que no hay que regatearle beneficios. Es una forma de preparar el sistema para la llegada de tecnologías de inteligencia artificial, que es claramente “la nueva frontera” en la interfase entre los ciudadanos-usuarios y el gobierno digital.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.