Golpea reforma de etiquetado a ley de marcas
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Golpea reforma de etiquetado a ley de marcas

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Golpea reforma de etiquetado a ley de marcas

18/12/2019
Actualización 18/12/2019 - 14:47

La profunda reforma que el gobierno federal ha impulsado en materia de etiquetado, que está planteando un cambio histórico en la forma de informar los contenidos nutricionales que se consideran riesgosos para la salud, impacta ahora de manera relevante a la legislación de marcas.

El tema se había ya abordado en el pasado, como reacción a la presencia comercial de ciertas marcas que se consideraban engañosas, a partir de utilizar denominaciones evocativas de ciertos contenidos nutricionales, que se veían traicionados por la realidad del producto. El caso más representativo de aquél momento lo fue el de la marca 'Nutrileche', que al distinguir una fórmula láctea generaba este efecto indeseable en los consumidores. De hecho, es en la industria de la leche de donde surgen las quejas más sentidas sobre estos usos inapropiados, que por vía de la reforma se harían extensivos a toda clase de productos y servicios.

Un primer acto de contención se dio en la reforma de la Ley Federal de Protección al Consumidor, hace ya 12 años, para incrustar como mecanismo sancionable el empleo de marcas engañosas como parte de la información del producto. Sin embargo, las trabas técnicas de la enmienda imposibilitaron su aplicación práctica.

La sorpresiva modificación que ahora se plantea, y que ha sido ya aprobada por diputados, pretende encontrar un método coactivo para impedir la utilización de marcas en esa forma; sin embargo, los alcances del texto propuesto extienden riesgos y cargas para todos los sectores por igual, al obligar a los solicitantes de marcas a declarar que los productos o servicios distinguidos están “libres de usos de mala fe”, y en caso contrario el IMPI podrá iniciar la declaratoria de nulidad del registro.

Esta modificación, de aprobarse por el Senado, estará alineada con la pretensión de las autoridades de limitar los alcances de cobertura de los registros de marca, específicamente para ajustar el alcance de protección a los productos o servicios efectivamente vendidos o prestados por el empresario. Este recorte pretende, por una parte, hacer mas 'espacio' para que otras marcas puedan ser registradas, limitando el efecto de bloqueo de los registros ya existentes, y por otro lado, evitar el uso de marcas que promuevan la venta de ciertos productos que tienen componentes diversos a los evocados por la propia marca.

Este cambio no es inocuo. A partir de la reforma los comerciantes deberán ser especialmente cuidadosos en verificar que el contenido sugerido por la marca no genere confusión, a fin de prevenir acciones que podrían generar la cancelación del registro. Desde el punto de vista técnico, bastaría con inhibir el uso ilegal a través de multas, pero nuevamente se opta por sanciones que resultan desproporcionadas respecto del problema que pretenden resolver.

Parecería que estas leyes no son solo supuestos normativos modeladores de nuevas realidades, sino sanciones aplicadas ya por mala conducta. Esta es la nueva forma que impera en nuestro Congreso, que ha venido convirtiendo la actividad empresarial en deporte extremo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.