menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Propuestas para el cambio tecnológico acelerado en el desarrollo de México

COMPARTIR

···
menu-trigger

Propuestas para el cambio tecnológico acelerado en el desarrollo de México

06/03/2018
Actualización 05/03/2018 - 22:45

A Guillermo del Toro y cineastas mexicanos que logran la excelencia artística innovadora.

El cambio tecnológico ocurre a pasos exponenciales en el mundo. No hay sector ni nación que no se enfrente a él y a sus grandes desafíos, que requieren respuestas de la sociedad con una perspectiva de largo plazo. Avances en la robótica, la inteligencia artificial, y las ciencias de a vida seguirán cambiando la manera en que trabajamos y vivimos -con enormes, trascendentes y desiguales consecuencias en nuestro diario quehacer.

La economía y la sociedad global experimentarán de aquí a 2030 una revolución tecnológica, que será más impactante para los trabajadores, los empresarios y los consumidores que las revoluciones agrícolas, industriales, energéticas y digitales que la precedieron.

Los sectores tradicionales productivos y de distribución de bienes y servicios están siendo transformados inexorablemente en sus estructuras básicas y muy particularmente en sus necesidades de empleos, conocimientos y habilidades. Nuevas actividades industriales, comerciales y de servicios están apareciendo en el horizonte, cuyas consecuencias apenas estamos comenzando a identificar.

Estos avances dramáticos permitirán a la gente vivir más tiempo y con mejor salud -por lo menos a quien pueda tener acceso a los beneficios derivados del progreso tecnológico- pero también pueden presentar amenazas sociales.

Los gobiernos, las instituciones de educación superior y de investigación, y las empresas deben estar alertas a su evolución y a sus implicaciones.

Los desafíos de la equidad y la inclusión estarán más presentes que nunca. Es de preverse que los rendimientos económicos se distribuyan mal entre los que estén en posibilidad de crear o adoptar esas innovaciones y los que queden marginados de ellas.

México requiere una visión estratégica de corto, mediano y largo plazo que impulse el crecimiento, incorpore y prevea las tendencias emergentes de cambio científico y tecnológico y fortalezca progresiva, pero radicalmente, nuestras insuficientemente desarrolladas capacidades institucionales para insertarnos en esta nueva revolución tecnológica con mayor prosperidad, equidad e inclusión de los diversos sectores sociales, culturales, regionales y generacionales que caracterizan a nuestra nación.

Para examinar estos desafíos y explorar propuestas para el cambio que viene, el Centro Tepoztlán Víctor Urquidi Invitó hace una semana a tres destacados especialistas: el Dr. José Franco, Coordinador General del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A.C., la Dra. Claudia Schatan, ex-funcionaria de la CEPAL y el Dr. Sergio Carrera Riva Palacio, Director Ejecutivo de INFOTEC.

Conferencistas y participantes en la reunión revisaron los cambios ocurridos en México desde 1971, cuando el presidente Echeverría creó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Reconocieron los avances en la construcción institucional, en la formación de recursos humanos calificados y en la promoción de la investigación científica y tecnológica. Destacaron el incremento en los recursos públicos en la primera mitad de este sexenio- no así en la segunda mitad - con la intención de alcanzar la meta constitucional pendiente desde la presidencia de Fox de que el gasto en Ciencia, Tecnología e Innovación represente el 1% del PIB.

Sin embargo, concordaron en que la ciencia y la tecnología no han recibido en México los recursos que demanda el desarrollo económico y social del país y sobre todo la atención que exige el acelerado cambio mundial.

La disrupción que está ocurriendo con la 4ª revolución tecnológica está teniendo un impacto negativo en el empleo tanto en la agricultura, como en la industria, los servicios, la educación y la salud. La evidencia es contundente en el mundo desarrollado pero también en países emergentes como México -véase el caso del sector automotriz. Aun países muy pobres, con salarios muy bajos -Bangladesh- están viendo el empleo deteriorase fuertemente en la industria del vestido y del calzado.

Sin embargo, no hay duda que estos avances están teniendo y pueden tener beneficios sobre la productividad y los consumidores incluyendo, a las poblaciones más pobres y marginadas, a través del acceso a bienes y servicios más baratos y a conocimientos necesarios para el progreso productivo y la vida diaria.

La experiencia de las últimas cinco décadas en países ricos y en emergentes asiáticos -Japón, Corea del Sur, China y la India- evidencia que todo depende de que las naciones establezcan marcos generales desarrollistas con políticas económicas y sociales que impulsen el ahorro, la inversión y el crecimiento y otorguen importancia prioritaria a la educación, la capacitación, la investigación científica y tecnológica y la innovación.

En este contexto se propuso que en México:

1- Se asignen más recursos a la formación de recursos humanos, la ICT y la innovación, de manera que en el mediano plazo se alcance la meta del 1% y en 2030 el 2% del PIB, como lo hacen países emergentes exitosos. Crucial que aumente la inversión privada al 0. 5% y en 2030 “pari-passu” al 1%. El gobierno debe impulsar la inversión de las empresas por el lado de la oferta y la demanda.

2- Se requieren políticas macroeconómicas, sectoriales y regionales estimulantes que, con el concurso de las empresas y los centros de educación e investigación, aseguren un efectivo alineamiento con las nuevas políticas de educación, ciencia y tecnología.

3- Se establezca una banca de desarrollo especializada en el financiamiento al desarrollo tecnológico con créditos competitivos y capital de riesgo similares a los que existen en países de vanguardia tecnológica.

4- Se rediseñe el modelo de gobernanza, creando un CONACYT más fuerte y ejecutivo, desacoplando la estrategia y los recursos del ciclo sexenal y promoviendo una normatividad que otorgue más flexibilidad en su operación a los centros - e incentive a los investigadores y tecnólogos para que se orienten más al mercado y a desarrollos patentables- sin demerito de la rendición de cuentas.

5- Se identifiquen e impulsen grandes proyectos público-privados detonadores del desarrollo científico, tecnológico y económico, que conduzcan a satisfacer necesidades sociales y de competitividad nacional y generen mayor valor agregado nacional para alcanzar a centros y empresas de avanzada mundial. (Sin dejar de atender las necesidades de los empresarios pequeños innovadores claves en esta etapa de disrupciones).

La reunión se efectuó en el marco del proyecto de gran visión México Próspero Equitativo e Incluyente: Construyendo Futuros, que el Centro Tepoztlán Víctor Urquidi AC, institución de pensamiento estratégico, asociada al Colegio de México, viene preparando desde hace 18 meses con apoyo del Foro Consultivo Científico y Tecnológico. El informe, que cuenta con la participación de 40 distinguidos mexicanos, será expuesto a la sociedad mexicana, los partidos políticos y futuros gobernantes del país en abril próximo. Estén atentos queridos lectores.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.