Crucial una renovada política exterior para el desarrollo de México y su eficaz inserción global
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Crucial una renovada política exterior para el desarrollo de México y su eficaz inserción global

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Crucial una renovada política exterior para el desarrollo de México y su eficaz inserción global

27/11/2018
Actualización 27/11/2018 - 10:34

Vivimos un momento de crisis y esperanza nacional, con el fin de un gobierno decepcionante y uno nuevo por comenzar este próximo sábado en medio de profundas transformaciones y desafíos globales. Conviene efectuar algunas recapitulaciones y asomarnos al futuro.

El surgimiento de nuevos actores hegemónicos como China e India y de diversas potencias y agrupaciones regionales obligan a repensar nuestros intereses y estrategias nacionales. El futuro de México en el mundo no puede reducirse a América del Norte únicamente y mucho menos resignarse a la dependencia política y económica de nuestro vecino del norte, una gran potencia encabezada por un presidente que no nos entiende y no nos quiere.

Los cambios y tendencias mundiales obligan a México a contar con una visión verdaderamente global, más allá de sus fronteras inmediatas.

México requiere de una nueva narrativa. Es cierto que una buena política exterior requiere antes que nada la definición de un nuevo proyecto nacional. Pero no hay duda también, que en 2018 y en los años por venir lo que sucede y habrá de acontecer más allá de nuestras fronteras condiciona, limita y abre oportunidades a ese proyecto de nación, incluyendo la cuarta transformación aspirada por AMLO.

México y nuestra capacidad de negociación dependerán de las medidas que tomemos en ámbito interno para reducir los niveles de violencia e inseguridad así como para fomentar un verdadero Estado de derecho. Dependerá también de lo que hagamos para fortalecer nuestra propia capacidad económica, tecnológica y cultural.

La política económica nacional de las últimas décadas se ha montado fundamentalmente sobre el paradigma de libre comercio, la interdependencia con EUA y, doctrinalmente, sobre un liberalismo económico que, según sus promotores, aseguraría el desarrollo económico y social. Se buscaron niveles de convergencia gradual que el TLCAN no propició. Por el contrario, hemos experimentado un crecimiento mediocre; la brecha entre el ingreso per cápita nacional y el de los EUA y Canadá ha aumentado en estos 24 años. Tampoco los acuerdos con Europa, Japón y otros países nos han conducido a un desarrollo acelerado y mayor bienestar social como el que generó el proceso de integración europea o el que ha venido ocurriendo en Asia durante los últimos 30 años -un modelo de estado desarrollador, con elevados niveles de ahorro e inversión pública y privada, educación de calidad, rápida industrialización, desarrollo regional e innovación nacional .

Hoy en los EUA y en otros países resurge el proteccionismo económico y comercial. Hoy el presidente Trump lidera un gobierno que ha decidido cambiar su paradigma nacional y desafiar el marco global prevaleciente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y la creación del Sistema de la ONU y Breton Woods para evitar su declive político y económico, privilegiar sus estrechos intereses y recuperar su 'grandeza nacional'. Los cambios en su política económica, comercial, de inversiones, inmigración, en la esfera militar y en la cooperación internacional son evidentes y ponen a prueba al resto del mundo, a sus principales competidores , 'adversarios' y ciertamente a sus vecinos continentales, México en particular.

Frente a la política del Ejecutivo de EUA, México debe ajustar la propia en el corto, el mediano y el largo plazos, lo que implica repensar las líneas de su política para reducir la dependencia y vulnerabilidad y los cambios inesperados de nuestro principal socio. Lamentablemente el gobierno de EPN no tuvo la capacidad de reaccionar adecuadamente y oportunamente a los cambios globales y de los EUA. Prefirió seguir por el camino trillado de la mano de su poderoso vecino ante sus iniciativas regionales y globales (TPP frente a China); reaccionar complacientemente en materia migratoria y de lucha contra el crimen organizado y el tráfico de armas y, a partir de la campaña presidencial estadounidense y la posibilidad de triunfo de Trump, buscar un acomodo ignominioso para la dignidad nacional, invitando al candidato detractor de México a visitar nuestro país y luego, convertido en presidente, tolerar sus políticas adversas con escasa imaginación.

La decisión de Trump de modernizar a su manera y conveniencia el TLCAN fue una prueba importante para México. No salimos tan mal librados gracias a la experimentada capacidad negociadora de nuestros funcionarios. Pudo haber sido peor. Pero no hay duda de que pasamos de un TLCAN asimétrico, con grandes restricciones para emprender una política industrial y de desarrollo productivo en general (como las que llevan a cabo los exitosos países asiáticos) a un T-MEC en el que EUA fue el ganador en virtud de las concesiones sectoriales y en reglas de origen, inversiones y propiedad intelectual que otorgaron bajo presión México y Canadá.

En este contexto, urge diseñar una nueva estrategia y políticas pragmáticas frente al gobierno de Trump, que defiendan y promuevan el interés nacional.

Desde el sábado próximo, el presidente López Obrador, con apoyo de su canciller Ebrard y de su representante en Washington, tendrá que enfrentarse con firmeza y creatividad a las desafiantes e impredecibles acciones de Trump y al mismo tiempo invertir tiempo en repensar nuestras relaciones bilaterales en materia política, económica, de seguridad, lucha contra el crimen organizado y los nuevos retos de la migración internacional y una frontera común de tres mil km, donde Trump sigue con su obsesión de construir su muro y convertir a mexicanos y centroamericanos en chivos expiatorios.

En paralelo México debe explorar de inmediato, realistamente y con determinación la diversificación de nuestras relaciones políticas, económicas, tecnológicas y culturales con las diversas regiones del mundo, otorgando prioridad a aquellos países de mayor tamaño, importancia política y peso económico con los que existan mayores posibilidades de coordinación, negocios y de cooperación.

Es urgente reforzar nuestra presencia en algunas regiones del mundo con nuevas embajadas y mayores y mejores presupuestos para garantizar la operación efectiva de nuestras representaciones y concurrencias. Habría que fortalecer de manera efectiva nuestras relaciones con el Asia ascendente -China e India en particular-, Latinoamérica y Caribe, Europa -con la que acabamos de concluir la revisión de nuestro TLCUE- y naciones de África con creciente población y potencial económico y, con sus 54 votos, un rol clave en las Naciones Unidas. Solo en cuatro de los 15 países con más rápido crecimiento económico esperado en 2019 por el Banco Mundial, tiene embajadas México. Y entre ellos, solo en China estuvo el presidente Peña Nieto en visita bilateral durante su sexenio -con relaciones económicas muy por debajo de su potencial, proyectos truncados y gran déficit comercial para nuestro país.

Urge un programa integral de cooperación incluyente con Centroamérica, vinculado al prioritario desarrollo económico y social, educativo y de salud, de infraestructura e inversiones productivas y empleo en el sur de México. Nuestras poblaciones más que ir en pos del sueño americano están huyendo de la pesadilla de pobreza, desempleo y violencia. Afortunadamente el nuevo canciller lo tiene claro y está buscando ya un camino.

Tenemos también que reforzar nuestra participación multilateral en los foros de la ONU respecto a problemas globales tales como: desarme, cambio climático, migraciones y asilo, tráfico de drogas, personas y armas; e incorporarnos a instituciones de peso económico ascendente, como es el caso del Banco de Desarrollo de Infraestructura Asiática impulsado por China y más de 40 países para el desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda. ¡Ojo! Ello exige recursos humanos y financieros apropiados y no solo buenas intenciones.

Todos estos retos están incluidos en los 40 ensayos del Informe México próspero, equitativo e incluyente: Construyendo futuros que el centrotepoztlán.org recién publicó electrónicamente y es de libre acceso para el interesado en la problemática nacional. Los invito a leerlos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.