Cinco propuestas para promover la Ciencia, la Tecnología y la Innovación
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Cinco propuestas para promover la Ciencia, la Tecnología y la Innovación

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Cinco propuestas para promover la Ciencia, la Tecnología y la Innovación

20/08/2019

1-Reformar y mejorar la gobernanza pública del sistema de Ciencia y Tecnología

  • El gobierno debe coordinar el establecimiento del marco propicio institucional y del horizonte de largo plazo relativo a las prioridades económicas y sociales, garantizando que los recursos sean suficientes para que los diversos actores públicos y privados converjan en el logro de los objetivos y metas por alcanzar.
  • Elementos claves son un liderazgo político visionario y comprometido, un plan y políticas congruentes y una mejor coordinación entre las Secretarías de Estado y agencias gubernamentales, organizaciones empresariales, instituciones educativas y empresas y personajes de la sociedad civil líderes en estos capos -particularmente cuando de desarrollo tecnológico e innovación se trata-.
  • En todos los países de sólido desarrollo científico y tecnológico –en particular los emergentes asiáticos- los gobiernos juegan un papel clave, invirtiendo recursos crecientes y estables en los tres niveles de gobierno, y promoviendo la participación activa de las instituciones de educación, capacitación e investigación y desarrollo, públicas y privadas. Un 2% del PIB es una meta mínima deseable: pública-privada.
  • En México existe la necesidad de un nuevo marco jurídico acorde con los nuevos tiempos y un sistema de financiamiento público-privado encabezado por el CONACYT; una banca de desarrollo con visión e instrumentos de largo plazo y una banca comercial proclive a canalizar los recursos necesarios para el desarrollo y buen éxito de las acciones y los actores involucrados.
  • Hay necesidad urgente también de un sistema moderno, sencillo, oportuno y transparente de seguimiento, evaluación y control de los proyectos y la eficacia en el uso de los recursos presupuestales. Ello sería clave para la formulación y revisión de políticas pero también para demostrar al público los beneficios tangibles económicos del uso de recursos escasos y movilizar recursos privados.
  • Para ello es clave fortalecer las bases de información y los indicadores y estadísticas de ciencia, desarrollo tecnológico e innovación.

2-Urge fortalecer las bases de recursos humanos

  • Los recursos humanos son cruciales para la CTI. La calidad de la educación a todos los niveles y de los sistemas de educación y entrenamiento de científicos, ingenieros, tecnólogos y toda clase de personal profesional, técnico y administrativo es clave.
  • Lamentablemente los resultados obtenidos por mexicanos en pruebas PISA de la OECD dejan mucho que desear vs. jóvenes chinos, coreanos y vietnamitas. Urge revisar y fortalecer la calidad de la educación primaria, secundaria y preparatoria en los diversos ámbitos.
  • Habría que realizar una permanente evaluación y calificación de los recursos humanos especializados en CTI, más allá de los esquemas anquilosados de evaluación del SNI y las empresas. Los conocimientos y habilidades adquiridos a través de los sistemas formales de educación y capacitación deben ser actualizados, creando esquemas e incentivos apropiados.

Para fines de innovación, se requiere ampliar opciones de especialización en educación secundaria y preparatoria, y capacitación vocacional en empresas, asociaciones gremiales, bancos comerciales y de desarrollo e instituciones públicas y privadas.

3-Reforzar la contribución de las instituciones

  • El sistema de investigación pública dentro y fuera de las universidades, politécnicos y otras instituciones de investigación pública ha experimentado cambios cuantitativos y cualitativos importantes desde la creación del CONACYT. Pero persisten muy diversos problemas y desafíos, derivados de las limitaciones de recursos humanos, financieros y materiales, de su propia naturaleza y falta de visión, liderazgo y coordinación con el Gobierno y el sector empresarial, algunos congénitos desde su nacimiento y ubicación lejos de su clientela natural.
  • Según algunos estudios de la OCDE hay traslapes innecesarios; escalas sub-óptimas de operación, insuficiente vinculación con otras instituciones y en su caso con el sector productivo y los Gobiernos Federal y estatales, etc. Para atender estos problemas se requiere cirugía institucional y casi siempre recursos financieros y tiempo para reorientarlos y/o reubicarlos. Hay incluso áreas prioritarias económicas y sociales donde prevalecen lagunas o donde las instituciones han dejado de cumplir las funciones para las que fueron concebidas (ej. el IMP).
  • Para hacer frente a estos problemas con éxito se requiere una visión estratégica clara y precisa en relación a la división del trabajo entre universidades e institutos independientes sectoriales y/o regionales de investigación y la búsqueda de un equilibrio razonable y complementariedades entre ambos tipos de instituciones. El papel del sector privado y de las organizaciones empresariales debe ser estimulado.
  • Una profunda reestructuración de la gobernanza, cobertura y visión estratégica de los institutos de investigación pública del Gobierno y de las universidades debería convertirse en una precondición para su fondeo y su expansión futura. Habría que ver si se requieren más institutos o menos, pero mejor estructurados y orientados, particularmente cuando se ocupan de investigación tecnológica y desarrollo experimental.
  • Es vital que los institutos y su fondeo se vinculen crecientemente a la solución de problemas y demandas específicas económicas y sociales, desatendidas y prioritarias de la población, aprovechando los recursos de la digitalización y las revoluciones de la comunicación, la biogenética y la inteligencia artificial.

Urge reforzar la función coordinadora y de liderazgo en política científica del CONACYT en coordinación con universidades y fortalecer el papel de las Secretarías de Estado, la banca de desarrollo y el sector privado en materia de desarrollo tecnológico y la innovación .

4-Hay que colocar a las empresas en el corazón de un sistema eficaz de innovación

  • Las empresas privadas productivas y de servicios deben constituir el eje del sistema nacional de innovación. Pocas empresas pequeñas, medianas y grandes de capital nacional tienen unidades de I y D tecnológico; su nivel de innovación es bajo, con excepción de algunas empresas ligadas al sector de vehículos y autopartes, la aeroespacial, la industria electrónica, agroalimentaria y farmacéutica o los electrodomésticos; sus vínculos con la investigación pública y universitaria son débiles y eventuales. Deben reforzarse por la vía del financiamiento y los estímulos fiscales y las compras del sector público .
  • Una prioridad debería ser aumentar las capacidades propias de innovación y de de desarrollo de recursos humanos para que se involucren más en actividades de asimilación y adaptación tecnológica y de materiales, mejora de productos y procesos, diseño, información tecnológica y de mercados y financiamiento.
  • La formación explícita de recursos humanos calificados e investigadores en el exterior en empresas afines, universidades e instituciones especializadas y el diseño de programas para su retorno y eventual aprovechamiento son claves.
  • Las empresas públicas existentes (PEMEX, CFE y algunas más a nivel nacional, estatal y municipal), así como sus empresas proveedoras, deben incorporarse también a estos procesos: Las propias Secretarías de estado, gobiernos estatales y municipales no deben marginarse.

5- Se requiere una visión de largo plazo de un México próspero, equitativo, incluyente y sustentable e inserto en la globalidad.

  • Para hacer frente a estos problemas con éxito se requiere una visión estratégica clara y precisa en relación a la división del trabajo entre universidades e institutos independientes sectoriales y/o regionales de investigación y la búsqueda de un equilibrio razonable y complementariedades entre ambos tipos de instituciones. El papel del sector privado y de las organizaciones empresariales debe ser estimulado.
  • Una profunda reestructuración de la gobernanza, cobertura y visión estratégica de los institutos de investigación pública del Gobierno y de las universidades debería convertirse en una precondición para su fondeo y su expansión futura. Habría que ver si se requieren más institutos o menos, pero mejor estructurados y orientados, particularmente cuando se ocupan de investigación tecnológica y desarrollo experimental.
  • Es vital que los institutos y su fondeo se vinculen crecientemente a la solución de problemas y demandas específicas económicas y sociales desatendidas y prioritarias de la población, aprovechando los recursos de la digitalización y las revoluciones de la comunicación, la biogenética y la inteligencia artificial.
  • Urge reforzar la función coordinadora y de liderazgo en política científica del CONACYT en coordinación con universidades y fortalecer el papel de las Secretarías de Estado, la banca de desarrollo y el sector privado en materia de desarrollo tecnológico y la innovación.
  • c) La nueva visión de fomento al desarrollo tecnológico y la innovación debe tener una perspectiva de inclusión social. Los procesos de producción y de generación de bienes y servicios y el desarrollo tecnológico deben tomar en cuenta las particularidades y necesidades de género, de la infancia y adultos mayores, de personas con capacidades distintas y de la población indígena del país. Las nuevas soluciones y tecnologías requieren la participación activa de la población usuaria. “Small can be beautiful” como decía el profesor Schumacher hace 50 años, a condición de que sean soluciones eficaces y económicas para el productor y el consumidor.
  • d) La sustentabilidad ambiental debe ser un criterio básico de los esfuerzos científicos y tecnológicos que se realicen en México y en otros países. El desarrollo tecnológico y la generación verde de bienes y servicios; su reciclaje y el manejo de desechos industriales y de servicios diversos es urgente y puede ser económicamente muy rentable. La educación, la ciencia y la tecnología para el cuidado de los bosques, mares, costas y aire son un imperativo para la preservación de la diversidad ambiental y el combate al cambio climático.
  • e) La nueva visión exige reforzar los intercambios y la cooperación internacional

Es verdad que en el mediano y largo plazo tenemos que reducir la dependencia económica, científica y tecnológica del exterior y particularmente de América del Norte para avanzar en el desarrollo de nuestra economía y sectores exportadores en la producción agropecuaria, minería e hidrocarburos, manufacturas y el desarrollo de servicios de alto valor agregado.

Sin embargo, si nos atenemos a las experiencias exitosas de estados desarrolladores- los EUA de Hamilton; la Alemania del siglo XIX, Japón de los Meijis, Alemania y más recientemente China, Corea del Sur y Vietnam, una condición necesaria para el crecimiento y desarrollo acelerado, y el desarrollo de la ciencia y la tecnología nacional es la formulación de estrategias y políticas que hagan posible formar en el exterior recursos humanos de excelencia, atraer selectivamente científicos, ingenieros y tecnólogos extranjeros para crear masas críticas y proyectos de avanzada; promover inversiones extranjeras directas –preferentemente coinversiones con empresarios nacionales innovadores apoyados por el estado y realizar una intensa labor de inteligencia y prospectiva externa que permita emular e innovar tecnologías de avanzada y dar saltos hacia adelante.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.