Asesinato de Soleimani: ¿estrategia electoral de Trump con acto de guerra?
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Asesinato de Soleimani: ¿estrategia electoral de Trump con acto de guerra?

COMPARTIR

···
menu-trigger

Asesinato de Soleimani: ¿estrategia electoral de Trump con acto de guerra?

06/01/2020
Actualización 06/01/2020 - 14:21

No hay que engañarse. El asesinato del carismático líder militar iraní Qasem Soleimani fue un acto deliberado de Trump para superar el juicio de desafuero del Congreso y caminar rumbo a su reelección. El gran jugador de póker lanzó una gran apuesta. La pregunta es: ¿qué sigue? ¿Hay una estrategia de Trump hacia el futuro, comenzando por el inmediato? ¿Está contemplada una guerra abierta con Irán, como la que Bush inició con el Irak de Hussein? ¿Cuáles serían sus consecuencias esta vez para Medio Oriente y el mundo?

El canciller Zarif de Irán calificó de inmediato al asesinato con drones en Bagdad como “acto de terrorismo internacional” y advirtió que EU sería responsable de las consecuencias de su “aventurerismo canalla” (rogue adventurerism). Se decretaron tres días de luto nacional y se informó que habría pronunciamientos posteriores frente a lo que podría considerarse un acto de guerra.

El Ministro de Defensa ruso destacó el liderazgo y carisma de Soleimani y su contribución al combate a ISIS en Siria. Francia, China y Rusia calificaron el asesinato como un acto desestabilizador de EU. El gobierno de México no ha hecho declaración alguna, pero debe preocuparse con 3 mil km de frontera terrestre con el villano.

Las primeras reacciones en EU fueron el apoyo unánime del Senado Republicano, la posposición de la sesión del juicio a Trump y la crítica de los demócratas a través de Chuck Scherer, líder de la minoría en el Senado, de que la llamada 'Banda de los 8' (The Gang of 8) -integrada por los líderes de ambas cámaras y de las comisiones de seguridad y defensa- no había sido consultada previamente, como se acostumbraba; sólo algunos republicanos cercanos a Trump habían tenido ese privilegio. Pompeo declaró que no había la intención de escalar la guerra con Irán. Los líderes demócratas coincidieron en que era una trágica decisión que hace a EU no más seguro, sino todo lo contrario (Susan Rice, NYT).

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, llamó de inmediato a EU e Irán a evitar otra guerra del Golfo; pero sabe bien que Irán no es Irak.

Irán tiene una población de 80 millones de habitantes, tres veces mayor que la de Irak en 2003. Posee además una población cohesionada a través de una civilización milenaria. Ha desarrollado a lo largo de su historia una institucionalidad y una cultura singular y capacidades propias de muy alto nivel tecnológico en materia energética, nuclear, industrial y armamenticia. Tiene muchos amigos y aliados en Medio Oriente y otros países, que podrían activarse por proxi y directamente.

EU tiene alrededor de 90 mil militares en la región y bases militares en diversos países, que han sido puestos en 'alta alerta' frente a posibles ataques de Irán y sus aliados en otros países y que estarían listos para la acción bélica.

Recién durante la visita a sus tropas en Medio Oriente en el Día de Acción de Gracias, Trump declaraba haber reiniciado conversaciones con el Talibán y anunciaba mayores retiros de tropas de Siria, dejando el campo libre a Turquía frente a sus previos aliados kurdos. Ahora, contradiciendo sus viejas declaraciones, está dispuesto a enviar más tropas –de inmediato 3 mil 500- y correr el riesgo de enfrascarse en una aventura sin límites.

Al mundo no le conviene una guerra EU-Irán. Sólo Trump y el complejo industrial-militar de EU se beneficiarían por un tiempo y a un altísimo costo en recursos financieros, vidas humanas e inseguridad permanente para los ciudadanos estadounidenses y planetarios.

El costo de una invasión ha sido calculado en trillones de dólares estadounidenses por el especialista Iland Goldenberg (What a war with Iran would look like”, Foreign Affairs, Junio 4, 2019), sin considerar los costos y efectos desestabilizadores de una crisis de refugiados de un país con una población equivalente a la de Afganistán, Siria e Irak juntos. La pregunta sería más bien: ¿otro Vietnam, con enorme impacto regional y global?

Una estrategia de guerra limitada con bombardeos a instalaciones militares y petroleras iraníes, apoyada por proxis -Israel, Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico- fue sugerida por Bolton y recientemente por otros halcones cercanos en la Casa Blanca.

Otra opción propuesta fue pugnar por el cambio de régimen en Irán, como lo hizo antes EU en 1953 con el Shah, tras de la nacionalización petrolera de Mosaddegh en 1951. Pero los tiempos han cambiado. Un golpe de Estado o colapso del régimen con apoyo de la CIA sería poco probable ¿Cómo reaccionará en el mediano plazo China, que es un importante cliente energético de Irán? ¿Y Rusia? Ambos con población islámica significativa.

Trump optó caprichosamente por la reacción extrema de corto plazo que le presentaron sus halcones.

¿Tiene un mapa de ruta para el futuro en la región? Bush no lo tuvo y así le costó a EU, que hoy tiene más enemigos que nunca en la región -en Siria, Palestina, Líbano, Yemen- y ciertamente el mismo Irak, que padeció el ataque en tierra propia, perdió a hombres clave en el ataque reciente y cuyo gobierno enfrenta una revuelta popular local, con lazos iraníes.

Lo que se olvida es que Irán, a diferencia de otros países de Oriente Medio, no es una creación artificial del colonialismo europeo; su pueblo posee un acendrado nacionalismo que no reaccionará ante una guerra con EU echándole la culpa a su propio gobierno, sino enfrentándose hasta el final a Satán, el enemigo. “En el peor escenario, un cambio de régimen”, señala Goldenberg, “sólo podría ocurrir mediante una guerra civil y una transferencia de control clerical-militar a un régimen militar”.

Dos países que hay que tomar muy en cuenta en el conflicto en la región son Turquía y Egipto. ¿Serán aliados de EU o preferirán mantenerse fuera del ojo del huracán? ¿Y las ex repúblicas soviéticas islámicas? ¿Y los países africanos con gran población musulmana serán seguros para los estadounidenses?

En todo caso, una guerra con Irán anclará a EU en un conflicto de Medio Oriente de larga duración e hipotecará el futuro del país en un momento en que no puede darse el lujo frente a la competencia ascendente de China, India y Rusia.

Para la Persia moderna la guerra también sería catastrófica en un marco claramente asimétrico. La guerra económica puesta en marcha, desde que Trump decidió retirarse caprichosamente del tratado multilateral ya ha mostrado su impacto devastador. Los bombardeos sólo pueden obstruir los flujos por el Estrecho de Ormuz y aumentar los precios y riesgos petroleros.

Los dos países deberán pensar todas sus posibles consecuencias antes de escalar más el conflicto. El embajador de Irán ante la ONU ya confirmó que el asesinato es considerado por Irán como un 'acto de guerra'. Hoy sábado leo la declaración de Trump de que no se propone el cambio de régimen en Irán y su muy cuestionada justificación de que el asesinato fue “preventivo” de males mayores.

Sin embargo, el golpe irresponsable ya fue dado y Trump todavía amenaza con atacar 52 blancos estratégicos si ocurre un contraataque iraní.

¿Hay alguna mediación posible todavía frente una nación herida en su orgullo nacional, deseosa de venganza, y el bravucón global? ¿O será que sólo la salida de Trump de la Presidencia podrá resolver el problema?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.