AMLO y el mundo
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AMLO y el mundo

02/03/2020

Recomiendo leer AMLO y el Mundo, el nuevo libro de Rina Mussali (GEDISA, 2020), internacionalista del Canal del Congreso, que recién se presentó y comentamos en la Feria del Libro del Palacio de Minería. Explica la llegada de AMLO al poder y algunas de sus decisiones iniciales con un enfoque original que complementa el análisis de la tragedia interna de corrupción, impunidad, inseguridad, desigualdad y exclusión social y estancamiento económico respecto a los cuales la gran mayoría de los mexicanos hemos estado inconformes, esperanzados de que pueda ocurrir pronto un cambio de fondo.

Aunque la 4 T está anclada en factores eminentemente internos, heredados de los sexenios recientes e incluso antepasados e inspirados en la saga histórica nacional, el libro de Rina- una enciclopedia andante de eventos y elecciones recientes en el mundo, como señalara Curzio en su introducción- nos agrega otra explicación, aquella que exhibe los cruces de los eventos internacionales con la agenda doméstica, que domina casi exclusivamente la preocupación de AMLO.

Rina Mussali, latinoamericanista con estudios de posgrado de la UNAM, quien ha invitado a embajadores y especialistas desde hace algunos años a su programa semanal Vértice Internacional, tiene un gran conocimiento del acontecer global y realiza un perseverante análisis de las elecciones en todas partes del mundo. Ya se trate de España, Alemania o Gran Bretaña, de Rusia o de Japón, de Irán o Israel, de Sudáfrica, Nigeria o Etiopía, logra reunir en sus programas -antes y después de las elecciones- a académicos , diplomáticos y representantes de organismos y ONGs internacionales y provocar informadas y animadas discusiones con ejemplar objetividad. Su archivo de elecciones en más de 100 países es importante en los medios mexicanos, donde lo local y nacional tiene supremacía y desdeña frecuentemente factores externos críticos en las grandes decisiones de política y economía.

En el prólogo al libro, Leonardo Curzio destaca que Trump, Bolsonaro y AMLO han llegado al poder invocando una revuelta anti-establishment, liderando cada uno a su manera un modalidad política representativa que sale fuera de los cauces democráticos tradicionales y genera una especie de nuevo establishment. Subraya con toda razón que “no hay manera de entender lo que ocurre en México sin entender el mundo; como tampoco hay manera de entender el mundo de hoy si no entendemos que somos una rama representativa de las democracias modernas.”

Rina nos recuerda desde su nota introductoria que con el declive de la confianza ciudadana frente al fracaso de las instituciones públicas, México votó contra el statu quo; “sin embargo”, nos advierte, “imputar la victoria exclusivamente a variables internas, omitiendo el contexto internacional sería un grave error. El choque electoral del 1º de julio de 2018 atestiguó la colusión entre las fuerzas externas e internas que inauguraron la llegada de un nuevo ciclo histórico y político en México”. La apatía mexicana hacia lo internacional se ha nutrido de una élite política silenciosa que a pesar de encontrarse al lado de la gran potencia mundial, prefiere frecuentemente mirarse al ombligo y desdeñar o ignorar la mirada ajena.

En las 300 páginas de su libro, hace un recuento muy interesante de lo que ha venido aconteciendo en el mundo. En sus 12 capítulos temáticos Mussali nos desmenuza la revolución tecnológica, política y financiera mundial y sus efectos en el empleo y en los patrones de crecimiento económico de largo plazo; examina la desilusión respecto a la democracia tradicional y la globalización desigual y, al interior de los EUA, el surgimiento del “America First” de Trump para atender la revuelta blanca anglosajona y el deterioro del empleo y del poder adquisitivo de los trabajadores tras la crisis del 2008. Destaca las causas del crecimiento del nuevo credo antiglobalizador y los movimientos sub-nacionalistas y gritos supremacistas y anti sistema en los países europeos, incluyendo el BREXIT, así como el ascenso del populismo de muy diversos signos en el planeta.

Recientemente América Latina ha mostrado la enorme insatisfacción con la pobreza, la desigualdad y la exclusión social; países otrora “ejemplares“, como Chile, han demostrado los límites de la democracia política y el malestar creciente de la globalización.

Por su parte, China, la India y los países de rápido crecimiento nos han evidenciado su nuevo poder político y económico, su posición competitiva frente a los EUA y la vulnerabilidad de México, dependiente en un 80% de nuestras exportaciones a los EUA y de una relación que seguirá siendo asimétrica con los EUA y nos conduce a aceptar acuerdos comerciales y de inversiones en condiciones desventajosas, que limitan aún más nuestro margen de maniobra.

El estancamiento de México no es ajeno a ese contexto. Sin embargo, frecuentemente parecemos olvidarlo o negarlo; relegando las urgentes políticas internas para contrarrestarlo.

Rina nos lanza un soplo de aire fresco y nos recuerda que -quiéralo o no- el gobierno mexicano debe mirar al exterior y formular una estrategia propia de mediano y largo plazo. Nos hace notar que la llegada de AMLO al poder no fue ajena a la llegada de Trump a la presidencia de los EUA. La reacción de la población del votante mexicano reflejó ciertamente el clamor popular de una actitud distinta frente a los agravios “trumpianos”.

Recuerda también que algunos de los avances de AMLO en lo nacional se han basado en una coincidencia de circunstancias externas. Un caso muy claro es el de los salarios mínimos y las nuevas condiciones laborales en México. Desde el inicio de su campaña Trump atribuyó los problemas de los trabajadores estadounidenses a los bajos salarios y condiciones laborales en México y a los migrantes. AMLO entendió el problema salarial y actuó en la dirección correcta para México y la relación con los EUA, promoviendo un acuerdo social para elevar los salarios mínimos en México y doblarlos en la zona fronteriza. Esa decisión, reforzada en 2020, que desplazó el dogma de 35 años de que México requería bajos salarios para exportar y crecer y mantener baja la inflación, impactó positivamente los ingresos y el consumo de los trabajadores. Las reformas laborales del T-MEC, con asistencia de los congresistas demócratas, también han marchado por buen camino, modernizando la competitividad laboral mexicana. Trump tiene que presumir y AMLO también.

Mussali resalta también la coincidencia en la forma de comunicarse de ambos presidentes en la era de las redes sociales. Algunos líderes pueden transformarse en autocráticos debido a los cambios en las tecnologías de la comunicación. Ya no necesitan de los intermediarios tradicionales. Trump cuenta con 63 millones de seguidores de Twitter frente a los 18.8 de la Casa Blanca. AMLO cuenta con 6.3 millones de cara a los 469 mil de la cuenta del gobierno de México. Ello conlleva riesgos de “fake news” y “otros datos”; pero permite una crucial comunicación horizontal en tiempo real, apoyada en conferencias de prensa y “mañaneras”.

“En un mundo en donde las etiquetas tradicionales de la derecha y de la izquierda se han desvanecido, los populismos antagónicos se tocan por los extremos”, nos dice Rina; “el desprecio por la democracia liberal de Trump es el aprecio por la democracia plebiscitaria de AMLO… Ambos liderazgos buscan enfriar la gobernanza basada en la globalización y la democracia liberal”.

Habría que preguntarse si México puede seguir limitándose a atender los retos y provocaciones del vecino con un perfil bajo y pragmatismo y resignación a veces franciscanos y cuánto tiempo nos tomará definir e implementar una estrategia explícita de política exterior bilateral y multilateral frente a la interdependencia y la urgencia de impulsar nuevos vínculos políticos y económicos en un mundo cambiante. ¿Cambiará el horizonte la reelección o derrota de Trump en las elecciones de noviembre? ¿Estará AMLO más presente en el mundo?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.