Y a ti, ¿cómo te terminó de ir en el 2018?
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Y a ti, ¿cómo te terminó de ir en el 2018?

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Y a ti, ¿cómo te terminó de ir en el 2018?

31/12/2018
Actualización 31/12/2018 - 8:59

Concluir un año en la vida empresarial o directiva involucra una acción de confrontación.

Hay quien sí llegó a su meta de rentabilidad y hay quien no. Hay quien sí construyó más patrimonio y hay quien no. Hay quien sí creció la empresa y hay quien no. Hay quien sí percibe que evolucionó profesionalmente y hay quien no.

Evaluar resultados obtenidos en el periodo de un año implica contrastar lo que en el pasado se definió como un estado deseado de las cosas, con el estado real de las mismas.

Son tan múltiples como personalizados los criterios con los que se puede justipreciar si el año que concluye fue mejor o peor que los anteriores, pero cualquier análisis debe partir de una lectura lo más objetiva posible de la realidad, distinguiendo aquello que en el pasado se aspiró --y en el mejor de los casos se planeó--, de lo que efectivamente se procuró implementar con recursos adecuados y proporcionados al propósito.

Si bien cada quién puede hacer un ejercicio reflexivo en tantos planos como la complejidad de su vida lo requiera, aquí tres interrogantes para iniciar una introspección práctica:

1) En el plano profesional, ¿cierras el año con nuevas aptitudes o capacidades?.- Pudiste haber trabajado mucho o haberte involucrado en múltiples proyectos, pero no necesariamente desarrollado nuevas habilidades o adoptado nuevos conocimientos. Hay años inerciales y años de evolución. Si realmente hubo desarrollo personal e institucional conviene concientizarlo.

2) En el plano empresarial, ¿concluyes el 2018 con resultados positivos y medibles?.- Con independencia de tu intención o esfuerzo, las métricas pueden mostrar efectos positivos o negativos. Si son buenos y tú influiste directamente en ellos, conviene identificar los disparadores de ese resultado y buscar su replicabilidad y mejora. Si son malos, importa ponderar aquello que explica el pobre resultado y definir si puede mejorarse con ajustes menores o si se requiere una corrección mayor de curso.

3) En el plano patrimonial, ¿terminas el periodo con una mejor situación en tus finanzas personales? Al margen del resultado de la organización, deudas, ahorro, coberturas, cumplimiento oportuno de pagos, crecimiento en activos y demás, deben ser analizados con rigor para garantizar que van en la dirección deseada. Resulta vital concientizar la forma en que tus números personales evolucionaron.

En cualquier plano, el análisis debe distinguir y ponderar lo que salió bien de lo que salió mal, así como lo que se puede aprovechar, en contraste con lo que se debe corregir, ajustar o, en su caso, eliminar.

Evaluar con rigor debe ser un hábito del director. Un proceso afilado que intelectualice logros y diseccione problemas existentes. Un corte en el camino que prevea problemas futuros y crezca las posibilidades del éxito futuro.

Y es que si uno no evalúa individual e institucionalmente con disciplina de método, será el cliente quien —en silencio y sin piedad— confronte en el mercado aquello que, en tu persona o en tu organización, simple y llanamente luzca como deficiencia inaceptable.

Y voy por el 5º año…

No negaré que implica algunos retos crear el espacio adecuado cada fin de semana para construir una reflexión corta que aporte valor a quien está inmerso en la dinámica directiva o de crecimiento empresarial. Pero confesaré que disfruto hacerlo.

Le agradezco a todo el equipo de El Financiero que hace posible que esta columna se haya publicado ya 4 años. Gracias a los medios especializados que ocasionalmente la reproducen en otros formatos y latitudes. Pero sobre todo, gracias a quien amablemente me lee.

Empresario y conferencista internacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.