¿Cómo navegar la empresa en la era de la cuarta transformación?
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¿Cómo navegar la empresa en la era de la cuarta transformación?

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¿Cómo navegar la empresa en la era de la cuarta transformación?

26/11/2018

No hay espacio empresarial al que haya asistido recientemente, en distintas latitudes e industrias en el país, en el que no se acabe hablando del próximo gobierno.

Los extrovertidos verbalizan preocupación extrema y aluden con preocupación los casos más emblemáticos que la larga transición ha registrado. Los discretos privilegian la pregunta abierta, pero no tardan mucho en afirmar en corto frases como: “ya veremos cómo nos va”, acompañadas de suspiros pronunciados y gesticulaciones marcadas.

Hay una genuina y fundada incertidumbre en el sector empresarial sobre lo que el nuevo régimen acabará realmente haciendo cuando concluya su asunción al poder con la ya inminente toma de posesión.

Si bien es imposible anticiparlo todo, ya se pueden prever tres circunstancias que cada sector, industria o empresa estará enfrentando más temprano que tarde:

a) Cuando veas las barbas de tu sector vecino cortar, pon las tuyas a remojar.- Inició con el anuncio de cancelación del NAIM, luego la iniciativa para intervenir comisiones en el sector bancario y después con la propuesta de mayor regulación al sector minero. Con epicentros diferentes y repercusiones distintas, cada uno de estos espacios de la vida empresarial ya vive su primera tormenta 4T. ¿Cuál sigue? No lo sé. Qué siguen otras, no tengo duda. A cada sector de la economía le va a llegar su 4T a manera de reforma frontal (cambio estructural), ocurrencia política (impulso espontáneo) o afectación no calculada (daño colateral). Es momento de diseñar planes de contingencia.

b) No es la incertidumbre política, es la competitividad.- Cualquier gobierno es un sistema complejo, dinámico, sensible a los equilibrios de fuerzas, afectado positiva o negativamente por condiciones externas, que busca producir políticas públicas. Cualquier empresa es un sistema complejo, dinámico, vulnerable a las variaciones del mercado, afectada positiva o negativamente por el gobierno, que busca producir utilidades para sus inversionistas. En lo que la 4T ensaya nuevos métodos, explora nuevas formas y produce nuevos efectos, la acción de gobierno será impredecible. Es momento de observar con lupa cada intención, acto o error para anticipar y proporcionar cualquier afectación real a la competitividad del negocio.

c) Mientras unos lloran, otros venden pañuelos.- Dicen los que saben, que así solía decir Warren Buffet en algunas juntas de consejo. Y es que todo gobierno afecta a unos y beneficia a otros. La 4T no será la excepción. Detrás de sus prioridades, de los sectores que impulse y de las nuevas dinámicas de gasto inevitablemente abrirá nuevas posibilidades de negocios. Cada negocio debe evaluar dónde se crearán nuevas posibilidades y trazar puentes con los nuevos protagonistas. En cualquier transformación detrás de alguien que quiere hacer, hay otro que puede hacerlo.

Cierto, ya es suficientemente retador pronosticar beneficios y afectaciones de cualquier negocio en ambientes regulatorios y de mercado conocidos. Y sí, es doblemente complicado para un consejo de administración o un equipo de directores prever entornos e impactos cuando se desconocen actores, métodos, criterios de actuación, estructura de intereses y demás.

Pero cuidado con inhibir la acción asertiva y oportuna ante un nuevo riesgo revelado o una nueva oportunidad advertida. El nerviosismo o el exceso de precaución pueden retrasar injustificadamente la digestión de una nueva realidad y los ajustes pertinentes que cada empresa puedan llegar a requerir para mantenerse competitivas y financieramente viables.

Bien escuché decir hace poco a un empresario que así como en un gobierno nuevo no debe gestionar la realidad con un entusiasmo ciego, el director de empresa cauta no debe conducir su negocio con inmovilismo infundado.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.