¿A qué le asigno prioridad? El eterno dilema en la vida directiva
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¿A qué le asigno prioridad? El eterno dilema en la vida directiva

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¿A qué le asigno prioridad? El eterno dilema en la vida directiva

19/02/2018
Actualización 19/02/2018 - 13:00

La definición simple del término hace referencia a la anterioridad de algo respecto de otra cosa, estemos hablando de orden o de tiempo.

En la vida directiva, sin embargo, se refiere a la definición de aquello que se debe atender primero, en comparación con otros asuntos que exigen atención simultánea. Se suele asumir que una prioridad es algo importante frente a otras cosas que se tienen 'en el tintero' o en la lista de pendientes y que, como consecuencia, recibirá más atención o recursos, o será atendido con mayor celeridad. Definir qué es prioridad y qué no lo es resulta una de las habilidades más preciadas de la vida gerencial y directiva. Tiene mucho que ver con el contexto de cada empresa, con el costo de oportunidad de cada negocio y con el ancho de banda que cada área o entidad tenga para sacar adelante sus trabajos ordinarios.

Y si bien en el mundo de tiempos y recursos limitados hay muchos criterios para definir una prioridad, aquí tres que pueden guiar la mayoría de los dilemas en el mundo de los negocios:

1. ¿Cuál es el dólar más cercano? Ante dos asuntos de relevancia equivalente, conviene asignar el tiempo escaso a aquél asunto que hará sonar la caja más temprano que tarde. Asignar prioridad por cercanía de cierre de ventas o negocios puede resultar un criterio eficaz en muchos casos en un entorno donde la empresa requiere de flujos de efectivo continuos para subsistir.

2. ¿Qué problema afecta más al negocio? No siempre el monto es el criterio idóneo para asignar prioridad. En más de una ocasión será el grado de afectación a la dinámica ordinaria de la empresa o de alguna de sus áreas. Y es que hay asuntos que aunque parezcan 'menores', si no son atendidos adecuada y oportunamente, se convierten en problemas que afectan integralmente la dinámica ordinaria de la organización.

3. ¿Qué destraba más asuntos? Hay asuntos que literalmente se detienen hasta que gozan de la definición de un gerente o director. Y en esa lista de asuntos detenidos, hay un grado distinto de impactos posibles. Con una perspectiva de flujo, este criterio asigna prioridad según el grado en que una resolución o decisión permite a muchos otros continuar su trabajo o avanzar su respectivo proyecto, en lugar de mantenerse detenidos por una falta de dirección.

Cada director puede y debe acuñar los criterios que le resulten útiles para definir sus prioridades. Éstos, incluso, pueden cambiar según la temporada, según el estado de la posición financiera de la compañía o según el grado de autoridad que su puesto tiene en el organigrama específico de la empresa en la que opera.

Lo más relevante, sin embargo, es procurar ser cuidadoso en asignar prioridad a algo cuando realmente lo requiere y mantener lo no prioritario en un estado de gestión y avance regular.

Y es que al interior de las organizaciones no son pocos quienes no distinguen entre lo ordinario y lo prioritario y suelen ser muchos quienes abusan del término prioridad. A ellos, habrá que recordarles tantas veces como resulte necesario que, en la empresa como en la vida misma, cuando todo es prioridad, nada es prioridad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.