Despertador

¿Qué quiere la oposición?

La pregunta tiene sentido porque el alarmismo de su discurso contrasta con los resultados que ha tenido el gobierno en esta delicada coyuntura.

El autor es Senador de la República

La oposición política de México ha dicho recientemente que frente a la crisis del Covid-19 desea la concordia, reitera su voluntad política para construir, quiere defender a la población de los riesgos a la salud, enfrentar los problemas causados por la pandemia, trabajar por México, encontrar soluciones, integrar una estrategia y un plan de emergencia y un largo etcétera.

Muy indulgente consigo misma, la oposición habla de amor a México, del interés superior de la nación, de visión de Estado y afirma que es "momento de demostrar grandeza de espíritu".

¡Wow! Si fuera extranjero y viviera en otro país, diría: ¡qué gran oposición hay en México: idealista, humanista, sensible colaboradora, con altura de miras!

Pero por desgracia no es así. Vivo en México, leo las notas de los medios, escucho las declaraciones políticas de los diferentes actores y observo sus conductas. Y no encuentro ningún gesto, dicho o acto significativo que le dé contenido a todos los recientes autoelogios de la oposición.

Hace más de un mes la oposición ya insistía en mandar a todos a sus casas y cerrar los centros de trabajo. Pero al mismo tiempo anunciaba que vendría una grave crisis económica por la parálisis económica.

La oposición ha festejado que indicadores estables como la paridad peso-dólar se hayan movido; al tiempo que exige al gobierno mantener el control económico.

Demanda del gobierno control, pero a través de gobiernos de estados como Tamaulipas promueve endeudamientos de miles de millones de pesos.

La oposición ha pedido medidas para que no se caiga la economía, pero al mismo tiempo exige que se cancelen los grandes proyectos como la refinería Dos Bocas, el Aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya, es decir, toda la inversión pública de gran alcance que ayudaría a detonar diversas ramas económicas.

Pide que se proteja la economía, pero al mismo tiempo rechaza el acuerdo de México con Rusia, Estados Unidos y la OPEP para que nuestro país no redujera en medio millón de barriles diarios su producción petrolera.

Solicita apoyos al sector económico, pero pretende afectar los ingresos nacionales y amenaza a través de sus gobernadores de Jalisco, Coahuila y Nuevo León con retirarse del Pacto Fiscal de la Federación.

Hace más de un mes la oposición afirmaba que en un par de semanas los hospitales estarían desbordados por enfermos y cadáveres. Pero al mismo tiempo promovía que la gente fuera masivamente a hacerse pruebas, situación que, esa sí, desataría contagios exponenciales.

El gobierno anuncia que se adelantarán apoyos sociales a adultos mayores, personas con discapacidad y familias en situación de pobreza, así como créditos para un millón de micronegocios familiares. Y la oposición sale a condenar el plan del gobierno y a exigir el rescate de las grandes empresas privadas.

¿Qué quiere la oposición? La pregunta tiene sentido porque el alarmismo de su discurso contrasta con los resultados que ha tenido el gobierno en esta delicada coyuntura.

Hasta ahora, el gobierno ha mantenido la situación bajo control; ha cuidado la salud y la vida de los mexicanos al tiempo que mantiene la economía a flote; ha tomado las decisiones en los tiempos precisos y ha resuelto temas de suyo delicados en medio de la ya de por sí complicada crisis del Covid-19.

Hasta el momento, la estabilidad de la economía se mantiene; el Estado cuenta con cierta disponibilidad de recursos para dar respuesta a los requerimientos sanitarios; se está apoyando a los que corren más riesgos sociales y económicos; se informa de manera eficaz a la sociedad; hay estrategias para ampliar la capacidad hospitalaria; se han reportado menos contagiados, enfermos y defunciones que en otros países; la actividad institucional esencial se ha mantenido.

¿Qué quiere la oposición?

Más allá del discurso, la oposición tiene los siguientes objetivos estratégicos reales:

1. Desgastar al gobierno de la República para restarle apoyo de la sociedad.

2. Vulnerar las finanzas públicas de la Federación, para que ésta cuente con menos recursos disponibles frente a la crisis.

3. Prolongar al máximo el tiempo de duración de parálisis de ciertas ramas económicas.

4. Trasladar los escasos recursos públicos a los grandes consorcios económicos.

5. Impedir que se realicen los proyectos de inversión del actual gobierno.

6. Profundizar el empobrecimiento de la mayoría.

7. Tener una crisis económica mayor que la del 2009.

8. Generar pánico social y alcanzar cifras mayores de contagiados, enfermos y defunciones.

9. Comprometer al gobierno a un mecanismo institucional en el que la oposición decida.

10. Llegar en las mejores condiciones a las elecciones del 2021.

Ese es el verdadero plan de la oposición y no "la grandeza de espíritu".

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