Despertador

La reforma progresiva del salario mínimo

En los últimos dos años el salario mínimo ha tenido los mayores aumentos en 40 años. Pero si en el futuro llegara un gobierno que actualizara otra vez el salario mínimo por debajo de la inflación, se perdería todo lo logrado en este sexenio.

El autor es Senador de la República

La reciente reforma a la Ley Federal del Trabajo para garantizar que el salario mínimo nunca se actualice por debajo del índice inflacionario, aprobada por la Cámara de Senadores el 11 de diciembre del 2020 y por la Cámara de Diputados el pasado 3 de marzo de 2021, fortalece diversas tendencias positivas del cambio que sucede actualmente en México.

Para empezar se trata de una reforma que fortalece la tendencia de recuperación del salario mínimo que impulsa el gobierno actual desde hace dos años.

Como sabemos, el salario mínimo mexicano era en 1980 uno de los tres salarios mínimos con mayor poder adquisitivo de América Latina y se convirtió en uno de los tres salarios mínimos más bajos de la misma región en el año 2010.

Entre 1980 y el 2010, el salario mínimo mexicano perdió el 75 por ciento de su poder adquisitivo. En 1985 podían comprarse dos canastas alimenticias con un salario mínimo; pero en el 2010, solo un tercio de una canasta.

En 2010, el salario mínimo en Estados Unidos llegaba a los mil 662 dólares al mes, mientras que en México sólo alcanzaba 134 dólares por mes.

El salario mínimo mexicano es el más bajo entre todos los de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

En ese contexto negativo, producto de la acumulación de varios sexenios pasados, el gobierno actual inició un proceso de recuperación del salario mínimo, acorde con su programa social.

En diciembre del 2018 el salario mínimo aumentó en un 16 por ciento. En diciembre de 2019, en un 20 por ciento. Y en diciembre de 2020 en un 15 por ciento. En la franja fronteriza norte, el aumento fue de 100 por ciento en diciembre de 2018.

Esta política trajo resultados inmediatos. Al cumplirse el primer año de la gestión del actual gobierno federal, el 20 por ciento más pobre del país había visto elevar sus ingresos en un 18 por ciento. Y la pobreza laboral se redujo de manera consistente.

Para ilustrarlo tomemos en cuenta estos datos: en 2014, la población en situación de pobreza laboral representaba el 42.9 por ciento de los mexicanos; en 2015, era el 42 por ciento; en 2016, el 40 por ciento; en 2017, el 41 por ciento; en 2018, el 39.8 por ciento y en 2019, el 37.3 por ciento.

En otras palabras, el año con el menor porcentaje de pobreza laboral de todo el período es 2019, el primero de esta administración. Lo cual muestra el acierto de las políticas laborales y salariales de este gobierno.

No obstante, la pandemia ha impactado negativamente en las cifras, provocando un retroceso en los logros laborales y salariales. Para 2020 la pobreza laboral alcanzó un 40.7 por ciento. Sin embargo, no regresó siquiera al índice del 2017. Se mantiene por debajo del índice promedio del sexenio pasado. En todo caso, los efectos negativos de la pandemia confirman la necesidad de continuar con la línea de recuperación salarial del actual gobierno.

La reforma al artículo 90 de la Ley Federal del Trabajo recientemente aprobada por el Congreso constituye una cláusula de protección de todo lo logrado en este período. Es un candado para que no vuelva a perderse el poder adquisitivo del salario mínimo, como sucedió en el período neoliberal. Y es que en aquellos años, entre 1982 y 2017, el salario mínimo se actualizaba por debajo de la inflación. Por ejemplo, si la inflación era del 10 por ciento, el salario mínimo solo aumentaba en un 5.0 por ciento. Así, iba perdiendo poder adquisitivo año con año.

En los últimos dos años el salario mínimo ha tenido los mayores aumentos en 40 años. Pero si en el futuro llegara al gobierno nuevamente una opción neoliberal y actualizara otra vez el salario mínimo por debajo de la inflación, se perdería todo lo logrado en este sexenio.

Por eso, es importante la fórmula que se incorpora a la Ley: la actualización del salario mínimo nunca estará por debajo del índice inflacionario.

Para terminar habría que observar que esta reforma confirma la tendencia de convertir buenas políticas públicas en derechos plasmados en la Ley.

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