Avanza el plan antineoliberal de la 4T
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Avanza el plan antineoliberal de la 4T

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Avanza el plan antineoliberal de la 4T

04/11/2019

A contrapelo de la crítica neoliberal, frustrada porque su previsión de un régimen populista derrochador no se hizo realidad, avanza el programa antineoliberal en México.

Decían que se gastaría más de lo disponible. No sucedió. Que se endeudaría al país. No pasó. Que se iría al cielo la inflación. No ocurrió. Que se devaluaría el peso. Tampoco sucedió.

Desconcertados por todo eso, algunos analistas han encontrado neoliberalismo de clóset (¡!) en la 4a Transformación, según afirma, por ejemplo, Carlos Elizondo Meyer Sierra.

En realidad, no les enoja la disciplina fiscal, el equilibrio macroeconómico y las finanzas sanas del nuevo régimen (principios que no son monopolio del neoliberalismo), sino las decisiones que están minando las bases del neoliberalismo mexicano.

¿Cuáles son esas bases? Destacamos las siguientes: 1) Desnacionalización de la economía; 2) Desmantelamiento de la empresa pública; 3) Disminución de la carga fiscal de los grandes consorcios; 4) Reducción del salario; 5) Recorte de los derechos sociales y de la responsabilidad social del Estado.

Como puede observarse, las decisiones de la 4a Transformación caminan en sentido contrario a esos cinco pilares del neoliberalismo.

Del 1o de septiembre de 2018 a la fecha, no se han privatizado empresas públicas ni se han cancelado derechos sociales.

Por el contrario, se trabaja para levantar a PEMEX y a la CFE; se han construido nuevas líneas de política social dirigidas a adultos mayores, personas con discapacidad, jóvenes y campesinos; se están cerrado los grandes hoyos de la evasión fiscal de los grandes consorcios económicos como la condonación y la facturación falsa y están aumentando el salario mínimo y el salario general.

El coraje de los neoliberales es que todo eso está ocurriendo sin endeudamiento, sin déficit interno, sin inflación, sin aumentar las tasas impositivas. Eso no estaba previsto en sus manuales.

Los dogmas neoliberales están siendo cuestionados.

Se decía que PEMEX no podría detener la caída de su producción sin inversión privada. Pero dicha caída se detuvo con inversión pública.

Se decía que sin crecimiento era imposible redistribuir riqueza. Pero aún en las condiciones actuales el salario ha aumentado en términos reales y han repuntado las ventas minoristas.

Se decía que para aumentar la recaudación el único camino era incrementar los impuestos al consumo. Pero la recaudación ha crecido combatiendo la evasión del impuesto sobre la renta.

Y se decía que el aumento al salario tendría efectos inflacionarios, pero después del mayor aumento al salario mínimo en 36 años y al salario general en 18 años tenemos la más baja inflación.

Es cierto que faltan decisiones por tomarse y que hay aristas del modelo neoliberal que será difícil cambiar.

Sin embargo, la profecía del desastre populista fracasó y el plan económico social de la 4T va caminando.

El Estado no adelgaza despidiendo trabajadores de base o privatizando empresas, pero sí se eliminan privilegios de los altos funcionarios. Desaparecen aparatos faraónicos pero se crean nuevas instituciones como el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, la Guardia Nacional o el órgano para la mejora continua de la educación. Las transferencias directas son universales o masivas y no focalizadas como recetan los neoliberales. La recaudación sube sin aumentar impuestos al consumo, sino cumpliendo la obligación tributaria de los grandes capitales. Y se reconocen nuevos derechos como el de la educación pública superior gratuita. Además, el T-MEC tendrá un capítulo laboral que los neoliberales del TLC rechazaron.

Va caminando el plan antineoliberal de la 4a Transformación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.