Talón de Aquiles de las reformas
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Talón de Aquiles de las reformas

COMPARTIR

···
menu-trigger

Talón de Aquiles de las reformas

01/03/2018
Actualización 01/03/2018 - 10:57

En las campañas la discusión en torno a las reformas estructurales debería ser un tema central; en particular, las posiciones y propuestas de los candidatos. Las de López Obrador ya se conocen: revisar, auditar, revertir, concertar, someter a consulta popular, etcétera; de Meade se esperaría una defensa y apoyo a su continuidad en la medida que, directa o indirectamente, participó en su concepción; y, el caso de Anaya, es una incógnita como todos los temas de fondo, aunque votó a favor de su aprobación.

En general, hay consenso acerca de la importancia de las reformas para aumentar la inversión, la competitividad, la competencia y la eficiencia de varios sectores de la actividad económica, aún con sus retos y problemas de instrumentación. Su talón de Aquiles radica no sólo en las deficiencias con las que se han comunicado sus beneficios actuales y potenciales, en un contexto en que la credibilidad gubernamental es nula, sino en que hasta ahora han tenido impactos negativos en los consumidores, lo que genera una mala percepción entre la población.

En el caso de la reforma energética, los éxitos en las rondas de asignación para actividades de exploración y extracción de hidrocarburos, los compromisos de inversión, el desarrollo de proyectos de energías renovables y los resultados de las subastas eléctricas, se han visto opacados con el alza del precio de las gasolinas (desde el 'gasolinazo' de enero de 2017 hasta el aumento de más de 5.0 por ciento en lo que va de este año); y con el de las tarifas eléctricas industrial y comercial, pero también de las domésticas de alto consumo, como resultado de la restructuración que hizo la Comisión Reguladora de Energía al 'compactar' 26 tarifas en 12 y que, si bien técnicamente podría justificarse, significó un impacto a las finanzas de empresas y consumidores con aumentos en el gasto muchas veces superiores a 300 por ciento.

A lo anterior se agrega que en la reforma se prometió un fortalecimiento productivo y financiero de las empresas productivas del Estado, cuando en el caso de Pemex ha ocurrido lo contrario; aún cuando se argumenten 'factores contables' para explicar un aumento de 75 por ciento de las pérdidas netas en 2017, con lo que acumula cinco años consecutivos en números rojos, la realidad es que la producción sigue a la baja (en enero pasado la de petrolíferos cayó 31 por ciento y la de crudo 4.5 por ciento). La percepción y las cifras apuntan hacia una profundización de su deterioro. Por su parte, parece que la CFE empieza a dar tumbos, al pasar de una utilidad de 76 mil millones de pesos en 2016 a una pérdida de casi 10 mil millones el año pasado. Desde la óptica de la población, peores empresas y productos más caros.

En telecomunicaciones no hay duda de que han mejorado algunos servicios, se amplió su cobertura y se redujeron los costos de telefonía celular. Sin embargo, los servicios de internet siguen siendo deficientes, con interrupciones constantes e incumplimiento de las velocidades contratadas, con el argumento de que son hasta equis megas (en ejercicio casero, en un contrato de 15 megas el promedio fue de 5.3 cortesía de Infinitum); así, venden litros que no son de a litro. A eso se agrega el aumento de precios de TV por cable y satelital (10 por ciento en enero), pero se declara que Televisa no es jugador dominante en el mercado. Otra vez, ello genera dudas de las bondades de la reforma para el consumidor.

En la reforma educativa ni se diga. Avances en profesionalización del magisterio, procesos (imperfectos) de evaluación, mayor transparencia en el ingreso al servicio docente y en la nómina; no obstante, como acaba de señalar Mexicanos Primero, el camino todavía es largo y tortuoso para alcanzar una educación de calidad.

La percepción: no hay beneficios concretos para los educandos.

Así, entre el impacto en los bolsillos de los consumidores y las malas percepciones, las reformas estructurales enfrentarán severos cuestionamientos en los próximos meses. No será fácil contrarrestarlos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.