El crecimiento, en zona de riesgo
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El crecimiento, en zona de riesgo

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El crecimiento, en zona de riesgo

15/02/2018
Actualización 15/02/2018 - 11:21

En cuanto foro se han presentado durante las últimas semanas, los funcionarios de la Secretaría de Hacienda han pintado un escenario económico para 2018 'color de rosa', no exento de riesgos, pero manejable y con 'buenas' perspectivas. La realidad parece indicar otra cosa: una inflación que no cede a la velocidad prevista y una desaceleración del crecimiento de la economía que podría ser más acentuada que la anticipada. La semana pasada, en su reunión de política monetaria cuando incrementó la tasa de interés de referencia a 7.5 por ciento, Banxico modificó el plazo para alcanzar la convergencia al objetivo de inflación (a 3-4 por ciento) para principios de 2019. Además, señaló que “el balance de riesgos para el crecimiento continúa sesgado a la baja”, aunque manifestó que muestra cierta mejoría respecto al anuncio previo de política monetaria.

La información más reciente —tanto los datos 'duros' como, en menor medida, las expectativas y proyecciones de analistas— apuntan a un debilitamiento de los componentes de la oferta y de la demanda, en particular de esta última. De acuerdo con la estimación preliminar del Inegi, en el cuarto trimestre del año pasado el PIB aumentó 1.8 por ciento (cifras originales), en comparación con 3.3 por ciento en el mismo periodo del año anterior, mientras que en el año en su conjunto se incrementó 2.0 por ciento (vs. 2.9 por ciento en 2016). En 2017 se expandió el sector primario (2.8 por ciento anual) y el de los servicios (3.1 por ciento), en tanto que las actividades industriales se redujeron 0.6 por ciento; de hecho, además de la minería (petróleo) y la construcción que se ubicaron en terreno negativo todo el año, la producción de nueve de las 21 ramas manufactureras se contrajo.

Por el lado de la demanda, los indicadores no son mejores. Aunque el consumo privado mostró tasas positivas de crecimiento en el año (del orden de 3.0 por ciento), se desaceleró de manera importante en noviembre; en ese mes sólo creció 0.5 por ciento con respecto al mes previo. Las ventas al menudeo, que habían registrado incrementos durante los primeros diez meses de 2017, disminuyeron casi 1.0 por ciento en noviembre; las ventas de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicios y Departamentales (ANTAD) cayeron 1.5 por ciento en términos reales en 2017 y 1.6 por ciento en enero de este año; y las de automóviles 18 por ciento y 11.5 por ciento. Por su parte, la inversión continúa por los suelos: en noviembre la total se redujo más de 4.0 por ciento (7.0 por ciento en construcción y 1.0 por ciento en maquinaria y equipo), sobre todo la inversión pública. El único componente de la demanda que mostró un comportamiento favorable fue el de las exportaciones, en buena medida por el repunte de los precios del petróleo, ya que el de las no petroleras se 'estabilizó' en 5. por ciento.

En materia de expectativas, en enero de 2018 las empresariales se recuperaron en los tres principales sectores, al aumentar 6.7 por ciento en las manufacturas, 4.4 por ciento en la construcción y en los servicios, frente a tasas negativas en 2017; no obstante, las del consumidor, aunque fueron mejores que hace un año, cuando arrancó el gobierno de Trump en Estados Unidos (EU) en un marco de incertidumbre y devaluación del peso, en enero de este año empezaron a mostrar un deterioro. En cuanto a los pronósticos, la encuesta de Banxico de especialistas en economía reportó un ajuste moderado a la baja para el crecimiento estimado del PIB para 2018, de 2.24 por ciento promedio en diciembre a 2.19 por ciento en enero de este año. En ese contexto, GEA estima un aumento de 1.9 por ciento para el año.

Como han reiterado la Secretaría de Hacienda y el Banxico, los riesgos para el crecimiento económico están vigentes: negociación del TLCAN, reforma fiscal de Estados Unidos, elecciones en México y evolución de las tasas de interés en EU, sobre todo asociada a las decisiones de la Reserva Federal y la volatilidad que puedan generar en los mercados financieros, como apunta la revista The Economist esta semana.

La insistencia de Hacienda en que todo va bien es entendible. Los efectos de una inflación elevada y crecimiento a la baja son evidentes en un año electoral.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.