'Los políticos son presas de sus deseos, ambiciones y planes'
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'Los políticos son presas de sus deseos, ambiciones y planes'

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'Los políticos son presas de sus deseos, ambiciones y planes'

12/07/2019
Actualización 12/07/2019 - 14:10

A Jorge Álvarez Máynez no le interesa ser dirigente de su partido, Movimiento Ciudadano: “Creo que los políticos sobre todo son presas de sus ambiciones, de sus deseos y de sus planes. Las expectativas acaban gobernándote. Perdonando la presunción, de haber sido yo dirigente de MC, hubiera tenido que hacer renuncias pequeñas a libertades. Lo que hay que hacer en política es marcar agenda. Andrés Manuel lleva muchos años haciéndolo sin ser dirigente nacional”.

-Y hay dirigentes nacionales que no llevan ni su agenda privada, bromeamos.

-Son absolutamente irrelevantes. Creo, por poner otro ejemplo, que un error garrafal que cometen los políticos es aspirar a la presidencia de alguna comisión. Se la pasan sentados en una oficina, dictaminando. Es lo que Monreal ha hecho con Batres; lo ha anulado, se quedó con el control político del Senado. Es lo mismo que le han hecho a Olga Sánchez Cordero. Yo no voy a permitir que eso me suceda. Eso es renunciar a tu capacidad y si algo he construido con Dante (Delgado) y con Clemente (Castañeda) es la capacidad de influir, de tener una relación de iguales, de administrar mis tiempos.

Jorge Álvarez Máynez, diputado del MC.
Jorge Álvarez Máynez, diputado del MC.Fuente: Ismael Ángeles

Su padre, fundador del Partido Comunista en Zacatecas, le mostró una visión mística, cuasi religiosa de la política. Las teorías “totalizantes” del comunismo le ofrecían certezas. “Probé todas las certezas que tenía al alcance, las que mi contexto me ofrecía, pero me convencí de que la felicidad está en otro camino, el de la incertidumbre, del cuestionamiento, de la lucha por la libertad y por la autenticidad”.

Además de la mirada izquierdista, su padre le mostró la visión de negocios –era dueño de una exitosa fábrica de pinturas y fue presidente de Canacintra en Zacatecas– y le transmitió el gusto por la academia. “Mi madre me enseñó inteligencia emocional. Gracias a ella descubrí que en la política, los complejos no atendidos cobran factura”.

-No sólo en la política…

-La política amplifica la naturaleza humana. Si un tipo es acomplejado, lo manifiesta en una posición de poder. Por eso me siento tan distante de los propagandistas del nuevo gobierno; ya vi esa película. Casi todas las razones para dedicarte a la política son nocivas, tienen que ver con el ego. Casi todos los que estamos en política traemos un trastorno por ahí. Estoy convencido.

El niño Álvarez Máynez era sobresaliente en las matemáticas y en el resto de las ciencias exactas. Hacía mucho deporte. “Necesitaba estar cansado para estar tranquilo; mi terapia era cinco horas de ejercicio diario. Además, llevaba un registro estadístico de ello. Tiraba mil tiros en el tablero y comparaba mis porcentajes. Estaba obsesionado”.

Álvarez Máynez estudió Relaciones Internacionales, una maestría en Economía (Carlos Urzúa, el exsecretario de Hacienda, fue su director de tesis) y otra en Estudios Internacionales, la primera con un intercambio en Harvard y la segunda con uno en el Colegio de Europa.

Trabajar siempre fue parte de su rutina. De niño igualó pintura y realizó otras tareas en el negocio de su padre. “Siempre fui muy bueno con el dinero. Nunca vi con desprecio ni con rechazo el emprendimiento. Me daba pena pedirles dinero a mis papás, sentía que era algo éticamente incorrecto. Nunca se acomodó bien dentro de mí”.

En 2006, con la certeza de que Andrés Manuel López Obrador fue víctima de fraude, laboró en la Cámara de Diputados con el exdirigente y entonces presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, el zacatecano Raymundo Cárdenas. Ambos construyeron el fondo de desarrollo regional, formado por los diez estados con menor índice de desarrollo humano en México. “Fue muy potente, y generó cientos de millones de pesos para Zacatecas en presupuesto”.

Después colaboró como asesor del vicecoordinador del PRD, otro zacatecano, Javier Calzada, para luego incorporarse a la política local. En el inter fue socio minoritario de La Jornada Zacatecas y más tarde fundó la franquicia de La Jornada Aguascalientes. Este último, afirma, “ha sido de los peores negocios de mi vida, pero de las experiencias más gratificantes”.

-Eres político y dueño de un medio. ¿No te parece que ahí existe conflicto de interés?

-Sí. De hecho, nunca me presenté como periodista. Como te conté, nací en una familia comunista, y en ese contexto conocí a Amalia (García, exgobernadora de Zacatecas), que fue “la camarada” de mi padre. El periódico, en Zacatecas, fue un reconocimiento de la imposibilidad para transformar la realidad desde el gobierno y en esa lógica, apostamos por la esfera cultural. He sido un pésimo empresario desde entonces. Estoy consciente. La relación entre los medios y el poder, y la dependencia de la publicidad oficial son gravísimas.

-¿No has pensado venderlo?

-Lo he intentado y no he podido. No tiene utilidades aunque es el medio impreso de mayor audiencia en Aguascalientes. De no haber sido diputado local, federal y haber hecho otras cosas, no lo hubiera podido sostener.

Después de elaborar la primera ley de candidaturas independientes, en 2013, Álvarez Máynez se sumó al grupo de Enrique Alfaro y su núcleo, Clemente Castañeda y Hugo Luna. Después de impulsar la campaña de universitarios a favor de AMLO en Jalisco en el 2006, Dante Delgado le ofreció la candidatura a diputado federal por Movimiento Ciudadano. Luego, Delgado le ofreció la Secretaría de Organización del partido, el tercer cargo en importancia dentro de la dirigencia nacional de MC. Fue responsable de la reforma de los documentos básicos, el programa de acción y la declaración de principios de MC.

“He recuperado algo importante de lo que viví en mi casa: conviví mucho más con los amigos comunistas de mi papá que con mi propia familia; los escuché mucho más a ellos que a mis tíos maternos o paternos. En el PRI y en el PAN, la cultura se inclina a separar lo político de lo personal, mientras que los comunistas eran amigos, hermanos, compadres, tenían unas relaciones profundas y eso se me quedó a mí. A diferencia de mucha gente que piensa que no se mezclan los amigos y la política, una buena parte de los amigos están en MC”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.