'La seguridad local no la van a mejorar la PF ni el Ejército'
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'La seguridad local no la van a mejorar la PF ni el Ejército'

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'La seguridad local no la van a mejorar la PF ni el Ejército'

23/11/2018
Actualización 23/11/2018 - 14:47

Le ofrecieron trabajo en la Comisión Nacional de Seguridad. Como cualquiera que pretende incorporarse a una institución de seguridad pública, Lilian Chapa debía pasar los controles de confianza: una batería de exámenes toxicológicos y psicométricos, y el polígrafo, entre ellos. Le preguntaron si había consumido alguna droga. Dijo la verdad: que sí. Entonces tenía 29 años, y unos meses atrás había probado la mariguana por primera vez. También sostuvo que el consumo no era ilegal. Los agentes la miraron con cierta estupefacción.

-¿Fue la única vez?, insistieron.

-Hasta este momento, sí, respondió.

La pregunta se repitió una y otra vez. El resultado: no concluyente.

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Lilian Chapa, analista en seguridad.Fuente: Especial

Chapa hizo el examen por segunda ocasión. De nuevo: no concluyente. “Me hubiera gustado saber cómo es que esa fijación con la mariguana, que no con el alcohol, afecta los criterios de selección. Y me hubiera gustado mucho tomar ese puesto, pero ni modo”.

Nadie en la familia Chapa Koloffon siguió la misma ruta. Su madre ha hecho, sobre todo, trabajo administrativo; su padre, licenciado en relaciones industriales, es un experto en procesos. Su único hermano es ingeniero en cibernética y sistemas y su hermana, psiquiatra. A Lilian, periodista de formación, le cuesta definirse: “Lo que hago es analizar problemas y diseñar políticas públicas. No conozco a otros periodistas que trabajen directamente en esto, pero sí en la parte de comunicación de las organizaciones no gubernamentales. Mi trabajo es poco convencional, así que no logro definirme como lo hace un economista o un abogado. Si alguien me pregunta a qué me dedico y le explico, se queda perplejo; evaluación y diseño de políticas públicas o implementación son conceptos que les suenan a nada. Analizo cómo trabaja el gobierno y cómo podría hacerlo mejor, específicamente en seguridad y en justicia. Es lo que hago, pero mi carrera no me define”.

Siempre le han interesado los problemas nacionales. De niños, mientras sus primos jugaban en el jardín, ella permanecía dentro, con los adultos, y escuchaba atenta sus conversaciones sobre política.

“Cuando leía sobre los narcos, me preguntaba qué lleva a las personas a arriesgar su vida con tal de tener acceso a la riqueza en poco tiempo. Me generaba inquietud el fenómeno de la conducta delictiva”.

Chapa trabajó en las redacciones de Grupo Imagen y Multivisión. Se sucedían las notas de violencia y crimen que enviaban corresponsales de los estados. “Las otras noticias se empequeñecían porque se encontraban cadáveres, o partes de ellos, en tal o cual carretera, al grado de que ya en la redacción nos decían que la audiencia se quejaba de la cantidad de muertos que reportábamos. Lo cierto es que podíamos llenar un programa de una hora sólo con ese tipo de información”.

Más adelante, llegó a México Evalúa como asistente de Edna Jaime. Ahí se formó técnicamente y se incorporó después como investigadora y analista de políticas públicas en seguridad. Su agenda tenía que ver con prevención del delito, “el centro del llamado de las organizaciones civiles en medio del combate frontal que encabezó Felipe Calderón”.

Como consultora independiente, Chapa ha colaborado con instituciones como USAID, el Tecnológico de Monterrey y Transparencia Internacional, también en materia de prevención. En Colombia participa del diagnóstico del sistema de justicia penal que se elabora para varias ciudades donde permanecían exmiembros de las FARC, generando altos índices de violencia aún después de la firma de los acuerdos de paz. “Estamos tratando de encontrar cómo se puede fortalecer el sistema de justicia y cómo se pueden generar incentivos para la inversión en esas comunidades”.

También es consultora para World Justice Project y una de las mujeres que dominan el tema de seguridad. Cada vez son más, sin embargo, lamenta, “en las mesas donde se toman las decisiones sólo hay hombres”.

“Hay más mujeres en organizaciones de la sociedad civil, y algunas hacen ruido y generan discusión, pero ninguna está tomando decisiones operativas en seguridad. ¿Cuántas secretarias de seguridad hay? ¿Cuántas fiscales hay? Cero. Eso puede cambiar un poco con la nueva configuración del Congreso. Ojalá, porque hasta en los foros somos minoría, y la verdad es que a las mujeres siempre nos ponen a hablar de los temas bonitos –entre comillas–, es decir, de temas como prevención”.

Chapa quisiera revolucionar a las policías municipales en México. Es el actor clave, asegura, pese a la adversidad que padecen en términos presupuestales. “Parte del problema de seguridad en México es que han sido debilitadas, que se les han ido quitando atribuciones para investigar delitos”.

Lilián trabaja todo el día, seis o siete días a la semana. Dice que no se da cuenta, que lo disfruta tanto, que no lo siente. Hace ejercicios cardiovasculares de alta intensidad para combatir la ansiedad. Y lee mucho, de trabajo, por lo general, “porque soy una nerd”.

Hablamos del gobierno entrante y afirma, sin optimismo, que no revertirá lo hecho en los últimos dos sexenios: “Al favorecer el rol de las corporaciones a nivel federal, la seguridad en tu colonia o en tu comunidad no va a mejorar; no la va a mejorar ni la Policía Federal ni el Ejército en la mayor parte del país. Esa no es la solución; no lo ha sido en los últimos 12 años”.

Chapa quiere convertirse en secretaria de Seguridad Pública. “Algún día… pero a nivel local, porque a nivel federal no me hace sentido”. Mientras acumula conocimiento y experiencia, persistirá: “Ojalá se entienda algún día: el partido de la seguridad pública se gana a nivel local”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.