'Estoy orgulloso de ser el hijo de un genio, de un ícono del país'
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

'Estoy orgulloso de ser el hijo de un genio, de un ícono del país'

COMPARTIR

···

'Estoy orgulloso de ser el hijo de un genio, de un ícono del país'

17/05/2019

Actor y standupero, Héctor Suárez Gomís se sobrepuso a un desafío que no era menor: destacar en una comunidad en la que su padre, uno de los más grandes comediantes mexicanos, es un dios. Antes, tuvo que superar otro, mayor todavía: padece Asperger, trastorno que le fue diagnosticado de manera tardía.

-¿Cómo se vive con Asperger?

-Me lo diagnosticaron hace casi 14 años, pero antes de eso supe que algo ‘no estaba bien’ conmigo. No entendía por qué yo era tan asocial y solitario. Me costaba mucho trabajo convivir y la rutina era demasiado importante para mí, entonces pensé que tenía trastorno obsesivo compulsivo. El día que me diagnosticaron y entendí exactamente qué tenía, me sentí liberado. He tenido que aceptarlo y sé que siempre será complicado para los demás entenderme, lo mismo que para mí entender al mundo. He trabajado y quiero seguir ayudando a las familias que tienen a un aspie en su familia.

A pesar de padecer dicho síndrome, Suárez Gomís creció como cualquier otro niño. Estaba un poco aislado, eso sí. Pero tenía una excepcional imaginación y la compañía de su música, sus libros y sus películas (Julio Verne y la saga de Star Wars, entre sus favoritos).

“Las aventuras que viví de niño siempre iban acompañadas de una ‘extraña’ narrativa en mi mente. Por ejemplo, me gustaba pasar horas arriba de un árbol -en la calle empedrada de León Felipe, en la colonia San Ángel Inn, donde crecí-, al que apodé como el Árbol de las Cinco Garras, porque tenía cinco ramas muy gruesas que hacían más fácil treparlo. Desde lo alto, protegía a la ciudad de sus enemigos... El árbol era un transformer que en cuestión de segundos se convertía en una nave espacial; las piedras de la calle eran asteroides y yo conquistaba planetas más allá del Sistema Solar”.

Su madre, Pepita Gomís, quien hizo el primer programa educativo de la televisión mexicana en los años sesenta, “Tele Kinder”. Fue dueña de una escuela cerca de la Hacienda de los Morales, donde ahora hay un McDonal’s. Fanática del estudio del esoterismo, la numerología y la astrología –entre sus clientes figuran personajes de la política mexicana– le regaló algunos decenas de libros raros, suyos y de su abuelo.

Ignorante de su padecimiento, cuenta, lastimó sin intención a muchas personas. “Me gustaría poder hacer todo de nuevo con un poquito de más tacto, haber sido más honesto y haber dicho las palabras exactas... Tendría más limpia la conciencia. Eso pienso, pero recuerdo que tengo Asperger y que esa falta de tacto viene dentro del paquete y en realidad no pude haber hecho nada diferente; la falta de empatía a veces me hace indolente”.

Suárez recibió una educación informal. No terminó la preparatoria porque la carga de trabajo le complicaba la asistencia a clases. Era buen estudiante pero también era muy rebelde. “Hasta la fecha estoy en contra de un sistema de educación en el que es más importante aprenderte todo de memoria y no aprender a pensar por ti mismo”.

-¿Te pesó la fama de tu padre?

-No, jamás. De hecho creo que mi triunfo más grande es que desde hace años, para diferenciarnos nos dicen Héctor Suárez Gomís y Héctor Suárez papá. Toda la vida habíamos sido Héctor Suárez y Héctor Suárez hijo. Pero al margen de eso, estoy orgulloso de ser el hijo de un genio, de un ícono de nuestro país. No estoy obligado a ser como él ni tampoco a ser mejor que él. Mi único deber es ser una persona íntegra y un actor completo, profesional, disciplinado, y dejar la vida en cada proyecto. Fue una coincidencia que nuestra vocación fuera la misma.

-¿Cuándo lo supiste?

-Siempre. Empecé a actuar a los cinco años. Tengo 45 años en esta profesión. Actuar, escribir, dirigir, producir y dar clases en mi taller de comedia y stand-up son mi todo. No me veo haciendo otra cosa.

-Leí en la Wikipedia que alcanzaste la fama gracias a tu look, o sea, la cabeza a rape junto con el bigote, lo que te hizo una figura “más cotizada y atractiva”. Dime que no es cierto...

-Nunca he “usado” nada más bigote. Se me cayó el pelo muy joven. A los 23 ya casi no tenía y por alguna extraña razón decidí raparme y presentarme así en una entrevista en vivo. Esto sucedió hace 27 años cuando estar pelón no era moda y nadie iba por la vida rapado a coco. Uno que otro productor se burló de mí y hasta me dijeron que mi carrera estaba acabada. Jamás me imaginé que ese look se pondría algún día de moda y mucho menos que se convertiría en mi sello.

Suárez Gomís, autor de dos libros de humor y un tercero que viene en camino, hace inventario de sus papeles más entrañables, aquellos “que provocan que crezcas y subas escalones en esta difícil, injusta, pero hermosa carrera”. El Tacubayo es el primero que menciona, un villano que tenía la ceja partida y un diente de oro, personaje de la telenovela Salud, dinero y amor. En segundo lugar nombra a Juan Felipe Martínez o Jean Phillipe Martin de la serie Diseñador ambos sexos y luego a Hugo Lombardi, el que desempeña actualmente en Betty en NY, una producción de Telemundo.

Suárez dejó México para tomar ese proyecto, la nueva versión de la exitosa telenovela colombiana Yo soy Betty la fea, adaptada a esta época y situada en Nueva York. Interpreta ahí al diseñador de la empresa de moda donde transcurre la trama.

-¿Qué hubieras hecho diferente con tu vida?

-Me gusta mucho como es. Agradezco todas las veces que me equivoqué, todas las malas decisiones que tomé y todas las veces que las cosas no salieron como yo quería. Es decir, nada. Soy un guerrero.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.