Las preocupaciones del Fed
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Las preocupaciones del Fed

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Las preocupaciones del Fed

19/06/2019

El autor es exsubgobernador del Banco de México y autor de Economía Mexicana para Desencantados (FCE 2006).

Durante 2019, el Banco de La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha interrumpido el proceso de normalización monetaria iniciado tres años antes.

Después de nueve alzas en el intervalo objetivo de la tasa de Fondos Federales hasta alcanzar 2.25-2.50 por ciento en diciembre pasado, en las primeras tres reuniones del presente año, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), órgano encargado de la política monetaria, ha mantenido sin cambio esa referencia. Asimismo, ha aclarado que se mantendrá “paciente” respecto a cualquier modificación en su postura.

Cabe señalar que el Fed ha sido exitoso en el cumplimiento de su mandato de fomentar el máximo empleo y la estabilidad de los precios.

Después de la Gran Recesión de 2008-2009, la generación de empleos ha superado el aumento de la fuerza laboral y la tasa de desocupación ha ido en descenso hasta alcanzar, en el segundo trimestre de 2019, 3.6 por ciento, la proporción más baja de los últimos cincuenta años.

Además, por lo menos desde 2017, la inflación anual, medida según el Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal, indicador preferido por el Fed, se ha situado muy cerca de la meta de 2.0 por ciento.

Hasta ahora, el FOMC no ha mostrado una inclinación en cuanto al rumbo que podrían tomar los cambios en su posición y ha reiterado que estos dependerían de la información disponible al decidir.

Sin bien ese Comité se mantiene formalmente abierto tanto a incrementos como a recortes en la tasa de referencia, recientemente ha aumentado la percepción entre los analistas y los participantes en los mercados de que los ajustes serían a la baja.

Tal orientación podría estar reflejando, al menos en parte, dos preocupaciones que varios miembros del FOMC han externado en sus intervenciones públicas.

La primera surge del hecho de que la inflación y sus expectativas han tendido a ubicarse por debajo de la meta simétrica de 2.0 por ciento. La falta de anclaje de las expectativas de inflación en ese nivel despierta el temor de que éstas se reduzcan, lo que podría reprimir el crecimiento de los precios y alejar al Fed de su objetivo.

Dos comentarios podrían acotar esta preocupación. Por una parte, la separación de la inflación general y subyacente respecto de la meta se ha acortado en trimestres recientes e, incluso, la primera ha llegado a superar transitoriamente esa referencia.

Por otra, las mediciones de tendencia inflacionaria, como las que excluyen las variaciones extremas de los componentes del índice de precios, han mostrado gran estabilidad desde mediados de 2018 y virtualmente han coincidido con el objetivo.

En todo caso, buscar encauzar la inflación y sus expectativas a la meta exacta mediante una baja de la tasa de referencia corre el riesgo de no lograrse, dada la notable estabilidad de las mismas, y sólo acortaría el “espacio” monetario para enfrentar una recesión futura.

La segunda preocupación se refiere al peligro de un menor crecimiento económico, propiciado por el debilitamiento de la economía mundial ante factores diversos, entre los que destacan las tensiones comerciales con China.

Si bien, hasta ahora, los efectos agregados sobre la economía estadounidense han sido imperceptibles, el posible recrudecimiento del prolongado conflicto podría restar vigor a la expansión económica. Una reducción de la tasa de interés suele proponerse como una especie de “seguro”.

Sin embargo, no es claro que haya aumentado la probabilidad de ese desenlace. Además, el mandato del Fed se relaciona con el empleo y la situación actual es la mejor en mucho tiempo.

La economía política ofrece una complicación extra. Durante los últimos doce meses, el presidente Trump ha criticado severamente al Fed y a su presidente por subir las tasas de interés, lo que, en su opinión, ha frenado el auge financiero y ha restado dinamismo económico.

En últimas fechas, ese mandatario ha lamentado la ausencia de un acomodamiento monetario para contrarrestar el daño de la guerra comercial con China, aduciendo una desventaja respecto a su contraparte.

En este contexto, ajustar la tasa de referencia podría interpretarse como la respuesta al relajamiento solicitado por Trump para redoblar las agresiones contra aquel país, lo que podría restar credibilidad a la política monetaria.

En conclusión, las preocupaciones a favor de disminuir la tasa de referencia parecen, por ahora, benignas. En la comunicación monetaria de hoy, más que la decisión sobre este instrumento, el cual es probable que se mantenga sin cambio, será relevante cualquier información sobre cómo el Fed se prepara para manejar estas y otras inquietudes.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.