Retomar el control de la seguridad
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Retomar el control de la seguridad

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Retomar el control de la seguridad

01/07/2020

“La sabiduría es el conocimiento

de cuál es el camino correcto.

Integridad es tomar ese camino”.

MH McKee .

En el más reciente informe del Imco sobre la competitividad de las entidades federativas, una de las recomendaciones que hicimos fue que los estados retomen el control de la seguridad pública.

Desde que presentamos ese informe, asesinaron a un juez en Colima y atentaron contra el funcionario de más alto rango en temas de seguridad pública de la Ciudad de México. El que firma confiesa no ser experto. Hay que seguir a quienes lo son: Alejandro Hope, María Elena Morera, Lisa Sánchez, Alejandro Poiré, Jesse Zarkin, Virgilio Muñoz. Aquí damos algunos apuntes de economista necesarios para cambiar incentivos.

1. Policías. Sabemos del escaso entrenamiento, equipamiento, salario y control de confianza de nuestros cuerpos policiacos. Como escribió recientemente el general Aponte Polito, la tropa no sirve para la seguridad pública porque está sujeta a la misma precariedad que los policías. Necesitamos darles seguro social, seguro médico, seguro de vida, que nadie les pida cuota, que tengan horarios razonables, municiones, entrenamiento, uniformes y equipamiento, y control de confianza.

Alejandro Hope apuntó en un artículo reciente que el trato extremo al que sometemos a los policías contribuye a su brutalidad. La visión del economista: no hay salario que pague que te maten a ti o a tu familia. Sin apoyo institucional, jamás tendremos cuerpos policiacos de calidad. En el gobierno actual hay quien piensa que la Guardia Nacional puede ser ese soporte institucional, ya que tiene el presupuesto de la milicia. Esa premisa es falsa, y además el entrenamiento militar es mucho más brutal y letal. Por eso es importante la controversia constitucional impulsada por Laura Rojas, presidenta de la Cámara de Diputados, en contra de la militarización de la seguridad pública. Militarizar nos distrae de lo que hay que hacer: profesionalizar policías.

2. Datos y tecnologías de información y comunicación. Como en otros problemas, la seguridad pública requiere de bases de datos consistentes, georeferenciadas y permanentemente actualizadas en temas de crimen. Es importante que haya algún nivel de información disponible para los ciudadanos, de manera que puedan protegerse de mejor forma.

3. La violencia como sistema de justicia alternativo. Si el crimen violento no se castiga, los criminales usan violencia para resolver sus controversias. Es importante mandar una señal clara a los criminales de que la violencia no se tolera. En Japón no se pueden librar del grupo conocido como la Yakuza, pero sí han logrado que sea significativamente menos violenta que antes. “Cuando la fuerza bruta falla: Menos crimen violento, menos castigo”, es la hipótesis de un libro de Mark Kleiman.

4. Armas. México necesita mejores controles a la importación ilegal de armas de alto poder desde Estados Unidos. Eventualmente requeriremos otros controles, como los relativos a la impresión en 3D para convertir armas comunes en equipos militares. La visión del economista: el monopolio de la Sedena y los controles de armas de fuego actuales ya no funcionan. México tiene que encontrar un mejor balance entre la posibilidad de los ciudadanos de poseer un arma portátil para protegerse a sí mismos (un derecho constitucional) y las restricciones burocráticas de hoy, que lo imposibilitan.

Para un criminal, el costo de conseguir y esconder un Barret es el mismo que el de una pistola. Su fin es enfrentar al Estado, no espantar civiles; entonces van a comprar verdaderos cañones, no pistolas. Si quien cumple con la ley estuviera armado, los criminales sabrían que afuera hay un ejército civil que puede enfrentarlos. En cada hogar suizo hay un rifle, porque así está organizada su defensa nacional, y ello no implica una mayor tasa de criminalidad. Los estadounidenses tienen una tasa de homicidios menor a la de México (5 por cada 100 mil, contra 29 en México, 2018, UNODC), a pesar de que poseen más armas. ¿No somos suizos ni estadounidenses? En los países más violentos del mundo (El Salvador y Honduras) no hay un gran número de armas por habitante (5.2 por cien y 6.2, respectivamente, The small arms survey). La efectividad de la policía para encontrar criminales violentos y del sistema de justicia para castigarlos es lo que determina la prevalencia de delitos violentos, no la posesión de armas de fuego.

Las opiniones expresadas en esta columna son personales.

El autor es especialista en temas sobre desarrollo y competitividad de México. Es economista en jefe del @IMCOmx y consejero de México Unido contra la Delincuencia (MUCD).

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.