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24/06/2019
Actualización 24/06/2019 - 12:48

Hoy lunes se conocerá el comportamiento de la economía durante abril. Es posible que cuando usted lea, ya se haya publicado el Índice Global de Actividad Económica, IGAE. El miércoles habrá datos acerca del empleo, para profundizar en la información del IMSS de hace unos días, y el jueves conoceremos la balanza comercial de mayo.

También hoy lunes se conocerá el fallo de la licitación de medicamentos, que deberán entregarse en unos pocos días (dice Paco Garfias, en Excélsior). Este proceso ha sido muy diferente a otros años, porque se bloqueó la participación de tres de las cuatro grandes distribuidoras del ramo, debido a la convicción presidencial de que ahí había corrupción. Aunque esa convicción puede tener fundamentos, la forma en que se busca resolver el problema puede no ser la mejor.

En México, la forma en que funciona el sector de la salud ha llevado a que ni las instituciones públicas, ni las farmacéuticas, tengan un sistema de distribución propio, de forma que dependen de las distribuidoras. Porque distribuir medicamentos y material médico no es como repartir refrescos o panes, donde también tenemos ejemplos de cómo la distribución resulta la gran ventaja competitiva de ciertas empresas. Si alguien quisiera derrotar a Coca Cola o Bimbo en la distribución de productos, de verdad tendría que pensarle un rato, diseñar un plan a prueba de todo, e implementarlo con eficiencia. Ahora imagine hacer lo mismo, pero para productos frágiles.

La manera en que se alteró el sistema de salud en estos días podría convertirse en un problema serio: entiendo que las farmacéuticas entregarán los productos en esta misma semana en un puñado de lugares, desde donde se distribuirán a los miles de puntos en los que son necesarios. Pero nadie tiene la estructura para hacer esa distribución, salvo las empresas excluidas. Como siempre, espero que la información que tenemos sea equivocada, y todo funcione bien, pero sobran las dudas.

Es curioso que justo hace unos días el Centro para el Desarrollo Global (CGD, por sus siglas en inglés) presentó su reporte final acerca de este tema, intitulado 'Enfrentando la triple transición en procuración de salud global'. En ese trabajo se analiza con todo detalle el problema de las compras y distribución de medicamentos, y se proponen soluciones que, como es frecuente, enfatizan la promoción de la competencia económica como el mejor mecanismo para evitar abusos. La comisionada de Cofece, Alejandra Palacios, escribía en estos días en esa misma lógica.

Sin embargo, no todo precio elevado es sinónimo de abuso. En un ejemplo ficticio, pero representativo, el CGD muestra que un medicamento más que duplica su precio de producción debido a los diversos elementos propios de la compra y distribución. En el mejor de los casos, el costo final es del doble del costo de producción; en el peor es cuatro veces. Identificar los excesos para cada uno de los miles de productos puede ser una pesadilla burocrática, pero evitar eso haciendo tabla rasa, cercenando especialistas en las compras, puede resultar en una pesadilla de salud. Precisamente por eso ninguna de las dos opciones es recomendable.

Las ideas fijas de personas con poco conocimiento de los temas parece ser el gran problema del gobierno. Cancelar el NAIM, para inventar un aeropuerto imposible; provocar desabasto de gasolina y ahora de gas natural, queriendo hacer una refinería absurda; complicar el sector salud, sin planeación ni idea; hundir la imagen de México defendiendo a un dictador impresentable, humillándose frente al fanfarrón, mencionando a Hitler y sus “barbaridades”.

Sería cómico si no fuese trágico. Insisto en lo que esta columna ha planteado desde hace meses: lo único que sabe hacer López Obrador es acumular poder en su persona, y eso seguirá haciendo. Los funcionarios que lo ayudan, a costa de destruir la capacidad de gobierno de este país son corresponsables.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.