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26/12/2019
Actualización 26/12/2019 - 8:15

En octubre, la economía mexicana se contrajo en -0.7 por ciento, con datos desestacionalizados, nos informa el Inegi. Eso, a pesar de un crecimiento espectacular del sector primario (9.3 por ciento), ya que tanto la industria (-2.8 por ciento) como los servicios (-0.1 por ciento) reportaron números rojos.

De la industria ya habíamos comentado hace un par de semanas. Aunque la minería ha dejado de caer, gracias a que se ha estabilizado la producción petrolera, la construcción sigue en picada y ahora las manufacturas tienen dificultades, porque nuestro principal comprador, la industria de Estados Unidos, está ahora en la parte baja del ciclo.

La novedad está en los servicios. En octubre tuvieron una caída pequeña, apenas la segunda en todo el año, ya que en agosto sufrieron una contracción de -0.5 por ciento. Lo que preocupa es la tendencia, porque aunque el crecimiento anual es de 0.8 por ciento, en los últimos seis meses es de apenas 0.2 por ciento, y en el último trimestre es negativo (-0.1 por ciento). Como usted recuerda, hay cuatro rubros al interior de los servicios que representan dos terceras partes del sector: comercio al mayoreo, comercio al menudeo, comunicaciones y transportes, y servicios financieros e inmobiliarios.

El comercio al menudeo ha aguantado bastante. Esto puede ser resultado de la política salarial en este gobierno, que sin duda ha provocado un incremento real en los ingresos de la población, pero también del mayor ingreso de remesas. Como sea, el crecimiento en este renglón ronda el 3 por ciento, y en octubre fue de 3.4 por ciento. En el comercio al mayoreo, sin embargo, se viven malos tiempos. En el año, se ha contraído -2 por ciento, pero los últimos seis meses promedian el doble, -4 por ciento, y el trimestre, el triple, -6 por ciento. Aunque el menudeo es un poco mayor, en su peso en el sector, ya en el último trimestre el efecto neto del comercio (29 por ciento del total) es negativo (-1.2 por ciento).

Comunicaciones y transportes empezó mal el año, pero ha ido mejorando, y su crecimiento anual es ya de 2 por ciento. Su peso en los servicios es de casi 15 por ciento. Servicios financieros e inmobiliarios, en cambio, empezó muy parecido a comunicaciones, y ha ido empeorando. Parte tiene que ver con el sector inmobiliario, que en el último trimestre se contrajo -7 por ciento, pero en octubre casi llega a -12 por ciento, aunque todo indica que también la parte financiera se ha ido frenando. Su peso en los servicios (24.1 por ciento) hace muy importante a este rubro.

Un fenómeno interesante en los servicios es que, aunque sus ingresos crecen cada vez menos, o incluso se contraen, su nómina sigue creciendo. Por ejemplo, en comercio al mayoreo, aunque hay una contracción de ingresos de -2.5 por ciento en el año, su nómina crece 0.7 por ciento; en menudeo, los ingresos crecen 1.8 por ciento y la nómina, 3.2 por ciento. En los servicios no financieros, en promedio, los ingresos están en ceros, pero la nómina crece 3 por ciento.

No es raro este comportamiento: es el esfuerzo de los empresarios por aguantar los malos tiempos sin dañar al personal, en la esperanza de que las cosas mejoren. Todos deseamos que tengan razón.

Con la información que tenemos hasta el momento (ventas en tiendas departamentales, producción de petróleo, industria automotriz) es de esperarse que noviembre haya sido un poco mejor que octubre, pero aun así, este cuarto trimestre muy probablemente promedie un crecimiento similar al de ese mes: -0.7 por ciento. Con ello, tendremos el quinto trimestre en que la economía empeora con respecto al anterior, es decir, 15 meses de caída. No fuerte, pero constante.

La esperanza de que 2020 sea mejor se cifra en la aprobación del TMEC y el anuncio del plan de infraestructura, pero sobre todo en ese ánimo optimista que no se acaba. Así sea.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.