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12/09/2019

El comportamiento de la industria durante julio no fue bueno. La actividad industrial total tuvo una caída de -1.7% en términos anuales (utilizaré hoy datos originales). Con éste, son ya nueve meses de contracción, y aunque los tres meses anteriores fueron un poco peores que julio, no está claro que se haya detenido la contracción.

Al interior de la industria, la minería continúa cayendo, en julio al -7.5% anual. Recuerde usted que esto se debe a la caída de producción de petróleo, que no se ha detenido, aunque Pemex reportó que su producción fue casi idéntica entre junio y julio. En comparación anual, sigue la caída, y seguirá por un rato. En electricidad, gas y agua, se reporta una contracción de -1%, no muy diferente de los meses previos. En este rubro no tenemos nada espectacular desde hace cinco o seis años.

Construcción es lo que nos preocupaba, y no hay buenas noticias. La caída en julio fue de -8.4%, que es también el promedio de los últimos tres meses. Por lo mismo, podríamos esperar que a partir de ahora los datos sean menos negativos, pero no mucho. Al interior, las caídas son de -6.6% en edificación, -4.6% en infraestructura, y de -21% en trabajos especializados. De manera coloquial, se trata de vivienda, gasto de gobierno, y proyectos privados grandes. Como puede ver, lo más serio ocurre en este último rubro, que responde a la cancelación del aeropuerto, la reversión de la reforma energética y, en general, la falta de confianza en el gobierno. Podríamos esperar que la construcción de vivienda detenga su caída en los próximos seis meses, y que en 2020 haya un avance (relativo). En los otros dos, no hay que tener esperanza: el gasto de infraestructura del presupuesto 2020 es 5% inferior al actual, de forma que la caída seguirá en esa parte, y en lo relativo a los proyectos privados, si no ocurre nada que cambie el ánimo, mi estimación más optimista es que cese la caída, y quedemos al nivel de 2015.

El componente más importante de la industria son las manufacturas, que en julio reportaron un crecimiento de 3% anual. Sin embargo, hay que tener cuidado con el número, porque hay un par de ramas manufactureras que parecen crecer mucho, cuando en realidad apenas están moviéndose. Como en todo, 7 de las 21 ramas manufactureras explican 75% de la producción.

Alimentos y bebidas, que crecieron 4 y 5% respectivamente en julio, en realidad crecen 2 y 1% cuando consideramos un periodo más amplio para eliminar eventos ocasionales (promedio 5 meses). Es más notorio el efecto en maquinaria y equipo, que en julio crece 17%, pero que lleva un ritmo de 2%.

Hay dos ramas que pueden confundir mucho: material de transporte, que creció 6% en julio, pero apenas va 1% arriba del año pasado, cuando consideramos todo 2019. Por otra parte, el dato de vehículos producidos en agosto fue muy negativo (-10%). No olvide usted que la venta de autos en Estados Unidos está estancada, lo mismo que sus importaciones desde México. El mercado interno, como sabe, se ha desplomado. En pocas palabras: no crea que el dato de julio de producción de material de transporte indica una tendencia.

Lo mismo ocurre con la fabricación de equipo de cómputo y similares, que ha tenido crecimientos muy importantes, pero al comparar enero-julio con el año pasado, no llega al 3% de crecimiento.

En resumen: todo indica que en este año tendremos una contracción en la industria, que esta columna estima en -1.8% (manufacturas creciendo 1%). Para 2020, el crecimiento de la industria sería de medio punto, debido a que la estabilización de construcción (1.2%) y el crecimiento de manufacturas (2%) no alcanzará a compensar la caída de producción de petróleo (-5%). Las implicaciones para la economía, mañana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.