Sí se podía
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Sí se podía

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Sí se podía

05/04/2019
Actualización 05/04/2019 - 13:18

A cuatro meses del nuevo gobierno, siete desde que tienen mayorías amplias en el Congreso, se puede confirmar que, a diferencia de lo que pensaba la mitad de los votantes de López Obrador, sí podíamos estar peor. Lo estamos.

En materia de seguridad, en estos meses se superó el nivel de cien homicidios diarios; es decir, poco más de tres mil mensuales, y cerca de 40 mil al año. Sin duda la violencia precede al actual gobierno, pero considerando que no han planteado una estrategia más allá de profundizar lo previo, nada puede celebrarse en este rubro. Sí estamos peor.

En cuestión de corrupción, como lo han documentado María Amparo Casar y Leonardo Núñez, este gobierno mantiene una elevada tasa de adjudicaciones directas o invitaciones restringidas, similar a la de administraciones anteriores. Eso sin contar asuntos como la compra de pipas por encima de la norma oficial vigente, que además no se han utilizado (en un 90 por ciento), o el desmonte de manglares en Dos Bocas, para una refinería que sigue siendo su sueño. En corrupción, hasta el momento, estamos igual que siempre.

En materia económica, como lo hemos platicado en varias ocasiones, hay un estancamiento que puede ser recesión, y en ese caso sería la primera creada en México desde el fin del viejo régimen. Por cierto, en todo el 'neoliberalismo' no hubo crisis en México, sino recesiones importadas de EU.

En salud, es difícil tener información agregada, pero abundan las quejas de falta de medicamentos y material en hospitales, desapareció el tamiz neonatal, se cancelaron las estancias infantiles y el apoyo a centros para mujeres maltratadas, se ha insistido en desaparecer el Seguro Popular. Argumentan que se trata de una situación temporal pero, de ser el caso, es una terrible irresponsabilidad.

De manera general, el gobierno está mostrando una incompetencia jamás vista. No es que los gobiernos sean ejemplo de eficiencia, ni mucho menos el mexicano. Ni es tampoco justo exigir a quienes acaban de llegar un desempeño excepcional. Pero los dislates son la norma: desabasto de gasolina en diciembre y enero, de gas desde marzo, decisiones muy extrañas en Conacyt y Cultura, manejo arbitrario de comercio internacional en Economía, abandono de promoción en Turismo, explosión de huelgas en Trabajo. Para donde voltee uno encuentra problemas que no existían, además de los que ya traíamos. Sin duda estamos peor.

Finalmente, el gran esfuerzo que está realizando el nuevo partido del gobierno, Morena, en censar necesidades para repartir dinero, sumado al ejercicio de propaganda y ataque diario del presidente, ha llevado la polarización (cuyo origen está justamente en el presidente mismo, desde 2005) a niveles extraordinarios. Para millones de mexicanos, pensar críticamente irá contra sus bolsillos. No lo harán.

En resumen, la evidencia indica que México está peor hoy que antes del 1 de julio. Eso, a pesar de que la administración de entonces fue profundamente corrupta, y abandonó las tareas de seguridad pública. Por lo mismo, imaginando el futuro, sólo el pensamiento mágico mantiene la fe de muchos. Si este gobierno mantiene prácticas propias de la corrupción previa, ¿por qué imaginar honestidad en el futuro? Si la causa del estancamiento económico proviene de decisiones del gobierno, ¿cómo imaginar una reactivación? Si se nombraron incompetentes, y se les celebra, ¿por qué creer que el gobierno funcionará mejor?

Conforme el tiempo pasa, los malos resultados pueden provocar un estallido de ira del presidente, que no sabe manejar sus emociones. De ser así, actuará como siempre lo ha hecho, doblando la apuesta: retirando a los pocos en su equipo que funcionan (Hacienda), y ampliando su dependencia de los bolivarianos.

Si tienen otros datos, como dicen, compartan.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.