Fuera de la Caja

Senderos

En particular para México, tengo la preocupación de que el proceso pueda convertirse en un derrumbe estructural, comenta Macario Schettino.

Estamos en la segunda semana de junio. En tres más, terminamos el primer semestre del año. Aunque tenemos gran cantidad de pronósticos económicos, la verdad es que nadie tiene muy claro qué es lo que podemos esperar del resto del año, o de los que siguen. Por ejemplo, aunque ayer se anunció que Estados Unidos entró en recesión en febrero, los mercados de valores están al nivel que tenían antes de que empezara la pandemia. Ya ayer lo explicaba O'Farrill en estas páginas. En Europa ocurre lo mismo: caídas de actividad de doble dígito, programas muy grandes de rescate, pero poca claridad de lo que viene.

Tal vez nos convendría ir imaginando escenarios, pero no a muy largo plazo, sino más bien como si fuesen senderos, en los que podemos ver más o menos bien lo que está cerca, adivinar las encrucijadas y desviaciones, y semblantear el horizonte. Creo, además, que esta forma de ver puede ser mucho más útil en este momento en el que la incertidumbre es verdaderamente elevada. No se trata de una crisis financiera normal, en la que lo que está en duda es cuánto tiempo tarda en regresar la normalidad, o de qué tamaño debe ser el paquete de rescate. Acá las dudas son de otro nivel.

En particular para México, tengo la preocupación de que el proceso pueda convertirse en un derrumbe estructural. Aunque la crisis de 1995 fue muy profunda, y hubo momentos en los que se dudaba de la permanencia del presidente, o de la estabilidad social, lo de ahora, insisto, es otro nivel. No contamos con las estructuras políticas de aquel entonces, ni con el rescate financiero estadounidense, por poner un par de ejemplos. Tratemos entonces de ver el futuro paso a paso.

En este momento, llevamos diez semanas de confinamiento, que se han reflejado en 18 millones de mexicanos que han visto reducido o desaparecido su ingreso. Se trata de la tercera parte de los trabajadores, a grandes números. Son datos de abril, y muy posiblemente en mayo hayan empeorado. Tenemos también una presión de precios en alimentos que no se debe menospreciar. No se trata de inflaciones como las de hace 30 años, pero es un golpe adicional a quien ha perdido su ingreso.

Por otra parte, la crisis sanitaria no se ha controlado, ni nada parecido. Estamos en 120 mil contagiados, aún siendo uno de los países con menos pruebas. Más de 14 mil muertos, oficialmente, pero con un subregistro considerable. De acuerdo con el Taller de Datos de Nexos, que ya hemos mencionado, las muertes en exceso en la Ciudad de México cuadruplican las cifras oficiales. Si esa misma falla es nacional, hablamos entonces de más de 50 mil mexicanos que han muerto por cuestiones sanitarias, tal vez tres cuartas partes de ellos por Covid, y el resto por no tener acceso a hospitales que están concentrados en aquella enfermedad.

Para fin de mes, según la mejor estimación que he podido hacer, los contagios oficiales superarán 250 mil personas, con 30 mil fallecimientos, o 120 mil muertes en exceso, siguiendo el argumento del párrafo anterior. Es una cifra comparable al número de homicidios en los sexenios anteriores, pero ahora concentrada en un semestre.

Aunque es posible que para entonces efectivamente estemos en un punto de inflexión en la pandemia, es necesario considerar que al cierre de este mes, además de estas cifras de espanto, tendremos a un tercio de los mexicanos con tres meses sin ingresos y alimentos más caros. Y el verano, según parece, será muy complejo globalmente (platicamos mañana). En tres semanas, pues, esto estará muy complicado.

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