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24/12/2019
Actualización 24/12/2019 - 14:54

Inegi ha publicado la información de oferta y demanda agregadas al tercer trimestre. Junto con ello, pueden calcular el ahorro bruto, que se publica por separado. En este segundo reporte hay un dato que me parece muy ilustrativo de lo que ha ocurrido en los últimos 14 meses, es decir, desde la cancelación del aeropuerto. El ahorro externo ha caído en 550 mil millones de pesos entre el año que terminó en el tercer trimestre de 2018 y el de este año. Si se comparan los dos trimestres mencionados, la caída es de 600 mil millones.

No es una cantidad pequeña, equivale a 2.4 por ciento del PIB que teníamos en ese año que terminó en el tercer trimestre de 2018. Es decir, es justo lo que nos faltó de crecimiento en este año: pasamos de crecer 2.4 por ciento a crecer cero por ciento al tercer trimestre. El nivel de ahorro externo del tercer trimestre de 2019 no lo habíamos visto nunca desde 1993 (que es desde que tenemos datos comparables).

Sí, sé que usted se está preparando para la cena de Nochebuena y no quiere leer malas noticias, pero es justo para que disfrute aún más del convite de hoy: no parece que el del próximo año pueda ser mejor.

El ahorro externo es el ingreso de capital a México. En el año que terminó en el tercer trimestre de 2018 entraba el equivalente a 400 mil millones de pesos. En el último trimestre salieron casi 200 mil millones (por eso la caída de 600 mil millones). Esto no se refleja en un ajuste del tipo de cambio porque los ingresos de divisas por cuenta corriente compensan casi todo. El año pasado teníamos un déficit en este rubro por poco más de 400 mil millones (similar al ahorro externo, pues), y ahora tenemos un superávit de 50 mil millones, de forma que sólo faltaron 100 mil. Por eso no hemos tenido mayores dificultades con el dólar.

El resultado en términos del funcionamiento de la economía es la contracción de casi -5 por ciento en la inversión durante el último año. Los dos trimestres más recientes arrojan una caída de -7.1 y -8.8 por ciento, respectivamente. Es una caída menor a las sufridas en 1995, 2001 o 2009, pero más prolongada. Por eso no parece una crisis, pero su impacto en el crecimiento futuro puede ser mucho mayor.

No hay un factor externo que explique esta caída. Si bien la posposición del T-MEC podría tener algún impacto, al comparar con los dos años previos, en los que no hubo efecto, se puede descartar que sea la causa. Lo mismo puede decirse de las guerras comerciales de Trump. De forma que la única explicación que parece tener sentido es el cambio de orientación del nuevo gobierno, que ha decidido terminar con todo lo que hizo México en los 25 años previos. No es sólo el aeropuerto, que sin duda fue el inicio, es también lo que ha ocurrido alrededor de energía, que era la gran apuesta de crecimiento.

Aunque no han modificado legalmente la reforma energética, la han destruido. La pérdida de autonomía de CNH y CRE implica el uso político de la regulación. Esto ya es evidente con lo ocurrido con los Certificados de Energía Limpia, y hay gran preocupación con lo reportado por Jude Webber en Financial Times hace unos días: cambio de reglas para favorecer a la CFE y terminar con la competencia.

Sin hacer mucho ruido, los inversionistas extranjeros se van. Y los nacionales, también. Justo eso es lo que significa el ahorro externo negativo: se está yendo el capital. Pero bueno, si de lo que se trataba era de terminar con lo que México había hecho, lo están logrando.

Como sea, feliz Navidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.