Régimen en construcción
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Régimen en construcción

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Régimen en construcción

21/11/2018
Actualización 21/11/2018 - 10:40

Muchas personas no han comprendido todavía el proceso que vivimos en México. Desde la campaña, creían que sólo se trataba de una elección más, dentro de la etapa de democratización y modernización que México vivía desde mediados de los noventa. Seguían sin comprender que una de las opciones no era así, sino que ofrecía un cambio de régimen político y económico.

Esa opción obtuvo un triunfo contundente, y aunque tardaron un par de meses en comprender la magnitud de su victoria, desde inicios de septiembre empezaron a actuar como lo que son: promotores de un cambio radical.

El presidente electo, que lo es también de facto, promovió un ejercicio público que llamó “consulta”, pero que fue un ejemplo claro de lo que ahora llaman “democracia iliberal”. Se trata de procesos que parecen ser democráticos, porque la gente vota, pero que no cuentan con ninguna garantía de legalidad. En este caso no hubo padrón ni todo votante tenía posibilidad de ejercer el derecho; no hubo información de fuentes confiables e independientes; el voto estuvo controlado por una facción; nadie tuvo acceso al conteo. Con base en ese ejercicio, López Obrador decretó el fin de la mayor obra pública de las últimas décadas. Ciudadanos indignados promovieron una marcha que juntó a unos miles de personas. En respuesta, López Obrador anunció una nueva “consulta”. Hace unos días mostró la boleta en que aparecen diez preguntas a las que debe responderse sí o no, redactadas de forma que nadie en su sano juicio podría negarse. Estos ejercicios tienen como fin debilitar la democracia que tanto trabajo costó construir en México.

Por otro lado, se anunció la estrategia de seguridad, que consiste en la creación de una Guardia Nacional, que estará operativamente en la Secretaría de la Defensa y subordinada al presidente, comandante supremo. Aunque las Fuerzas Armadas se habían utilizado para enfrentar el crimen organizado, la conformación de un cuerpo nacional, militar, para vigilar la seguridad pública, no se había experimentado en México. Es un estado militarizado, pues.

Tanto el anuncio de la cancelación de la construcción del aeropuerto como anuncios de diversas modificaciones legales (comisiones bancarias, incrementos salariales por encima de la inflación, etc.) han provocado desasosiego entre inversionistas. La respuesta ha sido la conformación de un consejo asesor que incluye, entre otros, a tres de las cadenas de medios más importantes del país. Es el capitalismo de compadrazgo en pleno, sin máscara alguna.

Finalmente, con menos ruido, se ha realizado un “censo de necesidades”, inician actividades los centros educativos de Morena, se nombra al frente del FCE a Paco Ignacio Taibo II, y a la esposa de AMLO, en un 'consejo de memoria'. Se regresa el control de medios a Gobernación, incluyendo producción centralizada de medios digitales: masas dependientes del subsidio, que recibirán discursos ideologizados.

Son suficientes señales, me parece. Se minan las bases de la democracia, se instala una fuerza pública militarizada, se consolida una alianza oligárquica, se refrenda la narrativa. La base del argumento es que la democracia liberal no ha funcionado, y debe ser sustituida por una fuerza hegemónica, que cancela el disenso. Eso permitirá terminar con la violencia (haciendo uso de una fuerza centralizada en el presidente mismo); impulsar la economía con proyectos de infraestructura dirigidos por el Estado, pero aprovechados por los asesores, que a cambio ayudarán con el discurso, y llevar a los más pobres tanto un poco de subsidio como bastante alimento espiritual.

Lo único que no hemos visto, y espero que no lo veamos, es la violencia física que suele caracterizar a este tipo de regímenes. Regímenes cuyo nombre fue inventado hace poco menos de un siglo, en referencia a una palabra romana. ¿Cuál era?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.