Rector pobre
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Rector pobre

COMPARTIR

···
menu-trigger

Rector pobre

14/01/2020
Actualización 14/01/2020 - 8:39

De regreso. Iniciamos 2020, y para empezar, nada mejor que revisar lo que sabemos acerca del comportamiento de la economía mexicana en el cierre del año pasado. Como usted sabe, la información va apareciendo poco a poco, y hacia la mitad de un mes tenemos apenas algunos datos aislados del mes previo, un poco más de información del mes anterior a ese, y bastante claridad de lo ocurrido dos meses antes.

Es decir, ya sabemos que en octubre la economía tuvo una contracción cercana a -1 por ciento, resultado de una caída de -3 por ciento en la industria y de apenas -0.1 por ciento en los servicios. También sabemos ya que en ese mes la inversión continuó su deslizamiento (tobogán), cayendo casi -9 por ciento en comparación anual.

De noviembre, en cambio, no tenemos todavía información de los servicios, pero sí de la industria, que tuvo un mes menos malo que octubre. En datos originales, nada más cayó -2.1 por ciento, en lugar de -3 por ciento. Esto, gracias a que la producción de petróleo en ese mes fue prácticamente la misma que en noviembre de 2018, y por primera vez en mucho tiempo, la minería no tuvo números rojos. En manufacturas, en cambio, la caída en noviembre es más fuerte que en octubre: -3 por ciento en lugar de -1.3 por ciento, también en datos originales. En unos días se publicará la información de los servicios, y con ello veremos si los buenos números para ese mes de las tiendas de autoservicio alcanzaron a mantener el comercio al menudeo como el gran motor de la economía.

De diciembre también tenemos ya los datos de ventas de autoservicio, pero no fueron muy alentadores. Tampoco ventas, producción y exportación de vehículos, que mantienen caída en doble dígito. El empleo, como en diciembre de 2018, tuvo una caída importante, con lo que la generación de puestos formales durante 2019 no llegó a 350 mil, algo así como 1.7 por ciento de crecimiento frente a diciembre de 2018. Por cierto, considerando los 13 meses del actual gobierno, la generación de empleo es negativa, en cerca de 50 mil plazas.

De manera que, en la industria, el cuarto trimestre del año parece que será muy cercano al segundo, y cerraremos el año con una contracción de -2 por ciento. En la economía en su conjunto, si el comportamiento es similar, tendremos una caída menor, en el orden de -0.3 por ciento. Aunque en el gobierno pasaron de prometer crecimiento de 4 por ciento a aceptar una economía estancada, en realidad estamos un poco peor que eso. Tenemos una contracción que si bien no es muy grande, sí se refleja en la nula creación de empleos, y en menores oportunidades a futuro debido a la gran caída que ha sufrido la inversión.

En este último caso, la construcción tuvo una recuperación en materia de edificación, pero una caída todavía más pronunciada en infraestructura y grandes obras. Habrá que ver si lo de edificación se sostiene en diciembre, y repercute en una mejor situación en servicios inmobiliarios y financieros que, como comentamos hace poco, ya han entrado en terreno negativo.

Las estimaciones de crecimiento para este año apuntan a 1 por ciento, décimas más o menos. Dependen esencialmente de que la producción petrolera y la construcción dejen de caer, y que el consumo siga creciendo, aunque sea un poco. Si alguno de estos supuestos no se cumple, entonces el 1 por ciento será tan bueno como el 2 por ciento que esperaban para 2019.

No parece haber algún cambio relevante que reportar: continuamos en la trayectoria definida por el gobierno, que consiste en regresar a ser 'rector' de la economía, pero en condiciones fiscales realmente paupérrimas. Si esa idea era poco recomendable hace 50 años, ahora es garantía de fracaso. Pero eso quieren.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.