Primeros impactos
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Primeros impactos

03/03/2020
Actualización 03/03/2020 - 8:49

Como usted sabe, la semana pasada fue muy dura para los mercados financieros. Las preocupaciones por el coronavirus ya se generalizaron, y con ello el futuro se ve menos promisorio, y eso se refleja en el valor de las acciones. En poco más de una semana, la caída en el Índice S&P 500 fue de casi -13 por ciento. Y todos los mercados se movieron en la misma dirección, aunque obviamente con variación en los montos. Aunque ayer lunes se compensó un poco, no se confíe.

Por un lado, no fue posible contener el virus en China, y se ha extendido por todo el planeta. Todavía no se cuenta con vacuna, y la tasa de mortalidad estimada es varias veces superior a la de la influenza estacional, de forma que muchas personas se han asustado. En algunos países ya hay restricciones al tamaño de las reuniones públicas, y sin duda habrá un impacto en el turismo. Esto que en el resto del mundo apenas inicia, lleva en China más de un mes, y ha implicado una reducción muy significativa de la actividad económica. De momento, hemos tenido una contracción en la demanda agregada mundial.

Una caída en la demanda implica menor actividad económica, con precios más bajos. Puesto que se compra menos, las empresas reducen sus precios para poder colocar sus productos. Esto debe ser más notorio en aquellos bienes que China importaba, y ha reducido su consumo. Un caso relevante es lo que ha ocurrido con el petróleo, que inició el año en niveles de 63 dólares, y cerró febrero en 44 (me refiero al WTI). Es una caída de -30 por ciento en el precio.

El segundo momento puede ser una crisis de oferta, debido al papel central que tiene China en muchas cadenas de valor. Mientras se ve si se puede transmitir el virus o no a través del comercio exterior, muchos países han detenido el intercambio, incluyendo a la misma China. Este segundo golpe implica una nueva reducción de la actividad económica, pero ahora con incrementos en los precios. No hemos entrado por completo ahí, pero los datos adelantados de febrero ya muestran problemas en producción.

El indicador Flash PMI, de IHS Markit, reportó para Estados Unidos, en febrero, un valor de 49.6, frente a 53.3 del mes anterior. Este indicador señala contracción cuando vale menos de 50 puntos, crecimiento en caso contrario. El dato del PMI ISM, mucho más importante, quedó en 50.1, casi un punto por debajo del mes anterior. Este indicador es muy útil para estimar el comportamiento en las manufacturas de ese país y, por lo mismo, en el nuestro.

Un indicador equivalente para China reportó en febrero un valor de 35.7 unidades, frente a 50 del mes de enero. Es el valor más bajo para ese país en la historia. Durante la crisis de 2008, el punto más bajo que alcanzó fue 38.8. En lo relativo a servicios, el PMI de febrero en China fue de 29.6 (de 54.1 en enero). Como se quiera ver, estamos hablando de una muy seria contracción económica en ese país.

Puesto que todavía no se entiende bien la enfermedad, no sabemos si se reducirá su transmisión después de Semana Santa, como suele ocurrir con la influenza. Esto es importante para tener una idea de cuándo podría recuperarse la dinámica de la economía mundial, aunque todo indica que, por el momento, se profundizará la contracción.

Frente a este tipo de fenómenos, es poco lo que puede hacerse. Lo primero, sin duda, es tratar de controlar la enfermedad, que nos toma en un momento delicado del sistema de salud en México. Lo segundo es mitigar el impacto económico, pero también ahí estamos débiles, después de 15 meses de contracción en inversión. Que sea leve.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.