Fuera de la Caja

Peligroso contagio

Como ocurre con muchos temas electorales en Estados Unidos, no es nada fácil saber qué puede pasar en los próximos días, en parte porque cada estado tiene reglas diferentes.

Falta un mes para las elecciones en Estados Unidos. La semana pasada, el martes, se realizó el primer (y tal vez único) debate entre los candidatos a la presidencia, en el que Donald Trump, en su intento de parecer mucho más fuerte que Biden, impidió cualquier intercambio civilizado de opiniones, y resultó derrotado. Eso dicen las encuestas, en las que Biden amplió su margen de ventaja. En la de WSJ/NBC, pasó de 8 a 14 puntos. En la de Reuters/Ipsos, de 8 a 10 puntos.

Ambas encuestas se levantaron antes de que se conociera que Trump se había contagiado de coronavirus. Como usted sabe, el jueves por la noche (casi viernes) se informó que el presidente y su esposa dieron positivo a la prueba, después de que Jennifer Jacobs descubrió que Hope Hicks, muy cercana al presidente y que lo había acompañado recientemente en giras, se había contagiado. Todo indica que Trump sabía desde el miércoles que era positivo, pero esperaba esconder su resultado para no dañar su campaña electoral. La investigación de Jacobs lo impidió.

El viernes tuvieron que trasladar a Trump al hospital, para evitarle complicaciones. Poco antes del traslado realizó un video para tranquilizar a la población, y lo mismo hizo el sábado por la tarde, cuando además posó para un par de fotos que no han resultado muy útiles. En una escribe su nombre en una hoja en blanco, y la otra fue manipulada para simular que estaba trabajando. Ambas fotos fueron tomadas alrededor de la grabación del video.

Por otra parte, las declaraciones de sus médicos han sido muy confusas, y no queda claro qué tan seria es la situación del presidente. Como usted sabe, los derechos de los pacientes están por encima de las necesidades informativas, de manera que no se puede obligar al médico a responder preguntas al respecto. Las evasivas se pueden defender con ese argumento, y así lo han hecho hasta ahora.

Como ocurre con muchos temas electorales en Estados Unidos, no es nada fácil saber qué puede pasar en los próximos días, en parte porque cada estado tiene reglas diferentes. Esta elección ya había iniciado, y muchas personas han votado por correo, de forma que, si fuese necesario sustituir al candidato republicano, no será sencillo. La posibilidad de sustitución no es pequeña, porque, aunque todos esperamos que el señor Trump mejore (igual que cualquier otro contagiado del virus), si llegase a tener secuelas que le impidan gobernar, podría convenirle a su partido reemplazarlo.

De hecho, en el sitio de apuestas PredictIt, el viernes hubo un gran incremento en las apuestas por Pence como potencial ganador de la elección presidencial, para la cual no compite. Muchos apostadores quisieron adelantarse a la posibilidad de la sustitución. Esto ya se ha moderado, pero el volumen de apuestas, que creció alrededor del debate, se mantiene muy elevado. El contrato que trae a Biden como ganador se ha mantenido por encima de 60 centavos desde entonces, y el de Trump por debajo de 40. Esto no es una encuesta, sino un mercado de apostadores.

Para Trump, haberse contagiado es una pésima noticia, porque su imagen de audaz, fuerte, triunfador, queda abollada. Lo que deja claro del contagio, es que es más bien es irresponsable y tonto. Lo mismo les ha ocurrido a varios líderes políticos que menospreciaron el virus y se han opuesto al uso de tapabocas. A casi todos, de hecho.

El impacto global de la elección estadounidense no es menor, como usted sabe. La incertidumbre ha provocado una debilidad del dólar frente a todas las monedas y también un incremento en la volatilidad de los mercados. Y estamos en octubre, el mes en el que caen las hojas, y las bolsas.

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