Más problemas con energía
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Más problemas con energía

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Más problemas con energía

06/11/2019
Actualización 06/11/2019 - 14:27

Comentábamos ayer las complicaciones que se sufren en el sector energético, innecesarias todas, y resultado de la creencia del Presidente y sus funcionarios en el dogma priista de que ese sector debe estar controlado por el Estado. Existen argumentos técnicos y económicos para que el gobierno tenga presencia en el sector, sin duda, y especialmente en temas como transmisión eléctrica se puede defender la idea de un monopolio estatal. Sin embargo, tener todo el sector en esa estructura, es decir, monopolios de gobierno, es una pésima idea.

Es tan mala, que por eso empezamos con problemas de abasto, tanto en electricidad como en petrolíferos. Lo primero se resolvió con un parche, los productores independientes, y lo segundo, con importaciones, pero también monopólicas. Finalmente, los actores políticos entendieron lo errado de ese camino y optaron por abrir el sector en la reforma energética de 2013, a la que se opusieron desde entonces los que hoy gobiernan.

Nada más que no es lo mismo gritar afuera de San Lázaro que tomar decisiones en empresas inmensas, ubicadas en mercados complejos, con obligaciones legales y compromisos internacionales. Bueno, no es lo mismo para una persona que entiende lo que hace y que guarda respeto por la ley. No es el caso del gobierno actual, que con toda tranquilidad ha violado leyes, expulsado funcionarios y tomado decisiones que ponen en riesgo el abasto energético del país.

Ayer listamos las acciones más importantes que se han tomado, y nos detuvimos un momento en los Certificados de Energía Limpia, la violación más reciente del Estado de derecho. Pero eso no es todo. Como lo explicó este lunes nuestra compañera Lourdes Mendoza, hace unos años se publicó la NOM que regula la cantidad de azufre que pueden tener los combustibles. Esa norma tuvo un margen para acatarse, porque el petróleo que produce México tiene mucho azufre, y se requería tiempo para modificar las refinerías o instalar los equipos endulzadores (así se les dice). No lo hicieron y ahora no pueden cumplir la NOM. Peor aún, ni siquiera están pensando instalar esos equipos en la refinería de Dos Bocas, por ahorrar tiempo y dinero.

En comentarios y ampliación a lo publicado por Lourdes, expertos como Erick Salas y Víctor Ramírez expusieron en redes que este exceso de azufre no es sólo un problema con las leyes mexicanas, sino con ordenamientos internacionales, que pueden hacer muy difícil, si no imposible, la exportación de crudo. Y es ahí donde resulta lógica la idea de bloquear el crecimiento de electricidad vía renovables. Sin eso, habrá que quemar combustóleo y carbón, ricos en azufre. Es decir, con tal de controlar el sector energético, ya no sólo no les preocupan las leyes y compromisos nacionales, tampoco la salud de la población.

Finalmente, me parece sumamente grave lo que ha ocurrido con las estadísticas energéticas en el país. Inegi dejó de publicar, el Sistema de Información Energética de Sener no tiene datos detallados desde hace dos años, y la información de CRE y CNH, además de presentarse de forma muy complicada de manejar, no es compatible con la anterior ni está completa. Por ejemplo, para tener una idea del margen que tenemos en electricidad, requeriríamos estimar el comportamiento del consumo, contra las inversiones programadas. Pero no tenemos los datos de consumo de 2018, y los que hay de 2019 no parecen comparables con los anteriores a 2017. En petróleo, hay que seguir adivinando cuándo publican, y si lo que Pemex anuncia es o no similar a lo que CNH publica.

Y es que la información es veneno para los autócratas monopólicos. Por eso en los años setenta era casi imposible conocer datos económicos, o energéticos, o lo que fuera. Es la época que les gusta a AMLO y Bartlett, claro.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.