Mala apuesta
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Mala apuesta

10/12/2019
Actualización 10/12/2019 - 11:18

Decíamos ayer que la dependencia del petróleo que tendremos en 2020 es la mayor en años, tal vez 15, sin contar la refinería. Y también afirmamos ayer que no parecía buena idea. Le explico por qué creo que no sólo no lo es, sino que parece una pésima apuesta.

De acuerdo con los que saben, el precio del petróleo durante 2020 será menor al que vimos en este año. La causa es que está creciendo más rápido la oferta que la demanda a nivel mundial. A menos que ocurra algún conflicto armado, que podría reducir la oferta de manera brusca, el precio esperado para el próximo año del WTI ronda los 50 dólares. En este año, la mezcla mexicana de exportación tuvo un precio casi idéntico al del WTI, pero es posible que en el próximo año haya una mayor penalización por el grado de nuestro petróleo (pesado) y la cantidad de azufre que lleva. Por eso la estimación de 49 dólares por barril de Hacienda es razonable.

En donde las cosas no se ven igual de bien es en la producción. Hacienda supuso que podríamos alcanzar 1.95 millones de barriles diarios (mbd), en promedio, durante 2020, pero en este año llevamos 1.675 mbd hasta octubre. Todos los años, desde 2004, la producción ha caído. Cuando nos va bien, como en 2012, nada más 5 mil barriles diarios; cuando nos ha ido mal, como de 2007 a 2009, y de 2015 a 2019, las caídas son de más de cien mil barriles diarios, cada año.

Por lo mismo, suponer que la producción puede dejar de caer, o hacerlo poco, podría ser una buena apuesta. Pensar que va a crecer en casi 300 mil barriles diarios en un año, no lo es. Para verificar la probabilidad de que esto ocurra, revisé cada uno de los 139 campos que representan prácticamente el 100 por ciento de la producción de petróleo, que dividiré en tres grupos para simplificar la exposición.

Primero, hay ocho campos que han sido la fuente de la riqueza petrolera de este país: Akal (Cantarell), Ku-Maloob-Zaap, y con un volumen menor, pero pintan: Ayatsil, Homol, Onel y Xux. El primero, que alguna vez produjo 2 millones de barriles diarios, hoy aporta 43 mil. El complejo KMZ alcanzó su máxima producción en 2013, con 855 mil bd, pero en este año promedia 754 mil. Mi estimación es que estará en 750 mil bd para 2020. Los cuatro menos grandes tienen dos campos creciendo (Ayatsil y Onel) y dos cayendo (Homol y Xux). En este año producen 238 mil bd, y estimo que podrán alcanzar 246 mil bd en 2020. Total de estos ocho en 2019: 1.04 mbd; estimado para 2020: 1.01 mbd.

En el segundo grupo hay 19 campos medianos, de 10 a 40 mil bd cada uno, que fueron los que soportaron parte de la caída de los anteriores. El incremento de producción en ellos, entre 2004 y 2013, fue de 410 mil bd, nada mal. Sin embargo, hoy prácticamente todos se agotan, y la caída de producción desde 2013 es de 332 mil bd en este grupo. En 2019 la producción promedio es de 322 mil bd, y estimo que para 2020 será de 308 mil.

Finalmente, hay un tercer grupo con 112 campos que producen menos de 10 mil bd en 2019, aunque algunos produjeron mucho más en otras épocas. Es decir, se agotaron. En 2010, este grupo aportó 820 mil bd, en este año promedian 302 mil. Mi estimación es que aportarán 280 mil bd en 2020.

Al sumar los tres grupos, la producción promedio para 2020 se ubica en 1.58 mbd, que son casi 400 mil menos de los que estimó Hacienda para su cálculo de ingresos. Dicho de otra forma, en lugar de 990 mil millones de pesos por ingresos petroleros, tendrán 750 mil. Un faltante de 240 mil millones de pesos no es cosa menor, como podrá imaginarse. Pero falta el impacto en crecimiento, lo platicamos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.