Juntos haremos historia
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Juntos haremos historia

03/07/2020
Actualización 03/07/2020 - 10:44

El Inegi ha publicado los indicadores cíclicos al mes de abril. Tenemos ya la contracción más grande en toda la historia, que inicia en 1980. Antes de ello, hay que irse a la década de 1930 para encontrar cifras que pudieran competir, pero que se medían bajo otras referencias.

Aún sin considerar el dato de abril, la caída iniciada en junio de 2018 llevaba ya 22 meses de contracción continua, que para marzo había acumulado 2 puntos de reducción en el indicador coincidente, y ameritaba reconocerse como recesión por sus propios méritos. El dato de abril, ya con el virus encima, nos envía a 9.77 puntos, muy lejos de las recesiones previas.

La más importante, antes de la actual, fue la de 1995, que duró 13 meses y tuvo una caída de 6 puntos. Le sigue la crisis de 1982, iniciada en noviembre de 1981 y con duración de 17 meses. En esa ocasión, el indicador coincidente perdió 5.7 puntos. Luego viene la Gran Recesión, que inicia en mayo de 2008, dura 13 meses y cae 4.3 puntos. La crisis de 1986, en la que terminó el viejo régimen, inicia en mayo de 1985, dura 19 meses y la caída es de 3.7 puntos. Finalmente, la recesión 'dot com', también importada, como la Gran Recesión, fue larguísima: dura 37 meses, iniciando en agosto de 2000, y la caída alcanza 3.5 puntos.

La sexta recesión, en cuarenta años, inició en junio de 2018 y para marzo de 2020, como le decía, había reducido el indicador coincidente en 2 puntos. Pero como llegó el virus, las cosas no han terminado. Puesto que el indicador coincidente se construye con el IGAE, la actividad industrial, las ventas al menudeo, el empleo en el IMSS, la tasa de desocupación y las importaciones, es muy probable que en mayo tengamos un dato ligeramente peor.

De hecho, para dos de ellos ya tenemos datos: el empleo permanente en el IMSS cae -2 por ciento entre abril y mayo, y las importaciones -2.5 por ciento. La tasa de desocupación parece que no la están utilizando, incluso para abril, pero de acuerdo con la ETOE, hablamos de cifras astronómicas. Los otros tres subíndices: IGAE, IAI y ventas al menudeo es muy probable que estén igual o peor en mayo de lo que estuvieron en abril.

En esto, el Presidente tiene razón, mayo debe haber sido el peor momento. La cosa es que ese peor momento implica una contracción de la economía de más de 10 puntos, medido con este indicador. En términos del PIB, será más bien del doble. Por eso, aunque se pueda afirmar que lo peor está en el pasado, no hay mucha claridad de que estemos en un proceso de recuperación todavía.

De lo poco que puede uno conseguir para imaginar junio, las ventas de autos estuvieron 40 por ciento por debajo del mismo mes en 2019; el consumo de combustibles, lo mismo. Diésel, en particular, en -20 por ciento. El consumo de electricidad era menor en la primera mitad de junio de lo que fue en abril. Es decir, aunque seguramente junio mostrará una menor contracción de lo que ya vimos para abril, seguimos hablando de caídas brutales en el comportamiento de la economía.

Aunque todas las economías están teniendo problemas similares, porque el virus ha golpeado de forma general, parece que vamos notoriamente rezagados frente a otros. Por ejemplo, mientras en Estados Unidos (con muchos más casos y muertes que nosotros) el desempleo se ha empezado a reducir, en México siguió creciendo al menos durante junio, según cifras ofrecidas por el mismo Presidente, al grado que hemos superado la pérdida de empleo formal durante la Gran Recesión de 2009.

El peor momento puede haber sido mayo, pero regresar a un buen momento parece algo lejano. Haciendo historia, pues.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.