Industria en el segundo trimestre
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Industria en el segundo trimestre

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Industria en el segundo trimestre

13/08/2020
Actualización 13/08/2020 - 10:06

Se publicó la información de actividad industrial al mes de junio, que coincide de forma general con lo reportado en el PIB oportuno hace un par de semanas. La contracción de la industria durante el segundo trimestre ronda -26 por ciento. A su interior, la minería cae -5 por ciento; electricidad, gas y agua, -10 por ciento; construcción, -34 por ciento; y manufacturas -30 por ciento. Redondeo porque los decimales, en estas cifras, no tienen mucho sentido.

Al igual que el PIB en su conjunto, la contracción en México es el doble de la de Estados Unidos en el mismo periodo, como habíamos comentado anteriormente. En actividad industrial completa, Estados Unidos sufre una caída de -14 por ciento y nosotros de -26 por ciento, mientras que en manufacturas allá fue de -16 por ciento y acá de -30 por ciento. Puesto que la información se publica mensualmente, conviene registrar que el punto más bajo en Estados Unidos fue abril, mientras que en México fue mayo. No puedo poner gráficas aquí, pero es muy interesante el comportamiento del ingreso de las personas en el país vecino, que refleja el plan de contención aplicado allá, y cómo eso levanta las ventas al menudeo y, en consecuencia, la producción industrial. Acá no hubo nada.

Al interior de las divisiones industriales, la caída varía notoriamente. En construcción no mucho, todas las ramas caen entre -30 y -36 por ciento, pero en manufacturas sí hay diferencias importantes. La industria alimentaria, que no dejó de trabajar y cuya demanda se ha mantenido, cae apenas -1 por ciento, y en el otro extremo están el cuero y calzado, con -77 por ciento. Otra que cae poco es la industria de derivados de petróleo, con -6 por ciento. Con caídas superiores a -10 están la química con -11 por ciento, papel con -17 por ciento y aparatos eléctricos con la misma caída.

Caen más de -20 por ciento la fabricación de equipo de cómputo (-22 por ciento), la metálica básica (-23 por ciento) y las otras manufactureras (-26 por ciento). Con más de -30 por ciento están los minerales no metálicos (-30 por ciento), bebidas y tabaco (-30 por ciento), plástico y hule (-33 por ciento), madera (-36 por ciento), impresión (-37 por ciento), productos metálicos (-37 por ciento) y maquinaria y equipo (-37 por ciento).

Ya en la zona del -50 por ciento están los textiles, excepto prendas, y los muebles y colchones, mientras que equipo de transporte cae -64 por ciento, insumos textiles -68 por ciento y al final las prendas de vestir con -71 por ciento.

La caída tan profunda se explica, como lo platicamos el lunes, por la combinación de un choque de oferta (no se puede producir) y de demanda (no se compra). A partir de junio ya hubo más actividad productiva, pero no sabemos cuánta demanda se ha recuperado. Los datos de julio son un poco mejores en venta de autos y camionetas, y la producción de éstos tuvo un salto impresionante, incluso por encima de julio de 2019. No es claro aún si se trata de una recuperación total, o si terminaron las unidades que tenían en proceso. En camiones pesados, nueva estadística de Inegi y la cámara correspondiente, las cosas son muy diferentes: la producción de julio de 2020 es -69 por ciento menor a la de un año antes.

Todavía es difícil estimar lo que está ocurriendo en este segundo semestre, pero todo apunta a que las exportaciones pueden recuperarse con cierta rapidez, siguiendo el comportamiento de Estados Unidos (con su plan de contención y ya pronto de recuperación), mientras que las ventas internas se mantienen deprimidas, ante la ausencia de programas que impulsen la demanda. En cualquier caso, las complicaciones de la oferta no están resueltas por completo, como ejemplificamos el lunes con el caso de los servicios educativos. La incertidumbre acerca de la forma de la recuperación continuará, pero ya es seguro que no fue en forma de V, como algunos creen. Seguiremos atentos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.