Empleadores sacrificados
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Empleadores sacrificados

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Empleadores sacrificados

14/05/2020
Actualización 14/05/2020 - 12:43

En enero de este año había un poco más de un millón de empleadores registrados ante el IMSS. Ahí los llaman patrones, así es el lenguaje burocrático despectivo. Ese millón de empresas daba empleo a 20 millones 400 mil trabajadores. A ojo, el promedio es de 20 personas por empresa, pero no es una buena medición. En realidad, poco menos de un tercio de las empresas tiene apenas un trabajador, y otro tercio tiene hasta cinco empleados. Estas son las micro y pequeñas empresas que el gobierno decidió dejar a su suerte. Hay un treinta por ciento de sitios de trabajo que van de seis a 50 empleados, que son medianas. Sumando todas las anteriores, hablamos de 95 por ciento de las empresas de este país.

Entre los empleadores que han construido esas 950 mil aventuras habrá sin duda buenas y malas personas, grandes emprendedores y changarreros, pero todos, sin excepción, han sido sacrificados en el altar presidencial. La palabra es correcta, considerando la veta religiosa del supremo líder, no tengo duda.

En su discurso, el Presidente tal vez aluda al otro 5 por ciento, en el que se da empleo a más de 51 personas. A lo mejor está pensando en los grandes empresarios, pero no estoy seguro, porque a varios de ellos les ha dado ya contratos multimillonarios, y no los persigue para cobrarles impuestos, como sí lo hace el SAT con el 99 por ciento menos favorecido.

Bueno, durante abril, a decir de David Kaplan, experto del BID para el mercado laboral de México, se cerraron 6 mil 689 centros de trabajo. En términos del IMSS, los patrones se dieron de baja. Con eso, se perdieron de un jalón los centros de trabajo que se habían añadido en los primeros tres meses del año. Ignoro si estos empleadores pudieron pagar la liquidación de sus trabajadores, o de plano cerraron y estarán en pleito legal. Tampoco puedo saber aún si se trata de empresas de un trabajador, de cinco o de 50, porque esos datos saldrán la próxima semana. Pero sí es el peor dato para un mes de abril en la historia, nos dice Kaplan.

Muchas personas imaginan que crear una empresa es algo simple, tal vez porque nunca lo han hecho. Perder en un mes casi 7 mil empleadores es trágico. Le decía que prácticamente se borraron las empresas creadas en los tres meses previos, pero esto hay que ponerlo en contexto. Durante 2019, igual que ocurrió con toda la economía, el ritmo de creación de empresas se redujo. A partir de las reformas (esas que tanto desprecia el Presidente), el ritmo de nacimiento de empresas había crecido notoriamente. De hecho, los dos momentos de gran creación de empresas en México, en los últimos tiempos, corresponden a la entrada en vigor del TLCAN y a las reformas estructurales. En el primero (1998-2001) cada año había 4.2 por ciento más empresas, que en ese entonces significaba cerca de 30 mil por año. Muchas muy pequeñas, pero 300 eran mayores de 250 trabajadores. De 2002 a 2014, cada año se crearon apenas 0.4 por ciento más empresas. Los dos gobiernos del PAN, que tantas personas creen que fueron cercanos a los empresarios, la verdad es que no lograron crear muchas empresas.

En cambio, con las reformas, la creación despega. De 2015 a 2018 el ritmo es de 3.4 por ciento anual, que son cerca de 40 mil empresas nuevas cada año. Más de 600 de ellas eran mayores a 250 trabajadores. En este nuevo gobierno, el ritmo se cae a 2 por ciento: un poco menos de 20 mil empresas creadas en los últimos cinco trimestres, pero ninguna mayor a 250 trabajadores. De hecho, desaparecen 16 empresas grandes. Bueno, tampoco hay gran éxito con las medianas, que apenas crecen en 1 por ciento, frente a casi 5 por ciento en los tiempos de las reformas.

Se crearon pocas empresas en 2019, la mayoría muy pequeñas, pero ahora desaparecen. Habrá que preguntarse quién entonces creará empleos.

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