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Cada quien su trabajo

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Cada quien su trabajo

28/09/2020
Actualización 28/09/2020 - 10:50

Hoy se publica información económica relevante, que podremos analizar mañana. Hoy conviene responder al Presidente por su decisión de presentar en la mañanera el análisis de medios que le hace su equipo. Como usted sabe, eso hizo el viernes pasado, y mostró cómo dos de cada tres columnas que se escriben en los diarios nacionales lo critican. Curiosamente, esta columna apareció en ese grupo, aunque el jueves lo único que hicimos fue detallar el comportamiento de los establecimientos comerciales. Según lo presentado por López, resulta que esta columna tenía un tono “negativo” porque hablaba de la “recuperación de la economía tras el Covid/falta de pruebas”. Más claro: la colaboración del jueves pasado, que nada más describía datos, y los ponía en contexto, le pareció al equipo de medios del Presidente una opinión negativa.

No es extraño. Cualquier reporte de la realidad mexicana será negativo, porque lo que estamos viviendo es muy grave. Sólo el Presidente y su equipo perciben otra cosa, al extremo de decir que tenemos “el mejor gobierno en el peor momento”. Según el reporte mencionado, además del Presidente y sus cercanos, apenas un puñado de colegas podría coincidir con esa afirmación. Prácticamente la mitad de ellos escribe en un sólo periódico, que por pura coincidencia es el que recibe más recursos del gobierno. Casi lo mismo que la cadena de televisión más grande del país, Televisa. Ese periódico es La Jornada, donde también aparecen los dibujos de los amigos del Presidente.

Quienes tenemos la fortuna de poder escribir intentamos ofrecer información, dotarla de contexto, y aportar conocimiento. Como es natural, no siempre logra uno hacerlo, pero ése es el objetivo de nuestro trabajo. Hay colegas dedicados a obtener información novedosa, que caben mejor en el término 'periodista', según suele utilizarse. Otros más bien nos dedicamos a aportar estructura y contexto, y se nos aplica el mote de 'intelectuales'. Cada uno de nosotros tiene una forma diferente de ver el mundo, y una opinión diferente de cómo querríamos que fuese. Debido a ello, podemos coincidir más o menos con otros autores, con políticos, con pensadores o artistas. Pero nuestro trabajo no se destina a ellos, sino a los lectores. Cada uno de nosotros intenta aportar algo que ayude al lector a entender mejor lo que vivimos. Parafraseando al ya clásico, ninguno se levanta por la mañana pensando en cómo joder al gobierno.

El trabajo de la prensa no es gobernar. Ni siquiera es criticar al gobierno, o a quienes están en la oposición. El trabajo es informar, poner en contexto, aportar herramientas, para que los lectores puedan formar su propia opinión. Si los hechos y datos que tenemos que informar son negativos, si las acciones de gobierno destruyen valor y estructura, si la actitud de los políticos es hostil, nada de eso es culpa de la prensa: ni de reporteros, ni de directivos, ni de columnistas. No es trabajo del gobierno hablar de la libertad de expresión, ni comentar o criticar lo que hacemos en la prensa. Su trabajo, simplemente, es gobernar.

Si la estrategia de un presidente frente al crimen organizado resulta en más violencia, la prensa lo dice. Si la esposa del presidente compra una casa ostentosa, más allá de sus medios, la prensa lo dice. Si decenas de jóvenes son asesinados en conflicto del crimen organizado, con la ayuda de policía local, la prensa lo dice. Así actuó la prensa en sexenios anteriores, y así seguirá actuando.

Lo anormal es tener un Presidente que se queja de eso, y que dedica su día a criticar a sus críticos. Esa aberración se ha extendido por occidente: Trump, Bolsonaro, Podemos, Cinco Estrellas, son ejemplos de políticos incapaces, pero agresivos, que no dudan en poner en riesgo a quienes hacen su trabajo: informar.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.