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Apuesta perdida

09/07/2020

Usted debe recordar la reunión de la OPEP, vía remota, en la que se discutía la reducción de producción para los miembros de la versión ampliada de la organización, en donde sí participa México. Fue famosa porque no queríamos aplicar la cuota que se nos asignó (idéntica, en porcentaje, a todos los demás países miembros) debido a la convicción del Presidente de que Pemex debe incrementar su producción. La secretaria Nahle incluso desapareció de la reunión, y muchos lo interpretaron como una grosería. Al final, López Obrador consiguió la promesa de Trump de que Estados Unidos absorbería una parte de la cuota de México, y esta columna cree que esa fue una de las razones para que López Obrador aceptara visitar Washington en estos días.

Bueno, lo relevante es que la reducción en producción, según parece, ocurrió sin que Pemex hiciera nada. Mientras Nahle discutía, ya Pemex había dejado de producir cien mil barriles diarios, de forma que así se siguieron. No por decisión, sino porque ya no pueden hacer más.

En el famoso campo Cantarell original, Akal, que llegó a producir 2.2 millones de barriles al día, se producen menos de 40 mil barriles desde abril. El otro gran manto, Ku-Maloob-Zaap, ha perdido 32 mil barriles diarios de enero a mayo, y anda en 715 mil. Los campos más grandes que siguen, Ayatsil, Homol, Onel y Xux se mantienen estables, con una producción de 240 mil barriles diarios, y Xanab, el que se les inundó hace unos años, ha perdido 6 mil barriles diarios y en mayo estaba en 82 mil. Todos los demás campos en producción, que extraían por ahí de 560 mil barriles diarios, ahora están en 510 mil. En la suma, la producción en mayo fue inferior a 1.6 millones de barriles diarios (mbd).

No había producido Pemex una cantidad tan baja desde 1979, con la salvedad de enero del año pasado, cuando el desabasto de combustible y otras tragedias causadas por los novatos. Es posible que la caída de producción en los campos pequeños haya sido en parte por la negociación con la OPEP, y algo de eso se pueda recuperar a partir de agosto, pero dudo que lleguen a 50 mil barriles diarios adicionales.

Esto indica que la producción para este año debe rondar 1.6 mbd, en lugar de 1.95 que Pemex había prometido, y Hacienda considerado en la Ley de Ingresos de la Federación. De hecho, ya en el informe trimestral al Congreso, Hacienda anunciaba que reducía esa cifra a 1.74 mbd, y algo similar hacía con el precio. En el segundo trimestre, el precio se recuperó un poco, pero la producción cayó más de lo que Hacienda suponía. Ya iremos viendo cómo se administra el ajuste fiscal, porque la caída en ingresos petroleros, lo comentamos hace algunos días, es de 60 por ciento contra lo esperado.

De hecho, las estimaciones de los expertos rondan precisamente 1.6 mbd para este 2020, y 1.5 mbd para el próximo año. Y aunque la producción privada está creciendo rápido, es difícil que puedan compensar el agotamiento de los campos de Pemex por unos años más. Incrementos significativos de producción parece que sólo pueden lograrse con aguas profundas, que implican inversiones considerables que no se ven rentables a los precios actuales. Y aunque muchos esperan una recuperación en precios, esta columna lo duda mucho. Antes de que el precio del barril sea suficientemente alto para aguas profundas, es más fácil reactivar el shale que ahora quedó ocioso en Estados Unidos.

En suma, la apuesta de que Pemex podría ser la fuente de financiamiento del desarrollo nacional ha fracasado. Pero nos costó 350 mil millones de pesos en efectivo, más 1.2 billones en pérdidas cambiarias y pasivos laborales. Esto sí valdría la pena rifarlo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.