Fuera de la Caja

Sorpresas te da el IGAE, ¡ay Dios!

Cuando ya se tenga claro el reacomodo de los trabajadores por la reforma al ‘outsourcing’ podrá distribuir el efecto entre valor agregado y productividad.

Felices 85 años a doña María Luisa

El lunes apareció el Índice Global de Actividad Económica para agosto, y nos dio la sorpresa de una caída considerable. En comparación con el mes anterior, julio, la caída fue de -1.6 por ciento, producto de una caída de -2.4 por ciento en el sector primario, de -2.5 por ciento en servicios, y un crecimiento pequeño, de 0.4 por ciento, en la industria. En realidad, todo esto es producto de la estadística, y no de la economía.

Como usted sabe, este gobierno llevó a cabo una reforma al outsourcing que esta columna ha considerado uno de los escasos aciertos de la administración. Aunque siempre se pueden hacer mejor las cosas, terminar con los abusos en esa actividad era muy importante. No sólo en términos laborales, sino fiscales y financieros. Había ‘empresarios’ de outsourcing que realmente son delincuentes de cuello blanco. Ya hay procesos contra algunos de ellos.

Sin embargo, la modificación tiene un impacto en las estadísticas, porque el outsourcing se inscribía como una actividad de apoyo a negocios, que forma parte de los servicios. Específicamente, la industria ‘5613. Servicios de empleo’, tuvo una caída de -68 por ciento en tres meses. Buena parte de quienes estaban registrados ahí tuvo que ser contratada directamente por las empresas en las que trabajaban, y esto implicó una caída notoria en el valor agregado de los servicios profesionales y de apoyo, que en ese lapso se redujo en poco menos de -43 por ciento. Puesto que ese rubro aporta 8 por ciento de los servicios, ahí tiene usted el origen de la caída.

Ahora bien, si las personas que estaban registradas, como clasifica Inegi, como “remuneradas no dependientes de la razón social”, ahora sí tienen que ser dependientes de ella, pues lo lógico sería que hubiese un incremento en el valor agregado en los rubros donde ahora ya están contratados formalmente. Al momento no sabemos exactamente cuántas personas sí se mantuvieron empleadas, cómo cambiaron sus ingresos, ni en qué actividad se han ubicado, pero podemos tener una idea, precisamente utilizando la información de Inegi acerca de quienes dependen o no de la razón social. Con base en ella, sabemos que más de 20 por ciento de quienes trabajaban en la industria química, en plástico y hule, en industria metálica básica y en fabricación de equipo de transporte (autos y camionetas) estaba bajo outsourcing. Entre mayo y septiembre se debe haber dado la regularización, cuyo efecto sí puede verse en el IGAE, pero en los datos originales, y no en los desestacionalizados.

La razón es estadística: la desestacionalización no puede eliminar efectos de una sola vez, como es el caso. Elimina el impacto de ventas estacionales, de días trabajados, de asuetos o festividades, pero no de cambio de leyes. En consecuencia, por un rato, los datos desestacionalizados del IGAE serán un poco inadecuados. Muy posiblemente, cuando ya se tenga claro el reacomodo de los trabajadores, podrá analizarse mejor el fenómeno y distribuir el efecto entre valor agregado y productividad, pero eso es imposible en este momento.

En principio, es necesario considerar que el valor agregado en la industria se está sobreestimando, y el de los servicios, subestimando. El efecto neto, todo indica, es un poco más negativo de lo que esperábamos, de forma que el tercer trimestre reportará una pequeña caída, y no el cero que esta columna esperaba. Pero no es una diferencia mayor. El dato del PIB que se publicará el viernes, entonces, es posible que ya haya capturado este fenómeno, pero de mejor manera en el dato original que en el desestacionalizado.

Ya con ese dato, la próxima semana verá usted diversas correcciones en las estimaciones, más cerca del 5.8 por ciento que del 6.2 por ciento para este año, y varios especialistas aceptando que, para 2022, cualquier cifra superior a 2 por ciento es pura ilusión. Lo platicaremos entonces.

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