Opinión

Energía en el futuro

Es importante acelerar la toma de conciencia acerca de lo que está ocurriendo con la reciente crisis de energía eléctrica en el norte del país. No es el frío, es el planeta.

El autor es el presidente del Consejo Ciudadano de la Ciudad de México .

Depender en materia de energía, de la fuente que sea y de quien la produzca en ese momento, siempre será una apuesta arriesgada. Igual que el territorio, los recursos naturales y las ventajas geográficas, la autosuficiencia para generarla es un asunto tanto económico como político.

Lo vemos con las vacunas y la concentración que de éstas han hecho un puñado de países para salir lo antes posible de esta pandemia. Si hay un concierto de las naciones, algunos llevan la batuta y a otros les corresponde tocar el triángulo.

Por eso es importante acelerar la toma de conciencia acerca de lo que está ocurriendo con la reciente crisis de energía eléctrica en el norte del país y en Estados Unidos. No es el frío, es el planeta el que está sufriendo una transformación después de muchos años en que hemos abusado de él.

La naturaleza no está sometida a nosotros como especie, ha sido la humanidad la que ha prevalecido porque se ha adaptado mejor que otros organismos a su entorno e incluso eso estaría a discusión porque no llevamos tanto camino en esta tierra y existen entes –los virus, por ejemplo– que han habitado este mundo durante mucho tiempo más que nosotros.

Esta arrogancia, por llamarla de alguna manera, que causa una falsa idea de que somos la especie reinante y no unos invitados bastante maleducados, deriva cada año en fenómenos climáticos que son el equivalente a invitar al huésped incómodo a desalojar la casa de inmediato.

La prueba son las inusuales condiciones meteorológicas que se han registrado esta semana a lo largo del globo (que se habían anticipado desde la semana pasada por los expertos) y que pusieron en jaque a todos los sistemas de contención y seguridad de las instalaciones que producen electricidad.

Si a eso le sumamos los rezagos que tiene la Comisión Federal de Electricidad, no de ahora, sino desde que gobiernos anteriores consideraron una buena idea dejar de invertir y abrir negocios nacionales de compra-venta de hidrocarburos, entonces las posibilidades de enfrentar un cambio drástico de la naturaleza eran nulas.

No obstante, la capacidad de miles de trabajadores y técnicos mexicanos volvió a aparecer cuando más se necesitaba y las consecuencias, aunque todavía de pronóstico reservado, podrían no ser la catástrofe que se esperaba.

Eso no es ningún consuelo, se los aseguro, porque mientras como sociedad no pongamos en la lista de prioridades la preservación del medio ambiente con la generación de fuentes de energía limpia y de largo plazo, con la recuperación de las empresas del Estado para tener autosuficiencia, este será apenas el comienzo de muchos dolores de cabeza para la humanidad.

Este es un asunto que nos involucra a nivel del planeta, donde poco importan las fronteras y está en juego el destino de millones de personas, más o menos igual que cuando aparece un virus desconocido que provoca una enfermedad altamente contagiosa para la que no hay tratamiento.

Hace poco, Bill Gates, el célebre empresario ahora convertido en filántropo, advirtió que la siguiente crisis vendrá de las alteraciones del clima. Ya predijo la que vivimos actualmente. Es probable que esté en lo cierto ahora también. Valdría la pena que nos pongamos a trabajar en ello para evitarlo si queremos seguir poblando este globo por varias generaciones más.

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