Tiro al blanco

Mbappé, hasta no ver…

La novela de Mbappé al Madrid tiene siete largos años y, al menos a mí, esto me suena a las bromas de mal gusto del cuento de ‘Pedro y el lobo’.

Hay tantos dichos populares para describir la relación entre Kylian Mbappé y el Real Madrid, que ya todo parece una broma, así que decido tomar este espacio para explicar la situación del delantero francés, basado en refranes, luego de que se revelara que la figura del Paris Saint-Germain informó al presidente del club, Nasser Al Khelaifi, que se iría al final de la temporada.

Lo primero es que “hasta el mole diario aburre”, pues la novela de Mbappé al Madrid tiene siete largos años y, al menos a mí, esto me suena a las bromas de mal gusto del cuento de “Pedro y el lobo”, el pequeño pastor que anunciaba la llegada del depredador que acabaría con el pueblo, pero nunca llegaba, hasta que un día sí llegó y… nadie le creyó. ¿Ustedes sí se creen que Mbappé se irá del PSG? Aunque ahora sí parece verdadero, luego de que el anuncio viniera de medios serios como The Athletic y RMC Sport, la realidad es que no hay comunicación oficial por parte del equipo francés. Hasta que no haya, tendré dudas. Para mí, Mbappé será jugador del Real Madrid hasta que muestre su dorsal en el palco del Estadio Santiago Bernabéu junto al presidente Florentino Pérez o, en su defecto, cuando se muestre una foto de él mientras firma su contrato. Antes de eso, ni siquiera un comunicado de ambos en el que hablen de “principio de acuerdo” se los voy a creer.

Y es que “otra vez la burra al trigo”. Hace dos veranos, Mbappé terminó contrato con el PSG y se daba por hecha la llegada del galo al Madrid, pero eso no pasó, renovó por una cifra descomunal por dos años con la opción a un tercero que, aparentemente, ya no tomará; no hacerlo implica para Mbappé dejar de ingresar 120 millones de euros de la prima de fidelidad que tiene, por lo que alguien más debe pagarla. Así, mientras no aparezca el guapo que decida pagarla, esta seguirá siendo “la historia de nunca acabar”.

En aquella ventana de 2022, parecía que “al buen entendedor pocas palabras”, pues Donatello rechazaba por tercera vez al equipo blanco, por lo que la asunción que hacen el grueso de los medios franceses, españoles y del resto del mundo, sobre que el club presidido por Florentino es la única opción real para el galo de cara a la próxima temporada, sigue estando en estatus de “del plato a la boca se cae la sopa”.

De acuerdo al Diario As, el silencio del Madrid es obligado por todo lo que ha pasado estos años, sobre todo porque el dinero que tenía en 2022 para el fichaje ya no está y ahora es Mbappé quien debería ceder, primero en su salario base (será el más alto en el club, pero no debe alejarse en el tabulador), por lo que gran parte de sus ingresos vendrían de la prima de firma -unos 120 millones de euros-, y luego por objetivos, para poder amortiguar los pagos. Según Marca, los blancos no se volverán locos si no ven opciones de recuperar la inversión en su salario, por lo que el goleador tendrá que entregar un porcentaje de sus derechos de imagen.

Lo que sí es verdad es que el Madrid la tiene “peladita y en la boca”. Para nadie es un secreto que Cristiano Ronaldo es el máximo ídolo histórico de Mbappé, quien se enamoró del futbol del portugués durante los mejores años del luso vestido de blanco. Después, está que en la Premier son pocos los equipos que podrían pagarlo: Manchester City, no lo necesita; Liverpool vivirá un momento de incertidumbre con la salida de Jürgen Klopp; Manchester United y Chelsea no son atractivos en este momento por su proyecto deportivo y, el que sonó recientemente, Arsenal -supuestamente por el deseo de Kylian de emular a Thierry Henry- en realidad no tiene el fondo económico para asumir el salario.

Después, ir al Bayern es exactamente lo mismo que quedarse en el PSG: el reto es ganar la Champions porque la Liga no supone un gran problema. En Italia, la recuperación económica de sus grandes clubes aún no es para hacer desembolsos de este tamaño, además de que ningún proyecto resulta realmente encaminado a dominar. ¿Barcelona?, no voy a dignificar esta pregunta con una respuesta.

Por ahora, apliquemos la de “cuando el río suena es que agua lleva” y aguardemos siguientes pasos: que el PSG confirme que sí se va al final del año (dicen que las cosas terminan bien, pues Mbappé cumplió su palabra a Al Khelaifi al decirle a él primero su decisión final), porque “nadie escarmienta en cabeza ajena” y lo del arribo del francés al Madrid es una película que yo ya vi y el final fue inesperado.

En ese 2022, aplicaba la de “a la fuerza ni los zapatos entran” y los madridistas que celebraban el fichaje tuvieron que ahogar sus gritos. Muchos comentaristas -sobre todo en España, donde la pasión ciega muchas veces el criterio- maldijeron a Mbappé por sus constantes negativas, pero ahora sonríen y se disculpan pensando que “este arroz ya se coció”. Yo, sin embargo, sigo escéptico… “olla que mucho hierve, sabor que pierde”.

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