Primeros pasos del Observatorio Turístico de Yucatán
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Primeros pasos del Observatorio Turístico de Yucatán

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Primeros pasos del Observatorio Turístico de Yucatán

19/02/2020

Luis Arturo Herrera Albertos es presidente de la Asociación de Agencias promotoras de Turismo de Yucatán.

Desde 2016 se empezó a gestar el Observatorio Turístico de Yucatán (OTY), un instrumento que tiene como objetivo generar información para el seguimiento y análisis de indicadores turísticos. De sus resultados, se busca crear estrategias y políticas públicas relacionadas con la actividad turística y así tener una mayor competitividad en el destino. En otras palabras, medir lo que está sucediendo en Yucatán en materia turística.

Si bien esta iniciativa del OTY nació desde la administración estatal pasada, es durante la gestión de Michelle Fridman, a la cabeza de la Secretaría de Fomento Turístico (SEFOTUR) del gobierno de Mauricio Vila, que se está fortaleciendo.

El OTY nace de un modelo internacional para la generación de datos y análisis del fenómeno turístico. Toma experiencias de otros países como España y Argentina. En México, hay pocos ejemplos de observatorios turísticos. El estado de Guanajuato resalta como el más consolidado, pero Baja California, Colima y Jalisco también han hecho intentos para desarrollar los propios.

Para la integración del OTY, participan los sectores público, privado, académico y social.

En cuanto al presupuesto del OTY, el Lic. Raúl Paz Noriega, secretario técnico de la SEFOTUR, nos compartió que fue de aproximadamente 1,2 millones de pesos para 2019:

“El monto se ejerce para la realización de las encuestas, los gastos de hospedaje y otros gastos operativos, como visitas de trabajo de campo, adquisición de documentos, equipos de cómputo y tabletas. El OTY no tiene patrimonio propio y no paga salarios, solo proyectos. Todo funciona a través de la universidades”.

Hay que añadir que el OTY ha trabajado en coordinación con la Universidad Marista, la Anáhuac Mayab, la UADY, la Universidad Tecnológica Metropolitana y la Universidad Tecnológica del Poniente.

“Dentro de los 1.2 millones de pesos, también se incluyen los gastos relacionados al sitio web observaturyucatan.org.mx. El convenio con la UTM incluye el diseño y hospedaje de dicho sitio”, puntualizó Paz Noriega.

“La idea es consolidar el OTY para que pueda pertenecer a la Red de Observatorios Sostenibles de la Organización Mundial del Turismo. Para eso deberá generar ciertos indicadores con temas sostenibles que por el momento todavía no se está midiendo. Al pertenecer a la Red, el OTY podría tener acceso a recursos internacionales”.

El OTY y DataTur

De acuerdo con Raúl Paz, “la SEFOTUR es de las pocas dependencias que generan información primaria. Eso lo hacemos a través de DataTur, que registra las estadísticas de los turistas con pernocta en Mérida, Valladolid, Chichen Itzá, Uxmal e Izamal. Con eso abarcamos más del 50% de los cuartos para hospedaje en el estado. Usamos una metodología avalada por la SECTUR federal y en Yucatán, DataTur recolecta datos desde el 2003”.

Lo que busca la SEFOTUR, es que las estadísticas de DataTur puedan ser obtenidas, ya no por la secretaría, sino a través del OTY. Por el momento, esto todavía no es posible, pero es una de las aspiraciones con el Observatorio.

Los estudios

El OTY ha generado dos estudios hasta el día de hoy. El Estudio de Perfil y Grado de Satisfacción del Turista (enfocado al turismo de placer, o segmento leisure como se le conoce en el medio), y el Estudio de Perfil y Grado de Satisfacción del Turista de Reuniones.

El primero de los dos, el del turismo de placer, tuvo su primera edición en 2018 y su seguimiento en 2019. La actualización de 2019 fue recientemente presentado al comité técnico del observatorio, formado por las cámaras empresariales, instituciones de gobierno, las universidades ya mencionadas, y otros organismos de la sociedad civil.

Metodología y algunos resultados relevantes

Se realizó una encuesta a 2,234 personas entre los meses de julio y diciembre de 2019. La duración promedio del cuestionario fue de 8.3 minutos y se llevó a cabo en Mérida, aeropuerto, Chichén Itzá, central de autobuses, Valladolid, Izamal y Progreso.

A la pregunta de si regresaría a Yucatán, el 68% de los turistas respondió que sí, y el 32% que no.

Los servicios mejor calificados fueron: Uxmal, los eventos culturales, los parques y Uber. Los servicios peor calificados: los baños públicos, los estacionamientos, el taxi, las agencias locales y los autos rentados.

El perfil del turista de Yucatán, según este estudio, está compuesto de la siguiente forma:

53% son hombres y 47% son mujeres. Les atraen principalmente los cenotes, Chichén Itzá y Uxmal. Se enteran del destino por recomendación de familia o amigos (41%). El grupo de edad mayoritario que visita Yucatán es de un rango entre 30 y 49 años (47.4%).

79% de los visitantes son nacionales, de los cuales, los principales orígenes son Ciudad de México, Quintana Roo y Veracruz. 21% de los visitantes son extranjeros y son originarios principalmente de Estados Unidos, España, Colombia y Francia. El 73% viaja en pareja o grupo.

Las 5 menciones más importantes de los turistas encuestados, en relación con lo que más le gustó de Yucatán, encontramos lo siguiente: atractivos naturales (32%), atractivos culturales (23%), seguridad (18%), gastronomía (16%) y amabilidad (6%).

Conclusiones

El OTY puede establecerse como un órgano de consulta necesario en la captación de nuevas inversiones para el estado, ya sean nuevos hoteles o paradores turísticos.

A través del OTY, también se puede pensar en el desarrollo de destinos emergentes. Por ejemplo, observamos que lo que más menciona el turista en Yucatán, son los atractivos naturales, dato que vale la pena analizar. ¿Puede Yucatán consolidarse en el turismo de aventura, o buscar un mayor desarrollo a través de los cenotes?

Lo que falta es la interpretación profunda de esos datos para seguir consolidando a Yucatán como la potencia turística que está llamada a ser.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.