Ineficaz plan de reactivación turística en Yucatán
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Ineficaz plan de reactivación turística en Yucatán

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Ineficaz plan de reactivación turística en Yucatán

03/06/2020

Por Luis Arturo Herrera Albertos, presidente de la Asociación de Agencias promotoras de Turismo de Yucatán.

El mensaje que está dando el Gobierno de Yucatán, encabezado por Mauricio Vila, en relación con la reapertura turística, es torpe.

Esta torpeza es resultado de una falta de entendimiento de la actividad turística, que no puede enmarcarse junto con otras actividades económicas. Requiere de un conocimiento específico, y por lo mismo, de una sensibilidad particular para los que toman las decisiones. Ambas cualidades, conocimiento y sensibilidad, están al parecer ausentes en nuestro gobierno de Yucatán.

Ya he desarrollado anteriormente el falso dilema entre economía y salud que envuelve las decisiones de este gobierno. No abundaré más en ese dilema en esta columna, aunque sí es importante como contexto para abordar el tema de la reactivación turística. Lo que ahora es relevante, es exponer las razones de por qué la actividad turística debe ser reactivada inmediatamente.

Las olas de reactivación económica en Yucatán

Para el retorno a la “nueva normalidad”, el gobierno del estado ha establecido 3 olas de reactivación económica, adicional a la ola 0 que está en ejecución desde el 1 de junio con la industria de la construcción.

En estas 3 olas, los hoteles están contemplados con un máximo de 10% de ocupación en la primera ola, un 15% máximo en la segunda y un 25% en la tercera. Estos porcentajes son inoperantes económicamente e inútiles en el cuidado de la salud, cuando tomamos en cuenta que los huéspedes están naturalmente aislados en sus habitaciones. Números que no tienen ni pies ni cabeza. ¿Cómo llegó el gobierno a esas conclusiones? ¿Las consultó con los empresarios del sector?

Si bien el gobierno indica que “se establecieron mesas de consulta con el objetivo de tomar en cuenta la sensibilidad de distintos grupos de los sectores público, privado y de educación superior sobre la situación específica de Yucatán”, la realidad es que las decisiones no se toman de la mano con el sector. Una cosa es hacer mesas de diálogo, en donde cada uno de los 25 panelistas tiene la voz durante tres minutos para hablar sobre temas generales, y otra muy diferente, es presentarle las decisiones a la industria, para evaluar su viabilidad y pertinencia, antes de ser publicadas.

El gobierno peca de soberbia y la disfraza con unas mesas de consulta que, por lo que vemos, no sirvieron de mucho.

El turismo se autorregula

Si bien el turismo es una actividad económica como todas las demás, varias de sus características deben ser analizadas por separado, y eso es algo que la actual administración estatal no ha entendido claramente. Las reglas del turismo, no son las mismas reglas de, digamos, el comercio.

En ese sentido, mantener los establecimientos turísticos abiertos no hará que los clientes, los turistas, asistan a dicho establecimiento, como podría suceder, por ejemplo, con una panadería. Esto esencialmente es, porque el turismo no es consumido por el ciudadano de la misma ciudad, sino que es necesario traer al cliente desde afuera.

Quisiera subrayar que el turismo es la única actividad de exportación en donde al cliente hay que traerlo, en vez de enviar hacia afuera la mercancía. Desde esa perspectiva, será lentamente y poco a poco, que el turista regresará a Yucatán. Y será él, el turista, quien determine cuándo se reactivará esta industria.

Lo hará, cuando las aerolíneas hayan retomado sus rutas y frecuencias. Lo hará, cuando los hoteles estén disponibles. Lo hará, finalmente, cuando se sienta cómodo de viajar y tenga una percepción de seguridad y de que su salud no está en riesgo. ¿Qué sentido tiene entonces que la autoridad restrinja la apertura de los negocios turísticos? Al hacerlo, está frenando de manera antinatural una industria que se autorregula; está poniendo trabas a la más vulnerable de las industrias en esta pandemia. El turismo va a encontrar su cauce solito.

Lo correcto es dejar a las empresas turísticas que vayan tomando la decisión de reapertura ellas mismas, en lo individual, de abrir o no sus establecimientos.

Un hotel, por ejemplo, podría tener ya abierto sus canales de venta, y estar listo para atender al turismo, aunque los porcentajes de ocupación sean mínimos. O por el contrario, ese mismo hotel podría tomar la decisión de no abrir mientras no vea señales de que su ocupación será de al menos 30%, lo mínimo indispensable para llegar a su punto de equilibrio; es decir, no ganar, pero tampoco perder por abrir su negocio.

Si a la incertidumbre natural de esta pandemia, le agregamos el ridículo 10% como máximo de ocupación que establece el gobierno para la apertura de hoteles, lo que sucede es que se frena más una industria que está intrínsecamente frenada.

Certificado de Buenas Prácticas Sanitarias y millones en promoción

Todos los destinos en el mundo están buscando la forma de generar confianza en el futuro viajero. Yucatán está haciendo lo propio con el Certificado de Buenas Prácticas Sanitarias. Para tener éxito en la iniciativa, es necesario que todos los prestadores de servicios se certifiquen de manera obligatoria, como lo indica el protocolo de turismo, y no de manera voluntaria como lo ha informado la SEFOTUR.

El protocolo de turismo así lo indica: “Para hoteles, paradores turísticos, guías de turistas, zonas arqueológicas, MICE, agencias, restaurantes, módulos de información y transportes turísticos, deben contar con el proceso de certificación de Buenas Prácticas Sanitarias Yucatán, que promueve la Secretaría de Fomento Turístico.”

Junto con la certeza sanitaria al turista, habrá que inyectar cantidades de dinero sin precedentes en la promoción turística del estado.

Hay que iniciar ya la reactivación turística

Es imperante dar un mensaje claro y contundente de que el destino está listo para recibir a los turistas.

La industria turística, en su conjunto, completa, en todos los subsectores y en toda su cadena de valor, debe ser reactivada inmediatamente. Al hacerlo, y aunque falten algunos meses para que el turista regrese, se manda el mensaje de que en Yucatán se están tomando las precauciones necesarias. Se manda el mensaje de que estamos listos para entregar las experiencias únicas que distinguen a Yucatán como el mejor destino de México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.