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Ciclovías, solo un paso para mejorar movilidad en Mérida

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Ciclovías, solo un paso para mejorar movilidad en Mérida

13/01/2021

El exponencial crecimiento de Mérida ha provocado algunos problemas que no han sido resueltos de manera satisfactoria, como el caso de la movilidad, que no ha ido de la mano con el crecimiento de la ciudad. El plan de infraestructura de ciclovías que lleva a cabo el gobierno del estado es solo un primer paso para ese objetivo.

A mediados de octubre del año pasado, el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, anunció que el plan mencionado iniciaría su construcción en noviembre para finalizar en marzo de este año. El proyecto de 111 millones de pesos agregaría 71.7 kilómetros nuevos de ciclovías a los 66 ya existentes.

Las modificaciones que se harían en la ciudad, hablaban efectivamente de infraestructura: instalación de boyas, señalética, intervención de calles y cruzamientos, etcétera. Como última etapa se mencionaba la difusión de una campaña de comunicación para que los ciudadanos comprendan el plan y lo puedan implementar de manera segura.

Alentar el uso de la bicicleta en una ciudad como Mérida, en donde predomina el automóvil, es un reto mayúsculo. Habrá que poner especial atención en sensibilizar a la ciudadanía, y más que nada, proveer al ciclista de un espacio seguro para transportarse. Hoy, circular por Mérida en bicicleta es un auténtico peligro.

No es posible seguir viendo a la ciudad como la que habitaron nuestros abuelos hace 50 años. Mérida es hoy en día un imán turístico y migratorio, de tal forma que ciudadanos de otros estados han encontrado en la entidad la posibilidad de hacer una vida tranquila, alejada de la inseguridad de otros destinos de nuestro país.

Esto ha traído consecuencias profundas en la conformación de nuestra sociedad y ha modificado algunas costumbres y formas de pensar, de vivir y, por supuesto, de transportarnos.

La ciudad requiere, por un simple asunto de democracia y equidad, ofrecer de manera segura toda la variedad de opciones disponibles para la movilidad de sus ciudadanos: vialidades para el transporte privado, espacios delimitados y accesibles para los peatones, transporte público de calidad y vialidades específicas para los ciclistas.

De lograrlo, Mérida refrendaría su calidad como ciudad amigable al ciudadano y al turismo.

Si bien la infraestructura para ciclovías es un paso importante, un adecuado proyecto de movilidad tendría que considerar una completa reingeniería del transporte público. Tarea nada fácil, pues como hemos visto con los recientes cambios de paraderos en la ciudad, en los que varias voces empresariales se opusieron, un plan integral podría encontrar la oposición de grupos de poder defendiendo sus intereses económicos.

Del lado de los ciudadanos que tienen el privilegio de manejar un carro, también es necesaria una fuerte campaña de educación y cortesía vial. Si bien el tráfico todavía no se compara con el de grandes urbes como la Ciudad de México, no tiene el yucateco una actitud defensiva al manejar. Cruzar una calle o ir en bicicleta de un sitio a otro son actividades muchas veces peligrosas.

Parte de la educación vial es que los automovilistas entendamos que las vialidades no son solo para los automóviles: lo son para todos, autobuses, bicicletas, peatones, motociclistas, etcétera.

Así debiera ser Mérida, una ciudad incluyente para todas y todos.

1. El plan de infraestructura de ciclovías es una primera señal de justicia para quienes se mueven en bicicleta.

2. La mejora en la movilidad de los ciclistas no puede quedar solo en este plan, es indispensable una campaña de educación vial para automovilistas y transporte público.

3. Mérida, como la ciudad cosmopolita en la que se está convirtiendo, requiere dar cabida a una diversidad de opciones seguras en movilidad.

4. El uso del automóvil debiera ser desalentado. Pero también hay que mejorar el transporte público y lograr que la infraestructura para ciclistas sea amplia, segura e incluyente.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.