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¿Cómo está compuesta la informalidad?

La informalidad se mide principalmente como el número de trabajadores que no tiene seguridad social. No está relacionada directamente con el pago de impuestos ni con precariedad laboral.

La informalidad laboral en México es un tema muy divulgado. A todos nos queda claro que es un problema grave que 55.7 por ciento de quienes trabajan sean informales, pero muchas veces se confunde el término y se piensa que este porcentaje son empresas o personas que no pagan impuestos, o que se trata de empleo muy precario y vulnerable.

La definición de informalidad tiene que ver principalmente con el acceso a la seguridad social (salud, pensiones, etc.) y poco que ver con pagar impuestos, ni con precariedad laboral. Si bien existe un “sector informal” de la economía que INEGI define, a grandes rasgos, como los negocios familiares, pequeños, independientes, donde no se lleva ninguna contabilidad, o al ambulantaje, donde típicamente no se pagan salarios porque los trabaja una familia; pero la tasa de informalidad abarca más allá de estas modalidades.

Para entender bien la heterogeneidad que tiene el empleo informal vale la pena dividirla en diferentes grupos: (1) las y los trabajadores informales que están en una empresa formal, (2) las y los autoempleados o sin pago, (3) personas trabajadoras del campo y (4) los demás trabajadores del sector informal. Esta no es una clasificación oficial, pero me parece que ayuda a entender mejor las diferencias esenciales que existen al interior de la informalidad laboral. Si el lector quiere, puede encontrar la clasificación que usa el INEGI en su sitio.

El primer grupo, los trabajadores informales que trabajan en empresas formales abarcan 30.4 por ciento del total. Ellos pagan el Impuesto Sobre la Renta (ISR) además de otros impuestos, como el IVA, pero no están inscritos en ninguna de las instituciones que integran el sistema de seguridad social, porque sus empleadores no los inscriben para evadir el pago de la cuota patronal. Por tanto, estos trabajadores no están protegidos por la ley, no tienen acceso a salud pública, sus prestaciones dependen de la empresa y no tienen pensión. El nivel de salario de estos trabajadores es incierto, pueden tener salarios altos o bajos, pero se estima que son principalmente trabajadores poco calificados, jóvenes y de salarios muy bajos.

El segundo grupo es el más grande y el más heterogéneo; aquí se encuentran trabajadores con ingresos muy bajos y muy altos. Por ejemplo, una parte del personal médico son trabajadores informales porque no tienen acceso a seguridad social, es decir, no se inscriben a sí mismos en el IMSS u otra institución de salud; rara vez cotizan para su pensión, sin embargo, sí ahorran por su cuenta. Además, algunos suelen evadir el pago de ISR (por eso en las consultas muchas veces solo aceptan efectivo), ubicándose en el sector informal. En este grupo también están las personas trabajadoras del hogar, que rara vez cotizan en el seguro social, no suelen tener contrato, no tienen acceso a salud y tampoco pagan el ISR. Pero a diferencia de las y los médicos su salario es mucho menor.

El tercero son las y los trabajadores del campo, que usualmente son clasificados, casi todos, como trabajadores informales porque trabajan por cuenta propia, no tienen acceso a seguridad social y, además, la gran mayoría gana por destajo (sus ingresos dependen de que tanto pizcan, cortan, colectan, etc.) o subsisten con su producción. Las y los trabajadoras del campo suelen tener ingresos muy bajos, por lo que se considera que son informales y además con condiciones precarias.

Finalmente, los demás trabajadores del sector informal también tienen una gran heterogeneidad. Aquí se encuentran vendedores ambulantes que pueden tener ingresos muy modestos y, por otro lado, los que tienen ingresos muy altos. Pero también puede haber empresarios con ingresos muy superiores a la media nacional, que no están inscritos a ninguna institución de seguridad social, es decir, no tienen IMSS, ni ISSSTE, y no pagan salud privada. Aunque la empresa es formal, si el dueño recibe un salario y no se paga seguridad social, es informal. En este grupo algunos pagan ISR y otros no.

En conclusión, la informalidad en México se mide principalmente como el número de trabajadores que no tiene acceso a seguridad social. No está relacionada directamente con pago de impuestos ni con precariedad laboral. Dentro de la informalidad hay personas con ingresos altos como médicos y empresarios, y otras con ingresos bajos como las personas trabajadoras del hogar. La informalidad más dañina y que se debe combatir es la de los trabajadores que sí trabajan en empresas formales, porque estos trabajadores no deciden por sí mismos ser informales, se les impone un trabajo sin acceso a sus derechos básicos, con el objetivo de ilegalmente no pagar cuotas patronales.

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