¿Cuáles serán las implicaciones políticas en México de la pandemia?
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

¿Cuáles serán las implicaciones políticas en México de la pandemia?

COMPARTIR

···
menu-trigger

¿Cuáles serán las implicaciones políticas en México de la pandemia?

17/03/2020
Actualización 17/03/2020 - 12:23

Lo que sigue no es un deseo ni una visión apocalíptica, sino la extrapolación de la experiencia de otros países como Italia y España al caso mexicano.

La pandemia en México tendrá su pico en la segunda mitad de abril. Podría haber decenas de miles de personas que requieran hospitalización sin camas suficientes que los atiendan. Morirán cientos de personas (quizá miles). Habrá escenas de pánico y desesperación en centros de salud. Para el verano la economía mexicana estará en recesión y habrá muchas pérdidas de empleos formales pero, sobre todo, quienes más serán afectados serán las personas en la informalidad: vendedores ambulantes, comida callejera, taxistas, entre otros.

La precariedad fiscal del gobierno se magnificará. La caída de los precios del petróleo y la falta de un plan de negocios harán que Pemex pierda su grado de inversión en las próximas semanas o meses. Aumentará el costo financiero de la deuda. La caída de la economía reducirá los ingresos tributarios y la recaudación del IEPS de gasolinas ante la menor demanda.

En tiempo de crisis se requieren virajes drásticos. Desafortunadamente, López Obrador ha mostrado una tendencia a la evasión cuando la realidad no se ajusta a sus deseos. La semana pasada dijo que las fianzas públicas estaban sanas. Este sábado dijo que la pandemia no nos afectaría. No se trata de un artilugio para esconder la realidad; es un trastorno que desarrollan los narcisistas que no aceptan que las cosas sean diferentes a sus deseos.

Su gira de tres días por pueblos de Guerrero fue un acto de evasión. En lugar de quedarse en su oficina para coordinar la estrategia para la crisis que viene, prefiere refugiarse con 'su' pueblo y seguir el script como si nada hubiera cambiado. Si el presidente no ajusta su reacción ante la adversidad, va a cometer muchos errores en los próximos meses.

La magnitud de la crisis de atención en los centros de salud definirá el grado de afectación a la popularidad del presidente. Sus adversarios le querrán cobrar cada muerto que haya por la negligencia que ha mostrado y la lentitud de su gobierno para reaccionar. Sus seguidores querrán protegerlo y el resultado será un país con mayor polarización.

López Obrador compró un boleto que no debía y le va a costar muy caro políticamente. Al minimizar el peligro y no alertar a la población, un segmento lo culpará de los cientos de defunciones. Para el verano seguramente habrá perdido varios puntos más de aprobación y estará en los cincuentas bajos o cuarentas altos.

Menos popularidad y menos dinero para sus proyectos y programas sociales significará un discurso más radical y polarizante. AMLO no es un líder que llame a la unidad en tiempos de crisis; al contrario, la aprovecha para segmentar a la sociedad. Así lo ha hecho siempre, así lo ha hecho en los últimos días y así seguirá maniobrando.

Para el verano habrá una agenda de temas complejos y de alto riesgo. Por ejemplo, una reforma fiscal anticipada que él se niega a hacer pero que podría verse forzado a realizar. Una mayor protesta social en diversas regiones de personas que pierdan su fuente de ingreso. Un aumento del déficit del gobierno que implicaría endeudamiento, algo que el presidente se ha negado a realizar. Un gobierno en desorden, sin una conducción efectiva y con líos y pleitos internos que no se han resuelto.

En medio de todo ello en septiembre de este año inicia el proceso electoral de 2021. Morena enfrenta conflictos internos muy agudos, pero es el partido con mayor intención de voto. En el caso del PRI se observa demasiada cautela y muchos de sus gobernadores parecen listos para entregar la llave de su oficina a Morena. El PAN busca ser una oposición más firme, pero sigue muy diluido.

El presidente Miguel de la Madrid (1982-88) perdió liderazgo político por una reacción tardía y tímida frente a las calamidades por el terremoto de 1985. El declive del presidente Peña Nieto inició por la parálisis y negligencia ante la tragedia de Ayotizinapa y luego su reacción tímida y errática frente al escándalo de la 'casa blanca'.

Quizá López Obrador esté perdiendo ya el rumbo de su gobierno, a menos que reaccione con mayor empatía. Difícil que ocurra.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.