¿Quién ganó? El 1 de julio lo sabremos
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¿Quién ganó? El 1 de julio lo sabremos

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¿Quién ganó? El 1 de julio lo sabremos

12/03/2018
Actualización 12/03/2018 - 14:29

Hace seis años, los banqueros sacaron a Chepina Vázquez Mota en hombros y EPN, siendo presidente, se las cobró. En la primera convención que le tocaba, no sólo les cambió la fecha 15 días antes del evento y se las mandó hasta mayo, sino que no se quedó a cenar. En las dos siguientes en lugar de inaugurar, como todos los presidentes lo habían hecho en 76 ocasiones, decidió clausurarla. Y por si esto fuera poco, llegaba tarde. Luego entonces, el dilema era qué tanto le iban a aplaudir a Ricardo Anaya y a 'ya saben quién', pues Meade jugaba de local. Y el aplausómetro quedó: Meade, standing ovation. Anaya, al final muy aplaudido, y AMLO, aplaudido, pero todos con cara de… sigues sin gustarnos.

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Previo a sus presentaciones, déjenme platicarles que en radio pasillo el morbo y las ganas de crear complots contaban dos historias sobre ¿por qué AMLO cerraba las presentaciones? Una decía que era porque los banqueros preferían tenerlo de buenas, pues no bajaba en las encuestas. La otra era porque él lo había pedido. La oficial es que se hizo una rifa; fue por suerte. Sobre Anaya, decían, si le tienen algo en serio pues ya que se lo saquen y sino que lo dejen en paz pues lo están victimizando; no aprueban la cargada del gobierno contra Ricardo y menos el uso faccioso de la PGR. Sobre Meade, se preguntaban si por fin se desmarcaría de EPN y hablaría de la corrupción de este gobierno.

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Ríos Piter dejó a propios y extraños sorprendidos con su teoría de que la corrupción comienza en las campañas y nos mostró las seis ces (campañas, compra de votos, clientelas, compadres, contratos y crimen organizado). Margarita y El Bronco no convencieron. A Meade hay que reconocerle que aunque su presentación comenzó muy cursi, con quesque recados de WhatsApp de Juana, de ánimo y amor, que vimos en las pantallas, estuvo espectacular y habló no sólo de qué hará, sino de cómo lo logrará.

Anaya comenzó mal y hasta hablando raspado. Su presentación sobre los temas de tecnología (que no fue un plagio, pues no sólo trae fuente, sino el aludido, Tony Seba, tuiteó que se sentía muy honrado que un candidato hablara del tema) está muy interesante y de ahí nos explica sus ideas de gobierno.

El pero estuvo muy largo. Después mejoró notablemente y contestó muy bien ¿cuál será su equipo económico-financiero? Y nos presentó a Salo Chertorivski, quien es el encargado del tema. Cerró con broche de oro diciendo que la PGR era la casa de campaña alterna del PRI.

Y sobre su escándalo dijo: la única prueba que tienen en mi contra es un video en el cual salgo bailando con peluca, pues compré el terreno con mi dinero y de mi familia, lo vendí ante notario público y me pagaron vía SPEI. ¡Tómala! Y que le aplauden fuerte.

Después llegó AMLO y abrió diciendo no me tengan miedo, confíen que no le haré nada a la banca. El pero fue cuando dijo: “Buscaré convencer a los ciudadanos y a los contratistas de cambiar #NAICM a ¡Santa Lucía!” Para eso se inventó la política y lo haré sin violar el marco legal y cancelar contratos”. En ese instante, los perdió. Las caras lo dijeron todo.

Pero lo peor estaba por venir, pues cuando escucharon: “Si las elecciones son limpias o no, aceptaré el resultado y me regreso a mi rancho, pero a ver qué hacen con el tigre”. Literal, casi caen desmayados. Después les sacó un aplauso y risas tras decir: “Yo no hablo de corridito, pero acabaré con la corrupción”. Pero el daño, para ellos, estaba hecho.

Ahora bien, los clientes ¿pensarán igual? El 1 de julio lo sabremos.

Tras levantar una encuesta entre los banqueros, estos son los resultados sin margen de error.

AMLO El Libretón

Anaya Depósito salvo buen cobro

Meade Bono M

Margara Una tarjeta rosa

Bronco Una criptomoneda

Ríos Piter Pasó de ser 'ticket' de baile prepagado a una tarjeta

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.